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La mujer de mi vecino Antonio


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Mi vecino Antonio se había quedado viudo y a los tres años de la muerte de su pobre esposa se casó se casó con una atractiva y sexy mujer. No tenían hijos y de vez en cuando yo les ayudaba en el bar que regentaban en una de las más populares calles de nuestro barrio con lo cual era fácil llegar a él. Una noche, poco antes de abrir, ella se puso "de tiros largos", pues ansiaba salir con las pécoras y víboras de sus amigas, yo entré a casa de Antonio y los vi discutiendo acaloradamente instantes antes de que Antonio se dispusiera a leer tranquilamente el periódico

— Mira, Chanel, no te pongas pesada, esta noche hay que abrir, que estamos en fiestas — declaró Antonio

— Antonio, por favor. Me he vestido para salir con mis amigas y tu no me vas a a quitar de salir — expuso Chanel airada

— No te pongas coñazo, ¡aquí se hace lo que digo yo! — exclamó Antonio furioso

— ¡Voy a salir, te pongas como te pongas, so cabrón!, ¡porque me sale del chocho! — bramó Chanel rabiosa

En ese momento llegué yo y me dirigí a Chanel que me miró con su acostumbrada simpatía

— ¡Aquí llega "el niño" que nos va a echar una mano! — observó Chanel muy complacida

Me acerqué a Chanel y empezamos a tontear y me le besé en el cuello y se empezó a relajar sexualmente, le metí una mano entre el corpiño negro de satén y su sexy chaqueta marrón con estampado pantera y le empecé a sobar una teta y se puso muy cachonda la muy puerca

— ¿Te gusta? — inquirí

— Claro que me gusta, canalla — aseveró Chanel excitada

La muy puerca disfrutaba como una guarra endemoniada con mis caricias y sobos y manoseos sexuales y me bajó mi mano izquierda para que comprobara que la muy cochina gozaba y se deleitaba con mis continuas caricias sexuales y que no llevaba falda y que dejaba al aire su negro y sexy tanga

— ¿y ese tanga tan sexy de zorra? — clamé lascivamente

Me deshice de su sexy y procaz tanga de ramera disoluta y la muy puerca de Chanel me miró con lujuria y lascivia pues estaba fascinada por que empezaba a tratarla como la puta facilona que en realidad era.

Nos pegamos dos morreos linguales con ahínco sexual y eso me excitó mucho mas y mientras nos devorábamos los morros yo le magreaba una teta con vicio y lujuria y ella se ponía cachonda y lujuriosa

— ¡vamos, cabrón, trátame como a una vulgar fulana!, ¡lo deseo, cariño! — ordenó Chanel con lascivia

— ¡tus deseos son ordenes!, seré tu semental! — acaté lascivamente

La guarra Chanel fue bajando lentamente su lasciva bocaza de guarra para hacerme una soberbia mamada

— madre mía, Lorenzo, ¡que rabo gastas, cabrón! — exclamó Chanel con lujuria

Por las trazas de fulana que gastaba en ese momento esta buena señora y por las depravadas ganas que le ponía, tenía la sensación de ser mamado por una fulana de las que acostumbraba a joder los viernes noche

La ramera libertina de Chanel mamaba y se embriagaba con mi rabo de semental en su lasciva bocaza de fulana libertina y yo eché hacía atrás mi cabeza, pues me hizo poner la muy puta los ojos en blanco de placer.

— ¡hijo de puta, que rabo tienes, hacía tiempo que no me comía un rabo como el tuyo, canalla! — rugía la zorra Chanel de deleite

— ¡me matas de placer, so puerca!, ¡que bien me la comes, zorra! — grité de delirio sexual

— ¡slap!, ¡slurp!, ¡slap!, ¡slub!, ¡slap!, ¡slurp!, ¡slub!, ¡blub!, ¡slap! — succionaba Chanel con firmeza mi rabo

— ¡eres una jodida fulana, que bien me comes el rabo! — bramé de gustirrinin

— ¡glug!, ¡chuik!, ¡glug!, ¡slap!, ¡slap!, ¡slurp!, ¡slub! — permanecía Chanel trabajando mi rabo con su puta bocaza

La cacho cerda de Chanel al tiempo que devoraba con auténtica pasión mi rabo, me miraba corrida de gusto para ver el careto de placer que yo tenia y comprobar que me hacía gozar como a una jodido cabrón

— ¡glub!, ¡glug!, chuik!, ¡slurrp!, ¡chuik!, ¡blub! — prolongaba Chanel la fantástica mamada que me estaba pegando

— ¡qué bien me la comes, cerda!, ¡sigue puerca!, sigue más, zorra! ¡no pares, joder! — ordené

La muy puerca de Chanel se extasiaba, embelesaba y fascinaba con mi rabo en su puta bocaza y proseguía prorrumpiendo lascivos sonidos con su lengua de zorra depravada dando continuos lametazos y mil lamidas a mi carnal martillo pilón.

— ¡que rica polla tienes, bribón!, ¡me vuelve loca comértela! — afirmó Chanel lascivamente

— ¡eres una auténtica fulana!, ¡qué bien me la comes, cerda! — gemí

La fulana libertina Chanel lamía, relamía y lengüeteaba mi ya duro rabo y me daba morbo que la guarra de la segunda esposa de mi vecino Antonio me comiera el rabo bien cerca de él, mientras leía tranquilamente el periódico

La muy pécora y fulana de Chanel seguía lamiendo y lengüeteando mi rabo con enajenación y embeleso sexual y disfrutaba como una puta cerda produciendo esos morbosos ruidos

— ¡glug!, ¡chuik!, ¡glug!, ¡slap!, ¡slap!, ¡slurp!, ¡slub! — lamía y relamía enajenadamente Chanel la zorra mi rabo

— ¡vamos, puerca, chúpame el rabo!, ¡me encanta como lo haces, zorra!, ¡sigue! — ordené

Me gustaba tanto como me la comía y como mi rabo de semental era su deleite, que la muy zorra me hacía gañir y bufar como un cabrón libidinoso y me tenía extasiado y fascinado con las ganas que le ponía y le hacía parecer una verdadera zorra tragando un buen rabo

Cesó la golfa de Chanel de deleitarse y recrearse con mi rabo en su bocaza de golfón depravado para que casi la terminara de arrancar su vestido, desnudarla y pegarnos unos sonoros y ruidosos besos linguales que acrecentaban nuestra ya enardecida lujuria y cachondez sexual

— ¡venga, jódeme como a una zorra!, ¡lo necesito puto canalla! — bramó Chanel airadamente

Nos situamos en un buen esquinazo en la cocina y me desnudé por completo y ella se quedó con su corpiño negro para darme mas morbo y ponerme mas lascivamente cachondo y salaz

— ¡sucio cabrón, jódeme!, ¡he venido aquí para joder contigo, canalla! — demandó Chanel lujuriosamente

La guarra Chanel estaba bien abierta de patas y yo desnudo frente a ella y con el corpiño de golfa y la daba mil rabazos frenéticos y apasionados sin parar mientras la muy puerca no para de gañir, jadear, rezongar y gemir como una sucia y depravada fulana en celo

— ¡hijo de puta, que bien me jodes, canalla!, ¡qué bueno estás! — gimió Chanel depravadamente

Chanel gañía a cada empellón que le pegaba a su llameante e incandescente chochazo de fulana en celo y me excitaba y dabas mas morbo el careto de guarra que se le iba acrecentando

— ¡cabrón!, ¡cabrón mío, que gusto me das!, ¡sigue así! — ordenada la fulana Chanel entre cientos de jadeos

La muy puta gemía y miraba como le jodía su llameante e incandescente coñargón de ramera disoluta en celo

— ¡canalla, bribón, me matas de gusto!, ¡ya deseaba catarte, ladrón! — bramó de gusto la guarra Chanel

Yo proseguía follando y taladrando ese chorreante chochazo que tan cachondo e incandescente me ponía pues notaba acrecentarse la dureza de mi sable carnal a cada empellón que le pegaba a esta jodida golfa tan puta

— ¡¡¡Fóllame más fuerte, cabrón!!! ¡Jódeme bien, capullo! — ordenó Chanel lascivamente

— ¡¡¡Como meneas el culo, zorra!!! ¡Me encanta comerte el coño, puta!— respondí lujuriosamente

La zorra Chanel tenía encharcado y empapado el coñargon y la muy golfa profirió gemidos jadeos y mil aullidos de placer mientras me largaba sucias y chabacanas imprecaciones que me ponían mas bruto y verraco y hacía que la jodiera con mas ganas si cabe

— ¡hijo de puta malnacido, que bien me estás jodiendo, sucio canalla! — gritó Chanel libidinosamente

— ¡Toma rabo, zorra!, ¡toma polla, sucia cerda! — grité depravadamente

Mientras el tonto de Antonio leía el periódico con una tranquilidad pasmosa, ambos le hacíamos cornudos y poco le importaba quien jodiera a esa esposa que seguro que a estas alturas ya le daba igual

— ¡Dame mas rabo, canalla!, ¡me gusta cómo me jodes, sucio bribón! — chilló Chanel lascivamente

Yo parecía una brutal máquina de joder y fornicar ese chochazo y la muy puerca de Chanel estaba complacida por el magnífico polvazo que le estaba dando esta golfa y se moría por tener mi rabo de semental y le estaba apagando a base de bien su hambre de rabo en todo su acalorado chochazo

— ¡¡¡Sigue jodiendo, joputa!!! — ordenaba Débora airadamente mientras seguía profiriendo gemidos, gañidos y mil jadeos y estaba muerta de placer la muy zorra

— ¡Toma rabo, zorra!, ¡toma polla, sucia guarra! — grité lascivamente

La puerca de Chanel estaba seducida y alucinada por los frenéticos rabazos que le daba a su muy enardecido chochazo de ramera depravada y me soltaba una grosera retahíla de imprecaciones que me ponían mas burro y salido

— ¡hijo de puta, mátame a polvos!, ¡cabrón, me estás haciendo vivir a tope! — mugía de felicidad la zorra Chanel

— ¡toma puerca!, ¡gózame, cerda!, ¡toma rabo, cerda!, ¡eres una jodida puta barata, zorra! — chillé de calentura sexual

— ¡Qué bien me jodes el coño, cariño!, ¡me tienes extasiada! — largaba entre gemidos la puerca disoluta de Chanel

— ¡Quiero volverte loca de lujuria, sucia zorra! — grité lascivamente

Ambos decidimos cambiar de postura y jodí más a la ramera de Chanel levantando una de sus piernas y la muy puta me miraba con arrebato sexual al tiempo que la muy puerca ponía una brutal boca de vicio

— ¡toma rabo, puerca!, ¡gózame, zorra!, ¡toma polla, zorra! — jadeé lascivamente

— ¡me encanta como me jodes, canalla!, ¡jódeme sin parar, cabrón! — bramaba de lujuria la golfa Chanel

La muy cerda de Chanel bufaba, rugía, berreaba y chillar de gustirrinin ante los cientos de pollazos que recibía en su ardoroso coño de guarra redomada y me seguía mirando con una boca de pervertida que me ponía más lascivo y cachondo y me hacía estar en un no parar de joder aquel coño que me ponía libertino y muy libidinoso.

— ¡Cabrón, estoy cada vez más cachonda!, ¡jódeme el culo, cabrón!, ¡pártemelo! — ordenó lujuriosamente Chanel

Chanel me mostró sus posaderas que me ponían mas libidinoso y lascivo, pues había babeado por petar aquellas nalgas que aunque de madura todavía eran jodibles y muy follables

— ¡vamos, canallla, pétame!, ¡entapóname, cerdo! — ordenó lujuriosamente Chanel

— ¡toma rabo, puerca!, ¡te voy a destrozar el ojete, zorra! — chillé lascivamente

— ¡soy tu puta esclava, canalla!, ¡jódeme como quieras, bribón! — amenazó Chanel lujuriosamente

La cochina seguía gimiendo y gimiendo y lanzando mil ayes de perturbadora lascivia y me insultaba sexualmente y eso me excitaba y sacaba a la sucia y procaz fulana que llevaba dentro esta maldita víbora y malvada desvergonzada de Chanel. Su lascivo careto de corrida que tenía la muy cerda me advertía lo bien que lo pasaba la muy puerca y el placer que estaba recibiendo en su empapado y caliente culo

— ¡si, cabrón, si!, ¡sigue así, so cerdo!, pétame bien petada, canalla! — jadeó Chanel con lujuria frenética

— ¡toma rabo, cerda!, ¡eres una sucia puerca!, ¡estamos haciendo cornudo a tu marido! — largué entre gemidos

Mientras tanto Antonio proseguía su lectura y poco le importaba que el joven que le había estado ayudando, se estuviera follando a la guarra de su mujer que a cada segundo parecía mas y mas una fulana burdelera

— ¡toma puerca, gime mas, cerda!, ¡toma rabo, sucia golfa! — jadeaba lascivamente

— ¡umpf!, ¡arf! ¡uuhm!, ¡si, dame mas rabo, hijo de puta!, ¡rómpeme el ojete, ya! — chilló Chanel lascivamente

— ¡eres una zorra facilona, cerda!, ¡toma polla, puerca!, ¡haz de mi una puta, jodido cabrón! — berreó Chanel lascivamente

— ¡eres una sucia guarra de burdel barato, puta! — bramé lujurioso

— ¡eso es lo que quiero ser, una puta!, ¡tu puta, cerdo! — bufó Chanel libidinosamente

Yo proseguía follando su culo y ella estaba muerta de placer por la boca de vicio que se le ponía a esta sucia cochina de Chanel y gemía como una vulgar cerda en matanza

— ¡me pones muy perra, canalla!, ¡que gustazo me está dando, cabrón! — bramó Chanel de felicidad

La guarra de Chanel, tenía apoyada una pierna a un lado del mueble de cocina y había girado su cabeza para ver como la jodía y el careto de cabrón follador que se me ponía al joder con vicio y depravación su lascivo culo de ramera madura en celo

— ¡eres mi semental, cabrón!, ¡jode solo conmigo, hijo de puta malvado! — chilló Chanel lascivamente

— ¡qué buena estás, ¡cacho zorra!, ¡cómo me pones de salido, ¡so puerca! — testimonié obscenamente

Antonio continuaba enfrascado en la lectura del diario y le daba igual que delante de sus narices me estuviera follando a la golfa facilona de su mujer

Dejé en una mesa de la cocina el cuerpo de Chanel y volví a joder con lujuria el coño de la puerca de Chanel que gemía y jadeaba y me insultaba sexualmente

— ¡aaahg!, ¡agh!, ¡agh!, ¡ah!, ¡sii!, ¡humm! — bufaba Débora de gusto sexual

— ¡que caliente me pones, puta! — advertí sexualmente

— ¡No pares, canalla!, ¡jode a esta zorra!, ¡jódeme sin parar, canalla! — bramó Chanel

— ¡Toma rabo, puta puerca!, ¡chilla como una puerca! — chillé lascivamente

Después de estar jodiendo el coño, le saqué mi rabo para atornillarlo a su culo y darle mas empellones. Le alcé una pata y al tiempo le sobaba sus tetazas y la muy cerda gemía, jadeaba y chillaba como una vulgar cerda en matanza — ¡toma rabo, zorra!, ¡goza mi polla, puta! — bufé libidinosamente

— ¡me vuelves loca con tus rabazos, puerco! — largó Chanel entre gemidos

— ¡zorra!, ¡puta!, ¡cochina!, ¡me matas de placer! — chillé depravadamente

— ¡cabrón!, ¡tío bueno!, ¡te deseo mas y mas, canalla! — jadeó Chanel desenfrenadamente

Finalmente, después de esta jodienda, saqué mi rabo del culo de Chanel y le eché mi cremosa lefa en su bocaza de guarra. Hicimos cornudo al bueno de su marido pero poco le importó, pues a fin de cuentas era yo el que estaba jodiendo a la guarra de su mujer.

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