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Confusión


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A veces hay que darse oportunidades en la vida, porque uno nunca termina de conocerse a sí mismo.

Esto pasó unos diez años atrás, cuando me acercaba a los treinta años.

En esos días era un joven de larga melena a media espalda, cuando la calvicie no me acorralaba, una persona que se mataba en el gimnasio y lucía unos músculos envidiables, un soltero que solo buscaba cogerse a las mejores mujeres que se cruzaran en su camino, y por pura casualidad terminé como terminé, sería el fin de una vida, el comienzo de otra.

Noche de viernes, terrible frío invernal que invitaba a meterse bajo diez cobijas y ni asomar la nariz por la puerta, pero para el cazador nada es imposible, así que me puse impecable y a media noche me monté a mi motocicleta y salí por mi presa.

La moto y yo éramos inseparables, por más frío que hiciera, es que saben, a las putitas les encantan las motocicletas, y a mí me encantan las putitas…

Fui a un boliche entre tantos que acostumbraba a ir, estuve un par de horas y no había un buen ambiente, ni siquiera chicas que llegaran a mis pretensiones, así que un tanto frustrado, después de tomar un par de cervezas, decidí buscar oportunidades en otro sitio.

Entre una cosa y otra ya eran las cuatro de la mañana, por lo que elegí un antro que conocía hacía algunos años, un lugar donde seguro uno no conseguiría a la mujer de su vida, lugar de putas y tranzas, un lugar donde si lo que querías era coger, bien, iba como anillo al dedo.

Fue donde la conocí, la vi a unos metros de la barra, estaba sentada sobre un alto taburete dándome la espalda en ese momento, una rubia platinada de cabello corto, a la nuca, lacio, un tanto original, asimétrico, a un lado cortado arriba de su oreja, al otro llegaba a su hombro, tenía un vestido marrón oscuro, chocolate, con toda la espalda descubierta, por lo que adiviné que no llevaba sostén, donde resaltaba el tatuaje de un gran tigre, la profundidad de ese escote trasero llegaba casi al límite de la cola, se hacía muy sugerente, y sus anchas caderas relucían sobre ese pequeño banco.

Fui al abordaje, a encararla cara a cara, en ese momento estaba bebiendo un trago largo por un sorbete, sus carnosos labios se me hicieron excitantes, como su original nariz, delgada, pero terminando como en un pequeño botoncito, lucía un pircing brillante atravesándola, de ojos miel y mirada pecaminosa, la observé y le dije

Hola, te pago una copa.

Hola, primero, ya estoy tomando una, segundo, pensé que me invitarías a coger…

Su respuesta directa, inesperada y franca me causó una sonrisa, seguí la charla…

Tienes razón, ya tienes una copa, y también es cierto, y ya que lo mencionas, pretendo cogerte…

Ella se rio y puso un freno a mi avance, avance que ella misma había iniciado.

Pedí una cerveza, y mientras hablábamos pavadas, Noelia (ese era su nombre) se me hacía muy excitante, en especial sus pechos, dado que al no tener sostén se movían libremente de una forma loca, incluso marcando sus pezones en la tela rasada.

Y todo ese apuro que noté en sus primeras palabras pareció estancarse cuando traté de avanzar, más cuando se produjo un diálogo que a punto estuvo de terminar la relación

Qué te parece si nos vamos, a un lugar más íntimo

Me encantaría, pero sabes que pasa? vine con mi amiga, no voy a dejarla sola…

Bueno, pero tu amiga es grandecita…

Si… es que la traje en mi auto…

Bien, que se tome un taxi…

A esta hora?, no… no puedo dejarla sola en la calle, es mi amiga…

Ella empezaba a fastidiarme con las excusas, entonces le dije

Hagamos una cosa, estoy en moto, le dejas las llaves del coche y nosotros hacemos la nuestra, te parece?

Ja! es que ella no sabe conducir!!!

Realmente me sacaba de sitio así que fui por lo último antes de mandarla al demonio

Mirá flaca, dejá de dar vueltas querés? Me dijiste de ir a coger y ahora te haces la boluda, dentro de un rato va a amanecer, así que decidite y no me hagas perder más tiempo…

Noelia me tomó del brazo, meditó y respondió

Dejame que la llamo, y vemos como arreglamos esto, si?

Ella sacó el celular y entre el bullicio le pidió que se acercara a la barra, había demasiada gente en el lugar y estaba demasiado oscuro. En esos segundos me imaginé a su amiga, la típica incogible, por frígida, por fea, por lo que fuera, no sería la primera vez que me pasaría algo así, esa amiga inoportuna que llega en el momento inoportuno…

Pero Aldana (luego sabría su nombre) sería una rica sorpresa esa noche, una pelirroja de cabellos enrulados como pequeños tirabuzones que caían hasta sus hombros, de ojos celestes, con una boca enorme que parecía querer comerse el mundo, con dientes blancos que sobresalían y brillaban como perlas, con pechos prominentes que llamaban la atención, enfundada en un pantalón de cuero que resaltaba su silueta.

Noelia me la presentó rápidamente y le susurró algo al oído, seguro algo sobre mí, ya que Aldana me miraba de reojo y se reía con pecado en sus labios, en un momento ella me apretó uno de mis bíceps entre sus dedos y dijo

Pero que pedazo de papito! mi amiga tiene mucha suerte! Ella siempre tiene suerte…

Y nos quedamos un rato más hablando los tres juntos, bebiendo, riendo, Aldana estaba a mi lado y no dejaba de toquetearme, el cabello, los brazos, mi pecho por debajo de la camisa, se la notaba muy puta y muy caliente, pero fue Noelia quien se estiró y me propuso un beso boca a boca, aproveché la situación tomándola por la cintura, para acariciar su espalda y estirar por debajo del vestido con mi mano llegando con un poco de esfuerzo a uno de sus pechos, para acariciarlo con delicadeza.

No podía ser cierta tanta belleza junta, Noelia y Aldana, Aldana y Noelia, al fin, nos decidimos ir a coger, los tres juntos, ellas partieron en el coche, yo las seguí en la moto…

Llegamos al octavo piso de un modesto edificio en las afuera de la ciudad, al llegar, una de ellas encendió la calefacción, la otra corrió las cortinas de un amplio ventanal y la luminosidad tenue del amanecer llenó el cuarto, quedamos en una penumbra que aclaraba rápidamente…

Besé a una, luego a la otra, Noelia me detuvo y me dijo

Tranquilo, vas muy rápido… solo observa un poco quieres?

Ellas empezaron a besarse en lo que interpreté un show lésbico, se abrazaron, se tocaron, rieron, Noelia empezó a lamerle los dedos a Aldana, de forma tal que parecía lamer una pija, metiéndolos casi hasta su garganta, y esto se me hacía muy sexi, la otra a la vez bajó un tanto el vestido de la rubia desnudando sus pechos siliconados, ellas volvían a besarse, como si yo no estuviera en el lugar, por sus bocas, por sus cuellos, la pelirroja también desnudó sus pechos y comenzaron a refregarse tetas contra tetas, pezones contra pezones…

Luego de regalarme es show por varios minutos vinieron a mi lado, Aldana se sentó en el sillón sobre mi derecha y comenzó a besarme, a acariciarme, el cabello, mi cuerpo, mi pecho, mis brazos, sentía su respiración agitada y mis manos jugaban en sus tetas, Noelia había ido al piso, entre mis piernas, había sacado mi verga y parecía querer arrancármela, que bien lo hacía! era muy buena!

En eso Noelia pidió parar un minuto, necesitaba orinar, así que la vi alejarse hasta el baño que estaba cerca, era un modesto ambiente no había mucho para conocer.

La pelirroja seguía a mi lado mordisqueándome la oreja y me susurró

Sabes que mi amiga y yo somos bien putitas, te vamos a dar la colita y nos vamos a tomar toda tu lechita pasándola de boquita en boquita…

Lo decía en forma tan puta y con esos diminutivos solo me hacían encender aún más, pero fue en ese momento cuando mi suerte cambió, cuando percibí que las cosas no eran como pensaba que eran, tal vez por mi embriaguez, tal vez por la penumbra, pero Noelia había dejado la puerta entreabierta y pude notar que orinaba de pie, como yo lo hago, como los hombres lo hacemos!

Su amiga trató de impedirlo pero la dejé en el sillón para ir hacia el baño, sorprendí a Noelia saliendo, la tomé de los brazos y dije

Pará, pará, vos no sos una mujer… te vi mear de parada…

Noelia entonces trató de seducirme, volvió a besarme y sin negar mis palabras volvió a la carga mientras me manoseaba

Dale potro… que importa… vamos, tócame como antes…

Pero yo estaba en otra cosa, necesitaba confirmar, así que en leves forcejeos en los que ella trataba de acariciarme y yo de llegar a su sexo, al fin fui entre sus piernas, y toqué un lindo bulto, por lo que reclamé

Hijo de puta! tenes pija! sos un hombre!

Y ella siguió con el juego de seducción

No seas anticuado… hombre, mujer, que importa… lo que importa es que te guste, mirá… no te gustan mis tetas, no te gustó como te la chupé?

Y ella, o el, me tenía enredado en sus redes, como si me resignara de golpe, Noelia era realmente bonita para negarla, sus pechos desnudos, sus curvas, su rostro, sus caricias…

Me atrajo nuevamente a su lado y volvió a besarme, sentí su calor, sus jadeos, fue cuando la voz de Aldana nos llamó la atención

Hey, ustedes dos, me dejarán afuera de esto?

Sobre el sillón, la pelirroja estaba completamente desnuda, con sus pechos exultantes y una linda poronga parada, no me sorprendió que ella también fuera el, y ahí me encontraba yo, entregado por primera vez, listo para tener sexo con dos travestis…

Fuimos los tres sobre la cama de dos plazas que estaba a un costado, rápidamente me daría cuenta que la rubia parecía ser más mujer, con una posición pasiva, pero Aldana no era de fiarse, su pija dura estaba amenazante.

Las dos se pusieron en cuatro patas, lado a lado, sus culos grandes me parecieron muy femeninos, a pesar de no ser lo que aparentaban, completamente depilados, se abrieron para mí, en posición receptiva, así que fui por detrás, mojé mis dedos y metí un par de mi mano derecha en el culo de Aldana, y un par de mi mano izquierda en el de Noelia, ambas empezaron a gemir y a pedir verga, yo estaba caliente, así que fui tras la rubia y de un empellón se la enterré toda en el culo, ella se arqueó de placer, empecé a cogerla, ella gemía.

Luego fue el turno de la colorada, se la enterré toda y me moví en su interior, y volví a alternar un par de veces.

Dentro de todo, todo parecía ir de maravillas, le hacía el culo a Aldana y a Noelia, un rato a cada una, pero las cosas cambiarían…

La rubia quiso que fuera todo para ella, solo me recostó boca arriba para venir sobre mí, a cabalgarme con una pierna a cada lado, se sentó sobre mi verga dura y empujó hasta tenerla toda dentro, empezó a menear las caderas y fue raro para mi sentir sus bolas y su pene sobre mi pubis, pero no me incomodó, ella me besó y gimió con mi verga es su culo, Aldana la interrumpió, se acercó a su rostro y le refregó la pija en la cara, en los labios, yo solo miraba mientras se la daba por el culo, una de las chicas se la mamaba a la otra, la verga de la pelirroja estaba cerca de mi rostro, yo le acariciaba las tetas a Noelia, de pronto ella vino a mí y me dio un enorme beso, y suena loco, pero el hecho que estuviera chupando una verga no me incomodó, en verdad creo que ella solo tanteaba mi reacción, así que volvió a chuparla, y volvió a besarme, y otra vez más, a la siguiente tomó una de mis manos que estaba en su teta y la llevó a la verga dura para que yo la acariciara, de hecho empecé a masturbarla suavemente mientras ella la lamía.

Esta nueva situación tampoco me disgustó, le pija de Aldana era bastante gruesa y su cabeza brillaba en la luz del amanecer, Noelia seguía alternando esas lamidas con besos en mi boca, solo que tanto a tanto iba acercándola más y más a mi boca, nuevamente observando mi reacción, hasta estar tan cerca que necesité saber de qué se trataba eso, y estiré mi lengua para llegar el glande, fue cuando la rubia se dio por satisfecha, me dejó chupándole la pija a la colorada y ella se centró en su propio placer, acelerando el ritmó, gimiendo y la otra hacía que le chupara la verga depilada, más y más profundo, más fuerte, más salvaje…

Fue descubrir algo nuevo, me encantaba lamerle la verga, me calenté de tal manera, que no pude aguantar y en pocos minutos le llenaba el culo de leche a Noelia…

La rubia salió de mi lado con el culo abierto y lleno de semen, con un tanto de resignación le dijo a Aldana

Este boludo ya se acabó… poco aguante…

Y me dejaron a un lado, Aldana seguía con el falo duro y volvieron al principio, cuando la otra se la mamaba, en cambio Noelia parecía no lograr erección demostrándose sumamente pasiva.

Solo me quedé observando como la pelirroja se hacía chupar la verga por la rubia, se me hizo muy excitante, solo observar…

Pronto cambiaron, ambas frente a mí, de costado, Noelia al frente, Aldana por detrás, una penetrando a la otra, la rubia estaba con sus piernas abiertas y veía en primer plano como le entraba y salía la verga de su culo, como se movían sus pechos, como gemía, se me hizo muy fuerte la escena, su pija flácida se movía sin control de un lado a otro, y me noté duro nuevamente, fui por todo, a unirme a ellas, tomé ese miembro débil y me lo metí en la boca, empecé a chuparlo con locura y Noelia solo empujó mi cabeza entre sus piernas, hasta el fondo.

Poco a poco empezó a hacerse más grande en mi boca, y otro, y otro, hasta sentirlo en mi garganta, estaba exquisito, acaricié las piernas, las tetas, éramos en ese momento una triangulación perfecta.

No se cómo sucedió, lo cierto es que en algún momento yo había quedado en cuatro patas, la colorada al frente con su sexo en mi boca, la otra por detrás lamiendo el mío.

Sentí a la rubia pasar la lengua por mi glande, luego por el tronco, luego por las bolas, y luego a mi esfínter… aunque me gustó, reclamé nervioso

Pará puta! a dónde vas???

Tranquilo papi… no te quejes… a ver si sos un poco hombre… te quejas por todo…

Y volvió a lamerme el culo, me puse nervioso, como a la defensiva y con deseo, con miedo y locura al a vez…

La sentí acomodarse a mi espalda, me tomó por las caderas, su verga filosa se paseó cerca de mi intimidad, y antes de dar la estocada final dijo

Ahora es mi turno…

Empujó con fuerza, me abrió de golpe y me arrancó un quejido grave, me mantuvo en posición, esperando a que mi esfínter se acomodara, la colorada se reía e intentaba cogerme por la boca.

Era toda locura, quedé encerrado entre ambas, una por delante, otra por detrás, si avanzaba me enterraba una en la boca, si retrocedía, la otra en el culo, me tenían rodeado, no sé cómo había terminado ahí.

Ellas jugaron conmigo, me balanceaban de un lado a otro, buscando su propio placer en mis movimientos, el pene en mi cola me causaba un dulce dolor, y la satisfacción de la que lamía me hacía brotar saliva entre los labios. Sentí placer, demasiado placer, Noelia me masturbó al mismo tiempo que me la daba por el culo, fue muy rico, empecé a largar chorros de leche, a gemir, ella se contrajo y lo hizo casi al mismo tiempo llenando mis intestinos hasta rebalsarlos…

Aldana fue la última y me tomó de improviso, aún estaba solo concentrado en lo que sucedía a mis espaldas cuando un raro sabor se apoderó de mi boca, me di cuenta que empezaba a acabar, traté de separarme pero como tantas veces se lo había hecho a tantas mujeres, ella tomó mi cabeza con fuerza y no dejó que me apartara, escupí parte de sus jugos, pero también tragué otro tanto, sintiendo viscoso mi esófago…

Esa madrugada quedé estupefacto, incrédulo, una bisagra en mi vida, estaba transpirado, agitado, con semen en mi trasero, mi esfínter dolorido y estirado, aun saboreando el amargor de leche en mi boca, esa madrugada comprobaría que podía disfrutar del sexo de una manera más amplia de la que siempre había disfrutado, sin pensarlo derribaba muchos mitos, muchos prejuicios.

Para cerrar, solo decir que el tiempo ha pasado, y me siento dichoso de la confusión de esa noche, nunca más visité a esas chicas, pero ellas abrieron las puertas para tener una mente amplia…

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