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Mi ahijado me coge


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—¡¡¡Wow!!! ¡¡Jesi, que afortunada!! ¿De donde sacaste al muchachote que se está asoleando en tu alberca?

—Ahhh es Danilo, mi ahijado, está por graduarse este año, le sortearon las prácticas universitarias en esta ciudad, así que me acompañará un par de meses.

—¿Y esa novedad? Pensé que te incomodaban las visitas que se extendían por más de una semana

—Pues sí, pero es el hijo de una buena amiga que me ayudó mucho cuando vivía en provincia, y ahora que estoy en posibilidades de extenderle la mano, no puedo portarme desagradecida; además mi ahijado es un buen chico, hace los mandados y da mantenimiento en la casa, así que quien sabe y hasta termine extrañándolo cuando se vaya.

—De seguro amiga, de seguro, siempre se extraña a una persona tan servicial, en todo caso me alegro mucho de que al fin alguien pueda encargarse de tu “mantenimiento”, digo… del mantenimiento de tu casa…

—Jajaja, Marlene tu siempre de mal pensada. En fin, me alegra que se quede una temporada, no habíamos tenido mucho contacto últimamente pero nos estamos acoplando bien.

—¿Acoplando? mmmm no me digas que entre ustedes ya…

—¡Entre nosotros nada! Ya te dije que es mi ahijado, y por si fuera poco el muchacho hasta podría ser mi hijo

—Bahh, tu hijo… de cuando acá la edad es un impedimento para darse un gustito

—y dale con lo mismo, hoy sí que estas pesada no?

—Perdona amiga, perdona, pero me enerva que quieras seguir sola, ya es hora de que superes tu divorcio, se fue!! Se largó con otra y qué!! Da dos chirlazos al pasado y disfruta que solo se tiene una vida.

Me quedé pensativa, había algo de razón en las palabras de mi amiga, mi marido se había ido llevándose mis ganas de volver a ilusionarme; me marcó tanto el hijo de puta, que ni siquiera se me antojaba sentir el roce de otro cuerpo en mi piel.

Parece extraño pero me acostumbré a vivir sin sexo, en más de cinco años nadie volvió a hundir mi colchón, ni a volcar su apetito en mi cuerpo. No es que aun amara a mi ex y mucho menos que le esperara, sino que simplemente no se me antojaba compañía bajo el riesgo de ser lastimada nuevamente.

Mi refugio era mi trabajo, la familia, unas pocas amistades de los viejos tiempos y un cachorrito que consentía como al hijo que nunca tuve, pero claro, no estaba dispuesta a reconocer que a veces la soledad duele, así que en voz casi inaudible murmuré:

—No exageres… aunque no lo entiendas a mi modo soy feliz.

—Sí, lo imagino, debe ser genial vivir sola y recontra divertido no tener sexo en años.

Iba a responderle con alguna majadería, pero la cara sorprendida de Danilo que había avanzado hasta el umbral de la cocina me lo impidió, intuyo que escuchó parte de nuestra charla, pero no hizo ningún comentario al respecto.

—Este… perdona madrina… pensé que estabas en tu habitación, vine por una bebida…

—Ad… Adelante hijo… toma lo que gustes, estás en tu casa…

—Que afortunado muchacho!! ya lo oíste, en esta casa “todo” es tuyo, agregó Marlene con su clásica suspicacia, le reprendí con la mirada y dirigiéndome a mi ahijado murmure:

—Esta es mi amiga Marlene, es algo alocada pero tendrás que aprender a tolerarla pues suele venir ocasionalmente

Danilo sonrió dejando ver una línea de dientes blanquecinos que daban forma a una traviesa sonrisa

—Un gusto Marlene, si usted es amiga de mi madrina debe ser una gran persona, por cierto lamento haberlas interrumpido y además perdonen que haya entrado así en bañador, supuse que no había nadie aquí

—No te preocupes Danilito respondió Marlene, también nosotras andamos en pareo, por cierto, tu madrina se ha pasado hablándome de tus cualidades, pero por lo visto le falto mencionar “algunas”… dijo mientras bajaba la vista desde el abdomen marcado de cuadros hacia la parte baja de la pelvis donde se dibujaba un bulto de apetitoso tamaño.

Lejos de incomodarse con aquellas miradas sobre sus genitales, el muchacho con un guiño de ojos respondió:

—Pues para mí siempre será un honor que una mujer como usted note mis… “cualidades”…

Marlene volteó mirarme sonreída, creo que a ambas nos agradó que el chico no se cortara

—Ok ok, me encanta que en este tiempo todavía haya chicos galantes, pero odio que nos hagan sentir viejas con aquel trato de “usted”, así que por favor a mí me tuteas, y a tu madrina deberías llamarla por su nombre que se oye mejor.

—Por mi encantado chicas, es más, en vista de que la tarde está calurosa, deberían venir conmigo a darse un chapuzón, para eso traen los biquinis no?

Marlene se incorporó aceptando la invitación y sin pretender ser una aguafiestas agregué:

—Sigan sigan que ya los alcanzo, voy por mis gafas

Marlene tomó al muchacho por el brazo y entre risas se dirigieron a la piscina, dejándome perpleja ante la rapidez con la que hicieron confianza.

Mientras caminaban mi amiga se quitó el pareo, llevaba un biquini violeta intenso que destacaba sobre su piel blanca, su cabello castaño le llegaba a los hombros, y viéndola desde atrás parecía apenas una veinteañera. Sus pechos eran de tamaño pequeño por lo que el sujetador no le causaba ningún lío, como en mi caso que al tener senos voluptuosos, frecuentemente tenía que mirármelos para ver si no se me escapaban del brasier.

Ella tenía la ventaja de ser caderona, por lo que daba la apariencia de tener una cintura muy delgada, lo cual la hacía ver curvilínea, más aun cuando el par de tiritas de la tanga caían coquetamente en sus muslos.

Yo usaba un biquini más tradicional de color turquesa, morena, de cabello largo ondulado; con silueta no tan perfecta, puesto que me faltaba un poco más de marcación en la cintura, pero compensaba con un vientre aceptable, y unos muslos fuertes que sostenían una cola respingona. Honestamente para los treinta y tantos que teníamos encima nos veíamos bastante bien, aunque debo reconocer que mi amiga era más llamativa, quizá por sus atuendos de corte juvenil y su carácter descompilado.

Me quedé en el ventanal contemplándolos, Danilo se acomodó en el borde de la piscina mientras Marlene juguetona, trataba de empujarlo, él la agarró de las caderas y juntos cayeron al agua, se los veía muy animados jugando como dos adolescentes. Sentí algo de envidia porque a pesar de que yo estaba orgullosa de ser una mujer formal, en el fondo sabía que me faltaba esa chispa que me hiciera sentir a plenitud.

Me encaminé en busca de los accesorios para asolearme. La casa era cómoda, algo amplia para mí, puesto que tenía dos habitaciones que generalmente pasaban libres, y que ocasionalmente eran usadas por algún familiar en épocas vacacionales. Mi recámara estaba en la planta alta, tenía ventanales grandes y un balconcillo con vista a la piscina que me permitía refrescarme en las noches de calor.

Entré, tome mi bolsa playera de uno de los armarios y me encaminé a la salida. Casi al cruzar la puerta volví tras mis pasos, estábamos en época de verano, así que creí prudente dejar abiertas las ventanas de forma que la habitación estuviera ventilada en la noche. Mientras corría las cortinas dirigí la mirada hacia la alberca.

Marlene estaba recostada boca abajo sobre una de las tumbonas, con los brazos cruzados de forma que su rostro descansaba sobre su antebrazo, Danilo sentado junto ella, le aplicaba bloqueador solar en la espalda.

Las manos de mi ahijado recorrían los hombros y la zona de los omóplatos en forma circular; arrastraba la crema por los costados rozando ligeramente los pechos de mi amiga, (al menos eso es lo que me pareció), luego las deslizó con maestría por la espalda media blanqueando la cintura, hasta llegar a la zona baja donde recorrió con esmero parte de las exuberantes caderas. Marlene hacia pequeños movimientos como si le estremeciera el roce y disfrutara del contacto…

Danilo retiró las manos unos segundos agarró el bloqueador y mientras chisgueteaba un poco de crema en el cuerpo de mi amiga, para mi sorpresa pude notar que su otra mano se dirigió a su miembro y se lo apretó una milésima de segundos antes de volver a masajear la espalda. Luego como si nada, deslizó sus manos por las piernas subiendo y bajando hasta bordear la parte alta de los muslos, en algunas delas subidas rozaba furtivamente los insinuantes cachetes pero Marlene no daba muestras de incomodidad, al contrario mansamente se dejaba hacer.

Quizá yo exageraba en mi apreciación y tan solo actuaban con la normalidad propia del momento, pero no pude evitar un mal pensamiento y un estremecimiento en mi cuerpo.

Sentí un cosquilleo en mis pechos e instintivamente subí mis manos hacia ellos y pude notar que mis pezones estaban totalmente endurecidos

Es comprensible me dije, llevo tanto tiempo sin sexo…

Me escondí tras delos cortinales, y continué acariciando mis pechos, jugando suavemente con mis pezones, metiendo mis dedos por dentro del brasier y disfrutando de mis propias caricias

No solía masturbarme seguido, solo algunas ocasiones en que mis instintos eran demasiado fuertes, generalmente lo hacía en la ducha o dejando mi transpiración en las sábanas, pero nunca me había estimulado como consecuencia de espiar a la gente.

Quizá por ser una experiencia nueva, mi mente reaccionó con morbosidad, y mientras Danilo continuaba embadurnando los muslos de Marlene, yo escondida tras las cortinas hacia a un lado el biquini y acariciaba mis labios, estaban húmedos así que resulto fácil deslizar mis dedos entre ellos. Rodeé el capuchón de mii clítoris, proporcionándome suaves toques de izquierda a derecha…

A la distancia vi como Marlene se dio vuelta sensualmente y Danilo se inclinó pasándole sus manos sobre el vientre, ella recogió un poco sus pies y ligeramente separó sus muslos como si quisiera ofrecerle un panorama completo de su cuerpo, imagine a mi amiga gozosa… caliente… cachonda…

A medida que me acariciaba mi respiración empezó a acelerarse aquellos suaves toqueteos que yo misma me proporcionaba ya no me satisfacían, así que bajando mi biquini hasta los pies empecé a acariciarme con más rapidez. Mis dedos se introdujeron en mi sexo mientras con la otra mano me acariciaba el clítoris, lo estimulaba con suavidad y luego aceleraba. Mi palma ejecutaba masajes en mi zona genital, y volvía repetir las caricias hasta el punto de regalarme un delicioso orgasmo obtenido en tiempo record

Me tumbé en la cama orgullosa de mi destreza y cuando recuperé el aliento con una toallita húmeda borre todo residuo de mi maniobra.

Un tanto más calmada bajee a reunirme con quienes sin saberlo me habían provocado una calentura voyerista.

Al acercarme pude notar que Danilo braceaba a lo largo de la piscina y Marlene continuaba recostada en la tumbona, me senté junto a ella y le extendí el bloqueador para que lo aplicara en mi piel.

—Dani!!! Ven!! Alguien necesita de tu ayuda dijo entre risas

—Mujer, deja de molestar al muchacho y hazlo tú!!

—Como digas Jesi, pero no sabes de lo que te vas a perder, las manitas de tu ahijado tienen una suavidad que… ufff mejor ni lo recuerdo porque me da chirinches

—jajaja que te da que???

—chi-rin-ches!!! O sea estremecimientos… pero de esos ricos

—Jajaja si que eres un peligro

—El peligro es él que está bien puestito, mira nada más todo lo que tiene…

No le quitaba razón a mi amiga el muchacho tenía lo suyo, una piel bronceadita, un cuerpo que provocaba mirárselo aunque sea a través de las gafas, ojos oscuros que escondía una mirada profunda y traviesa y unos labios que parecían siempre dispuestos al beso.

La tarde fue divertida, la pasamos entre charlas, zambullidas y bromas y a eso de las siete Marlene se despidió, estampó un beso en el cachete de Danilo y antes de salir le hizo la última recomendación:

—No te olvides de consentir la espaldita de tu madrina mira que ha agarrado tamaña asoleada, aplícale una loción humectante, para que pueda dormir a gusto y sus “sofocos nocturnos” no la despierten…

—Descuida Marlene que estoy para cuidarla, dijo el presintiendo la suspicacia de mi amiga, luego ella se me acercó y mientras se despedía susurro en mi oído:

—Mmmm que disfrutes de las dulces manos de Danilo… ya verás que rico te la pasas gracias al ahijadito

Solté una carcajada y le metí un codazo para callarla, luego la acompañé hasta el portón y volví con Dani.

Mientras limpiábamos la cocina y nos tomábamos el último café, como era costumbre charlamos de lo acontecido en el día. La verdad es que me estaba enseñando a la presencia de mi ahijado, era grato tener con quien charlar en las noches, quien colabore en casa y quien me ponga una sonrisa en el rostro con sus desperplejos ante la vida.

De pronto note que Dani se distrajo, con la cucharilla daba continuos toquecitos en el borde de la taza de café, como si sus pensamientos estuvieran en otro lado

—Sucede algo? pregunte a la vez que daba un golpe en la mesa con el fin de llamar su atención.

—Ahhhh no nada, solo pensaba en… madrina perdona que te pregunte esto, pero que hay de cierto en aquello que dijo Marlene cuando las interrumpí en la tarde

—A qué te refieres hijo, charlábamos de tantas cosas

—Es que me pareció escuchar que… que llevas varios años sola, sin pareja

—Este… bueno, no hay misterio allí, después de mi divorcio no he querido volver a relacionarme con ningún hombre

—Qué extraño, eres una mujer guapa, daba por seguro que tenías a alguien solo que aún no me lo presentabas

—No hijo, la verdad es que fue decepcionante mi vida en pareja y a estas alturas lo que quiero es tranquilidad

—Pero no entiendo, como puedes estar sola tanto tiempo, eres mujer y…

—Vamos Dani, las necesidades de la juventud no son las mismas que las de la madurez y yo estoy a gusto así

—Perdona, pero sigo sin entender, el amor es esencial en la vida de cualquiera y ni hablemos de la importancia del sexo…

—Que caray!!! A Marlene y a ti les ha dado hoy por andar de cansones!!

—jajaja tu amiga te dijo lo mismo? por algo será no?

—Ya ya y ya!!! No quiero seguir con el tema

—Ok, Jessica, no quiero que te enojes no vaya a ser que me eches de tu casa jajaja

Le miré extrañada, desde la niñez siempre se refería a mí como madrina, y esta vez me había dicho Jessica, notando mi desconcierto añadió:

—Marlene dejo que se oía mejor que te llame por tu nombre no? pues es lo que hago

Sonreí asintiendo con la cabeza, como muestra de aceptación

—Hasta mañana hijo

—Hasta mañana Jessica, y por cierto dime Danilo, así estamos a mano vale?

Volví a sonreír y me encaminé a mi habitación.

Era un poco más de las nueve, ya me había duchado y estaba recostada en mi cama a punto de dormirme, cuando escuché leves golpes en mi puerta

—Jessica, puedo entrar?

—Sí, Dani, no está puesto el seguro, adelante, dije en medio de un bostezo

Cruzó el umbral y con su acostumbrada sonrisa preguntó:

—Supongo que estas lista

—Lista? lista para qué?

—Mujer no puedo creer que lo olvidaras, debo aplicarte el humectante… o crees que ignoraría la recomendación de Marlene?

—Ahhhh verdad pero ya me apliqué un poco en los hombros y…

—Ni intentes negarte, que entre otras cosas estoy aquí para cuidarte, mira nada más como traes la piel

-Humm… creo tienes razón, el ungüento me va a refrescar

—Eso ni dudarlo, vamos acomódate mientras busco la crema

Mientras Danilo leía las etiquetas de varios pomos tratando de hallar el humectante, me quité la sábana de encima y me ubiqué boca abajo, estiré mi bata al máximo de forma que me cubría hasta debajo de las rodillas, la apreté entre mis muslos para que no se me subiera; luego bajé los tirantes descubriendo mi espalda, y procuré tapar mis pechos con la almohada.

En breve se sentó junto a mí, bajó un poco más mi batita y un chorrito fresco de crema cayó sobre mi espalda; acto seguido las suaves manos de mi ahijado empezaron a distribuir el líquido por mi dorso. Lo hacía despacio, alcanzando mis hombros y escurriendo sus yemas hacia abajo, al llegar a la parte media de mi espalda tuve el primer respingo, siempre he sido sensible y no pude evitar un ligero gemido

—Ahhhh

—Duele?

—No... no… está bien así…

—Ok, entonces sigo…

—Si… por fa…

—Te gusta así?

—Si… si…

—Eso Jesi… así… así… relajadita…

Sus yemas continuaron paseándose, recorrían con suavidad mi cintura, avanzaban por mis costados, las sentía fuertes, tibias, inquietas y sin poder evitarlo en varias ocasiones me estremecí a su contacto.

Usando un poco más de humectante descendió acariciando parte de mis caderas, entre subidas y bajadas desvió sus manos intentaron llegar desde atrás a mi vientre, hace tanto no había sentido estímulos de ese tipo que no pude evitar relajarme dando lugar a que sus dedos rozaran con disimulo la frontera de mi pubis. Volví a gemir.

Eran delicioso las sensaciones que me provocaba mi cuerpo había olvidado el gustito del roce y estaba despertando nuevamente al placer, pero en un arranque de sensatez, me apreté contra el colchón impidiéndole avanzar más

—Tranquila Jesi… tranquila… afloja… afloja el cuerpo…

La delicada danza de sus manos me estaba haciendo perder el juicio, me gustaba lo que me hacía, como me tocaba y solo cerré los ojos dejándome llevar, el notaba mi predisposición y me animaba con sus palabras

—Así… así… relajadita… date vuelta linda, para ponerla en tus piernas…

—Ahhh

Respondí con otro gemido… (Ponerla en mis piernas? Que es lo que quiere poner en mis piernas! pensé)

Giré suave mi cuerpo, quedando boca arriba, estaba tan concentrada en los estímulos y en la excitación que me producía, que por un instante olvidé que al tener la pijama a la altura de mis caderas al dar vuelta mis pechos desnudos quedaban ante sus ojos.

Los tenía allí, grandes, redondos con un par de orgullosos pezones desafiándolo, Danilo no podía apartar la vista de ellos ni yo de su bermuda templada en la que claramente se dibujaba su miembro en acción.

No hicimos ningún movimiento, tan solo nos miramos profundamente; la magia duró escasos segundos y me cubrí los senos con las manos…

—Suficiente… dije en medio de un suspiro

—Segura? No tengo reparo en continuar todo el tiempo que haga falta…

—nno, tranquilo... ya... estuvo bien

—Mmm deberías dejar que te cuide… son mis deberes de buen ahijado...

—Te... lo agradezco Dani pero… pero es mejor que vayas a descansar

Me sonrió y asintió con la cabeza

—Ok niñita asustadiza como tú digas

Me dio un beso en la mejilla y salió hacia su habitación.

Apenas cerró la puerta, me abrí de piernas e introduje mis dedos en mi coño violentándolo con profundas arremetidas, estaba muy humedad y tenía una necesidad profunda de ser follada.

Las palabras de mi amiga se volvieron proféticas, estaba caliente gracias a las caricias de mi ahijado, pero sin duda también él se había excitado al tocarme y eso me emocionaba. Sin pensar en nada me levanté hacia el ala izquierda donde estaba ubicada su habitación, y protegida por la oscuridad quise arriesgarme a espiarlo, pero la puerta estaba totalmente cerrada y tan solo pude escuchar leves gemidos que me hicieron suponer que se masturbaba pensado en mí. Sin otra opción que escucharlo, Allí mismo arrimada contra la pared volví a meter mi mano entre mis piernas disfrutando de una dosis extra de excitación que me producía el riesgo de que pudiera descubrirme. No tardé mucho y por segunda vez en el día me corrí brutalmente.

Al día siguiente todo volvió a la normalidad, salvo por el hecho de que el muchacho se portaba aún más atento conmigo y además me miraba con insistencia; no puedo negar que también yo lo hacía al disimulo, sin embargo mantuvimos la distancia propia de nuestra relación de madrina – ahijado.

El fin de semana siguiente Marlene llegó de visita. Con dos bebidas refrescantes y sendos sombreros nos sentamos en la mesita de jardín ubicada a pocos metros de la piscina, ni bien nos acomodamos encaminó la charlar a su objetivo

—Ya que por teléfono no pude sacarte nada, ahora si me contaras con detalle cómo te fue con los masajitos de tu ahijado, porque cumplió mi recomendación no?

—Nunca te han aplicado un humectante? que puede tener de especial aquello respondí queriendo evadir el tema

—Nada nada, sino fuera porque desvías la mirada como cuando intentas ocultar algo, vamos Jesi nos conocemos hace tanto, dime, dime si almenas sentiste rico

—Jajaja que morbosa eres

—Ok, si tu no me lo quieres contar, le preguntaré a Danilo…

—Eres tan imprudente que te creo capaz de eso y mucho más!!

—Ay, solo bromeo!! Pero aunque lo niegues se nota que algo fluye entre ustedes, esas miraditas no engañan…

—Mmmm que puedo decir, solo es un muchachito…

—Es un muchachito, pero acaricia rico no? a mí me gusto cuando me puso bloqueador en la espalda

—Jajaja bueno si, se siente bien

—Solo bien? te excitaste?

—Joder, me causas risa!!

—Mmm por lo visto si, y él se excitó? se le par…

—Sí, si se le paró, se le puso enorme!!! Es lo que quieres oír no?

—Wuaoo suponía que la tenía grande y… como cuanto le medía?

—Jajaja que pregunta!! Crees que ando con una regla en la mano?… además solo se la vi a través de la ropa

—No se vale Jesi tanto misterio para contar esa ñoñería

—Ay Marle, Marle, ya en serio, no sé lo que me pasa, la verdad es que en esta última semana me he masturbado más que en un año!!

—Lo sabía, te pone caliente tu ahijado!! Pero tranquila, es lo normal, llevas mucho sin sexo y además el chiquillo esta como quiere.

—Creerás que la otra noche me asomé al balcón, resulta que Dany se estaba bañando en la piscina, me metí a la habitación pero me quedé tras de los cortinales espiando y al ratito salió totalmente desnudo, no sé pero me dio la sensación de que lo hacía adrede, porque de rato en rato miraba hacia mi habitación, ufff me temblaron las piernas

—Jajaja debió ser muy rico lo que viste, pero creo que a estas alturas tú necesitas de cosas más contundentes que espiar o auto complacerte, vamos que no eres una niña, ya déjate llevar

—Pero…es que es tan joven…

—Y??? Aprovecha!! Que esa es la mejor parte… imagina ese cuerpazo restregándose sobre ti, esas manotas amasándote toda, su buena herramienta dentro de ti, porque dijiste que la tiene grande verdad?

—Cielos Marle tiene una verdadera… verga!!

—jajaja Jesi mira nada más como te expresas, tú muy bien

—Jajaja si como que se me está subiendo la temperatura… ya Marle dejemos el tema que últimamente fácilmente me pongo…

—Cachonda? humm o sea que la juiciosa Jesi así de fácil se pone cachonda vaya… vaya…

—Ya… no sigas que al menos tú tienes con quien desquitar

—Si la que sigue eres tú, mira cómo se te levantan los pezones, estas hecha toda una putita

—Si no te callas terminare corriendo al sanitario oíste

—Al sanitario o los brazos de Danilo? mira, mira lo que esconde en el bañador, Jesi no te gustaría bajárselo y darle un par de lamidas?

—Ufff a estas aturas lo que quisiera es… comérsela… comérsela toda…!!!

—Eso es Jesi, deja deja salir a la zorrita que llevas dentro…

La charla se ponía morbosa, y el ambiente caliente, más aun cuando Marlene pasó sus manos suavemente por detrás de mí nuca, zafando las tirillas del sujetador, lo mis hizo con el lazo atado en mi espalda. Nunca había hecho toples, pero estaba tan alborotada que cuando me di cuenta ya tenía el brasier en mis manos, y la mirada absorta de Danilo sobre mis pechos.

Sentí un escalofrío, sus miradas literalmente me devoraban, sus labios parecían prenderse de mis pezones, al punto de quedarse con la mirada perdida en ellos. Indudablemente me encendí y con toda maldad apliqué un poco de bloqueador, masajeándolos suavemente, rozando mis pezones jugando con mí aureola, se me antojaba ponerlo caliente, bruto, cachondo…

Marlene sonreía con satisfacción, luego se quitó el brasier con naturalidad, exhibiendo su par de bonitos senos sin inmutarse en lo más mínimo. Danilo sentado en el borde de la alberca, nos contemplaba queriendo guardar la compostura, pero su cuerpo hacia evidente su fascinación, levantando con furia su bañador

—Ves Jesi, si ves todo lo que puede ser tuyo… imagina tus piernas amarradas a sus caderas, te gustaría? se nota que es del tipo de hombre que folla bien

—Vamos Marle, cállate de una vez, una palabra más y de verdad…

—Jajaja Jesi tantas ganas traes? a poco y no te gustaría hacerlo ahora mismo, algo así brutal que te recompense los varios años de soledad, porque en verdad traes una linda cara de perrita en celo…

—Uffff… eres una cabrona!!!

—Jajaja Jesi, es divertido verte grosera, y me encanta como luchas contra tu calentura… pero como no quiero hacer mal tercio y en vista de las habas están por cocerse, me voy, a ver si estando solos al fin los tortolitos se animan a divertirse un poco

Sin decir más y sin perder la sonrisa, gritó:

—Dani!!! Ven!!! Acompaña a Jesica que ya debo irme.

Danilo no pudo disimular su emoción, se incorporó al instante y creo que para calmar su calentura, antes de acercarse a nosotras, dio un par de zambullidas que se encargaran de bajar su carpa

Marlene recogió sus cosas y se despidió:

—Chicos los dejo solitos, diviértanse sin miedo…

Su sonrisilla fue suficiente para que ambos captáramos su doble intención y por si fuera poco se arrimó a Danilo susurrándole algo que le hizo sonreír, luego me dio un beso y cuchicheo en mi oreja:

—Recuerda que eres toda una golfilla… déjate llevar…

No cabe duda que a esas alturas me sentía una golfita, pero al irse Marlene perdí valor convirtiéndome tan solo en una golfita asustada. Mi ahijado despertaba mi libido con violencia, pero había una parte de mí que aún se resistía, quizá debido al vínculo casi familiar o a la diferencia de edad, lo cierto es que al quedarnos solos tome una toalla y me la eché encima cubriéndome los senos.

—Estabas preciosa así al natural, jamás deberías cubrirlos

—Oh gracias, pero creo que ya tome suficiente sol

—15 min es suficiente? no lo creo… o es que te incomoda traerlos desnudos cuando estás a solas conmigo? preguntó mientras plantaba la mirada en mis senos

Danilo había dado en el clavo, me excitaban sus miradas, y me gustaba su descaro al abordarme de esa forma, pero haciendo un gesto de indiferencia respondí:

—Vamos Dani, no digas tonterías porque habrías de incomodarme?

—Justamente eso me preguntaba, hace un rato cuando estaba Marlene te veías tan desinhibida y de pronto al quedarnos solos te apagas… me atrevo a decir que hora mismo pareces nerviosa…

Sí, estaba nerviosa, lo tenía sentado frente a mí, con aquella piel morena que alimentaba mis fantasías, con aquellos labios carnosos que me provocaba probar, con esa mirada incitante con la que se paseaba por mi torso, para terminar clavándose en mis ojos cafés…

—Nerviosa yo? por favor!!

—Sí, nerviosa y no es la primera vez que pasa… hace unas noches cuando te aplicaba el humectante, también te inquietó que te los mire… los tenías preciosos, duros, levantados, pero te asustaste y me mandaste a dormir

—No me gusta lo que insinúas… creo que estas… confundiéndote…

—Jesi… Jesi… quiero pensar que no estoy confundido, es más yo no temo reconocer que me inquietas, que me inquietas demasiado, cuando me miras, cuando sonríes, cuando tu mirada baja aquí a mis genitales…

—Dany… yo no…

—No lo niegues Jesi, te he descubierto mirando mi sexo varias veces, y yo… siento que moriría si me lo tocaras… si me lo tocaras con esos dedos con los que hace un rato acariciaste tus pezones… querías provocarme verdad? lo lograste linda, sí que pudiste ponerme… a tope

—Dani… Dani… no sigas… dije casi sin aliento

—Te prometo que nunca te volveré a decir nada si al retirar la toalla tus pezones están dormidos, pero si están duros como lo imagino, no dejaré de besarlos hasta que me pidas que pare

No respondí, ya no tenía fuerzas para objetar nada y el continuó:

—Sé que no solo son tus pezones lo que te traicionan, también sé que tu biquini está húmedo, ha estado húmedo toda la tarde verdad? te pones húmeda por mí… cuando te miro, cuando te hablo, y mucho más ahora que sabes que nadie me la pone como tú, así de fuerte… así de inquieta… así de necesitada…

—Ahhh Danilo…

—Marlene te incita a tener sexo verdad? pero no Jesi, lo que tú necesitas es amor, y sabes que haremos después de hacernos el amor? después de eso si follaremos, follaremos como dos locos, como dos enfermos… como dos animales… muéstrame mami, muéstrame que quieres hacerlo conmigo…

Tenía el cuerpo caliente, mordía mis labios, totalmente excitada y sentía como perdía fuerzas en mis muslos; mi sexo definitivamente quería albergarlo; eran demasiado tiempo de soledad, eran demasiados años sin follar.

Con suavidad retire la toalla que cubría mis senos, dejándolos al aire, y mientras le miraba a los ojos empecé a masajearlos circularmente, abrí mis palmas sobre ellos abrazando la totalidad de mis tetas, contentándolas con suaves caricias que se intercalaban con apretones en mis pezones. Danilo me contemplaba sin decir palabra, solo se atrevía a humedecer sus labios mientras no perdía detalle de como mis piernas con una ligera oscilación le mostraban que mi sexo necesitaba de su ardor.

—Danilo susurre tócate, tócate para mi…

Mientras yo sobajeaba mis tetas, ubicado frente a mí, deslizó su mano entre sus ingles, acariciaba su miembro por encima del bañador, haciendo que notara el bulto que se le formaba, subía su mano a la pelvis y jugaba con el resorte de su bañador, bajándolo ligeramente, de modo que podía ver el inicio de su pubis.

Ajusté los muslos excitada, para volver a separarlos con suavidad, me sentía empapada y quería que el chico viera la sombra de humedad en mi biquini, una humedad que el provocaba, sin siquiera tocarme.

Maliciosa deslicé mi mano por mi vientre, jugando con mi pubis, escasas pelusas formaban un pequeño triángulo en mi monte, que culminaba en unos labios suaves totalmente depilados, apenas lo rocé y me estremecí, más aun cuando Danilo introdujo sus dedos en el bañador sacando su miembro. Al fin pude vérsela a mis anchas, enarbolada, lista para guerrear, era grande, ligeramente gruesa, de un bello color rosáceo; una verdadera joya en medio de su vientre. El vello había sido recortado con cuidado, y majestuosas colgaban dos esferas haciéndola más apetecible.

Su mano se acomodó en la base y empezó a subirla y bajarla despacio, a momentos exprimía el capullo y gotillas de sus líquidos se desparramaban por su glande, yo estaba absorta, contemplando como su respiración se aceleraba al igual que los movimientos de su mano, en un juego solitario que le arrancaba gemidos.

También yo gemía, mientras mis dedos se escurrieron entre mis labios, eché mi cuerpo hacia atrás y me concentré en mi propio placer, no quería besos, ni caricias, quería correrme, necesita hacerlo con urgencia y el dedeo insistente sobre mi clítoris me arrancó ese orgasmo que tanto necesitaba.

Danilo al verme contraer, aceleró el movimiento de su mano, y una fuerte descarga se derramó entre sus, palmas. Sus ojos se entrecerraron como si quisiera contener el placer y al volverlos a abrir sus pupilas se clavaron en las mías…

Nos acariciamos con la mirada unos segundos y nada pudo romper mejor aquella magia, que nuestras risas descontroladas floreciendo después del placer. Luego de la risa, otra vez el silencio; luego del silencio, otra vez el placer…

Nos besamos, al fin nuestros labios se tocaban, se buscaban y se abrían, permitiendo que nuestras lenguas juguetearan enamoradas; infinidad de besos se tatuaron en nuestra piel desde los hombros hacia las caderas, desde los pies hacia la cintura…

—Ahora si quieres seguir? o me volverás a dejar con ganas susurró mientras tiraba de mis pezones…

Gemí, no hacía falta más respuesta que mi mano apretando su bragueta

—Mmm o sea que la nena hoy si tiene ganas de probarla, mira nada más como me la estruja mmmm anda quiero oír que me la pidas…

—Dani quiero… quiero que lo hagamos…

—No, así no, quiero que la pidas como una putita, como una putita caliente…

—Mmmmm Dani dámela… quiero comérmela toda… quiero sentir tu… verga!!

—uffff muy bien, así es como debes pedirla, pero si la quieres… tendrás que venir por ella!!

Dicho esto se recostó sobre la tumbona, se bajó el bañador y elevo su cadera, no había duda era una invitación a un oral, a sentir en mi lengua el calor de su miembro, no dudé ni un segundo, separé sus muslos con violencia haciendo que los dejara por fuera de la tumbona, me acerqué despacio y refundí mi rostro entre sus ingles. Moví mi lengua entre sus testículos rozándolos apenas y cuando escuché su primer gemido susurré:

—Te gusta mi lengua?

—Ohhh, me encanta como la mueves… sigue… sigue…

Recordando sus palabras anteriores respondí:

—Mmmm pues si la quieres… tendrás que venir por ella!!!

—Jajaja con que esas tenemos!!! La niña quiere jugar a ser mala

Sacando la lengua de forma provocativa respondí:… te espero en agua

Ambos reímos y en cuestión de segundos me tenía arrinconada en las escalinatas de la piscina

—Jajaja Dani sabía que mi lengua era una verdadera tentación para ti

—Quien dice que vine por tu lengua? yo vine por esto!!!

Antes de que pudiera decir nada, me agarró de los brazos y me tumbó…

Luego gemidos, muchos gemidos… su lengua en mis genitales daba incansables lamidas que recorrían desde mi canal hasta mi pubis, rebuscando en mis pliegues los maravillosos puntos donde mi jadeos aumentaban hasta hacerme sentir desenfrenados espasmos. Era imposible dejar de contraerme, hace tanto no sentía una boca comiéndose mi coño de esa forma, ni unos dedos tan hábiles hurgoneando en mi sexo.

La sensación era desbordante, el agua de la piscina refrescaba mi espalda y mis glúteos, mientras despatarrada, me permitía el lujo de gozar de un buen polvo. Sin duda era excitante saber que pese a ser una mujer madura tenía en medio de mis piernas una carne fresca, un muchacho joven, arrancándome un orgasmo de primera. Luego de mis maravillosos espasmos continuó besando mis ingles, lamiendo mis líquidos, con sus ojos chispeando de deseo y su bañador levantado…

Cambiamos de posición, Dani se sentó en un peldaño de la piscina y yo un poco más abajo, con la mitad del cuerpo sumergido en el agua, acaricié sus muslos juguetona

—Dani ahora si se te antoja mi lengua?

—Desde luego linda desde luego, aunque… no sé si puedas hacerlo bien…

Sabía que su intención era provocarme y me gustaba que lo hiciera porque eso me ponía aún más caliente

Sin darle oídos escupí sobre su miembro, extendí la saliva a lo largo del tallo usando mis dedos, luego coloqué mis labios en la punta, y acaricié con ella su glande, chupe suave, sin prisas, mientras él se desesperaba por encajarla, a cada empujón de su cadera queriendo meterla en mi boca, me retiraba velozmente de forma que lo único que me comía era su glande

—Vamos Jesi… cómetela… cómetela… toda…

Ignorando sus palabras me dediqué a lamer sus testículos y a recorrer con mi lengua la zona del perineo, entrecortados gemidos se escuchaban y queriendo disparar aún más su excitación, junté mis senos y los pasé a lo largo de su pene las suficientes veces para que su miembro alcanzara su máximo tamaño

—Dany te puedo preguntar algo? tengo una curiosidad…

—Ahhh pregunta linda… pregunta…

-Mmmm como cuanto… te mide?

—Jajaja temes no poder con ella?

Sin responder volví a escupir sobre su miembro, contuve la respiración, ajusté mis labios sobre su diámetro y me la introduje a profundidad arrancándole un fuerte gemido. Subí y bajé repetidas veces, suavizando con mi saliva y apretando con mis labios. Aceleré el movimiento, Danilo se revolvía gimiendo mientras yo no paraba de succionar, me costaba algo de esfuerzo tenerla casi toda en mi boca pero me excitaban sus jadeos, sus ojos vidriosos, su cuerpo tenso, y eso hacía que yo apurara más los movimientos, hasta que mis labios sintieron como la corrida atravesaba su troco para terminar vaciándose en mi boca. Luego limpié su sexo, lamí mis comisuras, y bebí el extraño sabor de sus fluidos como si se tratara dela más rica miel.

Nos quedamos varios minutos abrazados, sin decirnos nada, solo sus manos se paseaban por mi espalda, acariciando mi cintura, a momentos las bajaba y apretaba mis glúteos, perfilando sus dedos en mi vulva.

—Jajaja que haces Dani

—Jajaja lo siento, es que me pone cachondo pensar que ese coñito lleva años desamparado

—Mmmm o sea que ya tengo quien se preocupe por él?

—Si mami desde hoy lo vamos a atender a diario, tú sabes, deberes de buen ahijado

—Jajaja eres un sinvergüenza!!

—Mmmm ven acá y te enseño todo lo que hace un sinvergüenza..

Tendió un tallón sobre el parquet, me recosté deleitándome con las caricias suaves con la que cubría los espacios más íntimos de mi cuerpo, sus besos se esparcían dejando el brillo de su saliva sobre mi piel, los míos buscaban sus gemidos. Allí a plena luz del día, sintiendo los últimos rayos de la tarde disfruté de mi propia liberación, necesitaba entregarme, necesitaba amar y necesitaba follar…

Abrí mis muslos, quería sentirlo dentro, el estímulo de los besos, de las caricias y del dedeo, me tenían ansiando la penetración, subí mis piernas permitiendo que su miembro se ubique en mi entrada, y Dani empujó las caderas con suavidad. Se sentía claramente cómo se abría paso entre mis carnes, produciéndome algo de ardor al ir deslizándose al fondo, me ocasionaba un dolorcillo que si bien provocaba algún quejido, me hacía desear ser punzada a plenitud.

Su peso sobre mi cuerpo y la fricción intensa generada por el movimiento de entrada y salida, hacía que poco pudiera resistir, empujé a tope mis caderas produciendo una hundida profunda y grité producto de un orgasmo enloquecedor.

Luego me tomó de la mano ayudándome a incorporar:

—Ven vamos a tu habitación

—A mi habitación?

—Si linda, a tu cama… mira como quedaron mis rodillas, ouuchh el parket no es precisamente cómodo

—Jajaja entiendo pero… quien dice que yo quiero en una cama?

Nuevos besos, nuevas caricias, nuevos deseos de unirnos, las ondas formándose en la piscina daban muestra de nuestra actividad en el agua; arrinconada contra la esquina me sujeté de su cuello y abracé sus caderas con mis piernas, sus manos me sostenían del trasero, y ambos empujábamos rítmicamente de modo que su miembro se encontraba con mi sexo; que puedo decir sino que gloriosas arremetidas me hacían perder el aliento.

Gemía como una perra, y agitaba mis caderas buscando más de sus estocadas, y mientras su miembro era devorado por mi coño, su boca devoraba mis pezones; tanta calentura en nuestros cuerpos no era calmada ni siquiera con la frescura del agua en la que chapoteábamos mientras nos cogíamos.

—Ohhh que rico, asii... muévete así Jesi...

—Quieres que me mueva más? te gusto así sucia y cachonda?

—Ohhh sigue nena… me encantas así... cachonda y cochina… sigue…

Le señale, uno de los descansos de la alberca, y terminé sentada sobre él, con las piernas abiertas, al fin tenía el control absoluto de los movimientos cabalgándolo a mi antojo. Mi melena oscura se revolvía cayendo sobre mis hombros mientras como una salvaje brincaba sobre su reata, sin más me contraje en explosivos movimientos que me dejaron exhausta en sus brazos.

Una vez repuesta Danilo me empujó contra la pared y sin misericordia arremetió contra mí, sus mano se engarfiaron en mis caderas y no me soltó hasta que su sexo agotado de amarme explotó en una estremecedora corrida. Su semen llenaba mis entrañas escurriéndose en mis muslos mientras el pegado a mi terminaba de convulsionar…

—Uffff Jesi delicioso… ahora si quieres ir a nuestra habitación?

—Nuestra habitación?

—Jajaja nuestra desde hoy… si me dejas quedar contigo

—Mmmmm y que me ofreces a cambio?

Mordió mi oreja y susurró:

—Cumplir con todos mis deberes… de un buen ahijado

—Dani… sii… ahhhh

Espero les haya gustado, comentarios en esta página o a [email protected] Besos.

(9,69)

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