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Angie (VII): Con el profe Rolando


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No vi a Don Pedro hasta el día lunes en la mañana camino al colegio, pude ver su sorpresa al verme vestida con uniforme escolar, que constaba de una camisa a la cual le soltaba dos botones para darle un toque femenino, y una faldita tableada que me llegaba a medio muslo.

Don Pedro: Buenos días mi niña -Me dice mirándome con una gran sonrisa y muy buen semblante.

Angie: Buenos días Don Pedro, como está? como sigue de salud?

Don Pedro: Bien, Mucho mejor, por favor, adelante mi niña - Me dice con mucha cordialidad mientras me abre la puerta de salida.

Angie: Me alegro Don Pedro, que esté bien, adiós - le digo despidiéndome tranquila ya que su trato no había cambiado conmigo después de lo ocurrido.

No sé porque camino más coqueta de lo normal de imaginar que Don Pedro pueda estar viendo desde atrás.

Estando ya en el cole en el primer descanso, Leticia se me acercó diciendo, cuéntame todo! llevándome a un lugar muy poco concurrido en el colegio.

Angie: Ay amiga, que vergüenza, por favor, debes prometerle que no le contaras nada a Cristina. Me mataría.

Leticia: Amiga, tranquila, Cristina no tiene porque saberlo.

Angie: Bueno, bailando con Alex me dieron ganas de orinar subí al segundo piso, ahí me encontré con Don Emilio.

Leticia: Lo sé, te vi ir al baño y nunca volver, pero sigue.

Angie: Ahí me dijo que era el dueño de casa, el padre de Cristina. Obviamente le dije era una de sus mejores amigas junto a ti, y que andaba buscando un baño, me invitó a su pieza donde tenía uno…

Leticia: Ui entraste sola a la pieza de ese hombre, amiga!!

Angie: Estaba que me hacía pis, así que entre y use su baño, cuando salgo Veo a Don Emilio sirviendo dos copas de vino, para acercarla, y decirme:

“Por tener el gusto de conocer a la amiga de Cristina. “

Leticia: Que galán, y con lo happy que estabas aceptaste encantada.

Angie: Hacemos el salud mirándonos a los ojos sintiendo una intensidad propia de aquel hombre que poseía una actitud dominante y de superioridad. Cuando en eso me dice

Emilio: No solo eres guapa, aparte tienes un cuerpo Angie, espectacular - mientras miraba mis caderas y piernas.

Leticia: En serio te dije todo eso?, y de esa forma? qué le dijiste tú? - Notaba a Leticia ponerse más atenta e interesada en la conversación.

Angie: Ud. cree? - le pregunté coqueta tomándome dos grandes sorbos de vino de sentir como mi cuerpo se comenzaba a azorar de la situación.

Leticia: Amiga, que coqueta, y que te dijo?

Angie: Lo creo porque lo veo, tienes tremendo cuerpo, tienes todo grande, como a mi me gusta dijo mirando mis pechos mordiéndose los labios ya no importando demostrar lo caliente que le ponía.

Leticia: Que lanzado y pervertido, amiga que hiciste, debiste irte ahí, que le dijiste?

Angie: No pude, le pregunté que le gustaba más de mí? - un poco avergonzada mientras me tomaba todo el vino de la copa, donde el muy atento la volvía a llenar.

Se quedó ahí cerca mirándome mis pechos, cuando me tendió su mano haciéndome entender que quería girarme, acepte tomando su mano y sentí como me hizo girar dejándome de espaldas a él.

Leticia: Amiga!! que fuerte, con las tremendas nalgas que te gastas, jajaja, lo dejaste loco, que te dijo?

Angie: Uhmmm, tremendo culo que te gastas, qué grande es, y tu cintura… Me sujeta firme de la cadera y la otra se posa sobre mi pancita acariciando muy suave con las yemas de sus dedos cerca del ombligo, aparte como se había referido a mi trasero uhm.

Leticia: Amiga!! que caliente, que mas paso, sigue!

Angie: Se acercó un poco más sin pegarse, pero apenas un par de centímetros, cuando lo escucho en mi oído: Me enloquece tu trasero, como me gusta, me calienta demasiado bebe, pero tu senos también son grandes y sus manos rápidamente atrapan mis senos sin darme tiempo a reaccionar, para comenzar a apretarlos mientras su boca se fue besar y lamer mi cuello.

Leticia: Uhmm amiga, tu historia con Don Emilio me está excitando, no lo puedo creer, qué más pasó. - Mientras veía que llevaba su mano bajo su falda.

Angie: Me estremecí entera sin poder dejar de gemir según las sensaciones de sus apretones, como se había referido, “tremendo culo que te gastas, me enloquece tu trasero, me calienta demasiado”-

Así le conté todas las historias con las pertinentes preguntas de Leticia cuando quería más detalle, que tenían relación con Don Emilio y su actitud dominante y dura de tratar.

Leticia: Ay amiga, qué fuerte todo esto, Don Emilio es muy dominante, como te pide las cosas, ay que miedo, aparte es muy guapo y se mantiene bien.

Angie: Amiga, como tú dices, debí irme antes, luego no me pude resistir a su manera de ser dejándome llevar con sus tratos y su actitud dominante, fue espectacular amiga, espero puedas guardar este secreto.

Leticia: Amiga, tu secreto estará a salvo conmigo, aparte me has dejado muy intrigada, el estar con un hombre mayor, así como Don Emilio…

Así fuimos a clases hasta a las 13:00 para almorzar y distender un rato cuando en eso veo a Don Facundo del otro lado del patio, una corriente me estremeció de volver a verlo luego de lo ocurrido en el baño. Arregle mis cosas, para dirigirme hacía Don Facundo quién estaba en sudadera con su moreno cuerpo muy bien mantenido, algo sudado producto del sol.

Angie: Hola Don Facundo, como está?

Don Facundo: Señorita Angie! muy bien ahora, usted?

Angie: Muy bien, gracias Don Facundo, acá, quería preguntarle algo - Le dije mirándolo algo avergonzada.

Don Facundo: Dígame Señorita.

Angie: Cómo salieron las fotos?

Don Facundo: Ah, sobre eso! ehm, Señorita Angie, yo quería disculparme, no quise faltarle el respeto, por favor, no lo comente con nadie. - Dijo arrepentido y complicado por lo que había pasado.

Angie: No se preocupe, no me faltó el respeto, obviamente no lo comentaré, solamente quería preguntarle si habían salido bien - le dije con mi ternura mientras mostraba mi figura ante él.

Don Facundo: Salieron increíbles señorita. - me dijo sin mirarme.

Angie: Ah que bien, las ha visto mucho? - le pregunté presionando sus escasos comentarios.

Don Facundo: Todos los días - me dijo mirándome a los ojos y bajando su mirada como si se sintiese culpable.

Angie: Entonces va a necesitar nuevas fotos? le pregunté coqueta con las manos en mi cintura

Don Facundo: Señorita no, no me malentienda, no quise decir eso - dijo muy complicado por el tema.

Angie: Que lastima, me gustó mucho su opinión ese día, me encanto su sinceridad y la forma como me admiro. -le dije buscando calentarlo.

Don Facundo: Habla en serio señorita Angie? - me pregunta incrédulo mirándome fijamente a los ojos.

Angie: Si Don Facundo. Le digo sin poder mirarlo de reconocer que me había encantado lo que pasó ese día, y quería repetirlo.

Don Facundo: Uhmmm... podría ser… el viernes en la tarde, ese día todos salen a las 14:00. - Me dice dudoso.

Angie: Ahí nos veremos Don Facundo, nos vemos, que esté bien. Así me despedí moviéndome coquetamente para ese hombre, con el cual nos veríamos a solas para que yo le modele y él darme su opinión, me estremecí mojándome por lo que podría pasar.

Los siguientes días se hicieron eternos, por otro lado Don Pedro seguía comportándose bien y de manera educada, a pesar de que no sacaba sus pervertidas miradas a mi cuerpo haciendo recordar lo que pasó entre nosotros.

Así pasó la semana hasta el día jueves, donde tenía Educación Física, faltaba un día para mi encuentro con Don Facundo y eso me tenía ansiosa e inquieta, ese día me subí más las calzas haciendo que estas se incrustaran entre las nalgas, haciendo ver mi trasero enorme, quería provocar, ese día no daba más de calentura.

El profesor Rolando cuando me vio venir a su clase se quedó fijamente viendo mi entrepierna un par de segundos, para luego mirarme completa, quedando algo turbado nos explicó lo que haríamos ese día. - Eso me excito, ese hombre me había mirado descaradamente, podía sentir mi pupi marcarse en las calzas. Aparte recordé lo que me dijo la clase anterior:

Profe Rolando: Te ganaste tu ducha caliente Angie, tus piernas tienen bastante potencia para levantar ese cuerpazo que tienes, aparte debes estar bien sudada.

Así comenzamos a trotar, podía sentir la mirada de varios hombres viéndome correr, se concentraban principalmente en mis pompis por el espectáculo que estaban dando mis calzas, el Profe Rolando no se cortaba dándose vuelta a mirar cada vez que yo pasaba, en eso veo a Don Facundo saliendo de su sala, inmediatamente mi cola se alzó un poco para mirarlo con una sonrisa que me devolvió de igual manera.

El examen eran barras, lo cual me venía pésimo, ya que no tenía mucho fuerza en mis brazos para levantar mi cuerpo, debíamos hacer 8 para obtener la nota máxima. Había un artefacto que servía para realizar el ejercicio, donde debías subirte arriba de unos fierros, para luego sujetarte de las barras y comenzar.

Cuando fue mi turno, a pesar de mis adversas condiciones físicas me aferre a una milagro para poder hacer las máximas posibles, así subí cuando el Profe Rolando llamo a mi nombre, por lo cual me subí a ese artefacto quedando a espaldas del Profe esperando la partida. La cual demoró unos segundos hasta que dijo.

Profe Rolando: Comienza.

Me alce al fierro sintiendo todo el peso de mi cuerpo, hice un gran esfuerzo para poder hacer la primera, cuando baje e intente subir nuevamente mis brazos no tenían la fuerza necesaria, subí un poco pero no fue suficiente para ser una segunda, el agotamiento se apoderó de mis brazos haciéndome caer.

Ciertamente, era lo que sabía, pero no pude evitar ponerme triste ya que me sacaría una muy mala nota, por lo cual me acerque al Profe a preguntarle qué nota creía que me iba a sacar.

Profe Rolando: No muy buena al parecer, no tengo la tabla de conversión aquí pero puedes pasar por mi oficina.

Angie: Gracias Profe Rolando, lo haré.

Me fui a jugar vóley con mis compañeras ya que tampoco me quería amargar, confiando en que no será una nota tan mala. Mientras jugaba pude ver al Director mirándonos jugar, un hombre de 48 años, serio y estricto, muy autoritario, no sé porque al ver ese hombre, volví a subirme las calzas. Hacía mucho calor, estaba muy sudada, sentía como la polera se pegaba a mi cuerpo, vislumbrando la forma de mis pechos.

Cuando terminó la clase era la hora de almuerzo, por lo cual aproveche para ir a conversar con el Profe Rolando, no sé porque me puse un poco nerviosa, ese hombre de unos 45 años, de piel trigueña, debía medir 1:70, su cuerpo era tonificado producto del ejercicio, siempre me había mirado con deseo, llegando a ser desubicado, ciertamente ahora iba a su oficina pensando en que esa nota afectaría mi promedio, el cual siempre era excelente, lo cual me ayudaba en la ponderación para la Universidad.

Antes de entrar a su sala, volví a subirme las calzas procurando que marcaran mi pupi y se metiera entre mis grandes pompis, finalmente ajuste mi polera para golpear su puerta sintiendo mi pupi acalambrarse.

Angie: Profe Rolando, permiso, vengo por lo de la prueba, para saber la nota - le dije muy mimosa buscando ser agradable con ese hombre para que pudiese ponerme no tan mala nota.

Profe Rolando: Angie, por favor, siéntate - dice mirándome caminar lo cual hago un poco más coqueta de lo habitual, lo que no pasa desapercibido por él.

Profe Rolando: Verás, según la escala te has sacado un 1.2. - Me dice mirándome sin ninguna expresión.

Angie: No puede ser, me baja el promedio.

Profe Rolando: Lo siento Angie, debiste prepararte mejor.

Angie: Lo se profesor, pero es que nunca he tenido mucha fuerza en mis brazos.

Profe Rolando: Es la idea del examen, que trabajen sus brazos, lo cual no hiciste, alguna otra duda?

Angie: Profesor, no puede ser, no habrá algo que usted pueda hacer, algún otro examen por ejemplo? le digo poniéndome de pie.

Profe Rolando: Angie, esta era la última prueba de la asignatura, no hay tiempo para hacer más exámenes.

Recordando como el Profe Rolando miró descaradamente mi entrepierna, y como estaban mis calzas a reventar, más la calentura que me producía el encuentro con Don Facundo, me puse de pie para acercarme quedando muy cerca de él decidida a conseguir una mejor nota.

Angie: Profe Rolando, debe haber algo que se pueda hacer - le digo mirándolo a sus ojos de manera sugestiva mientras movía mis caderas de manera coqueta.

Profe Rolando: Uhmm puede ser - dice mirando mi entrepierna que se marcaba por lo ajustadas de las calzas, no perdía detalle del coqueto movimiento de mis caderas.

Angie: Dígame Profe! - le pido con entusiasmo buscando provocar su deseo, para que bajara sus defensas.

Profe Rolando: Quiero comerte el culo - me dice de pronto.

Angie: Profe Rolando!! que dice! - le digo por el impacto de su propuesta estremeciéndome de la morbosa petición del profesor.

Profe Rolando: Es eso, o nada, rápido, no hay mucho tiempo. - Me dice presionando una respuesta.

Angie: Ay Profe Rolando, lo que me pide es muy sucio, aparte estoy toda sudada, yo no soy de esas chicas, no vaya a creer usted que soy así, pero acepto, siendo sincera lo hago por mi promedio, necesito la nota. - le digo inocente y avergonzada.

El Profe Rolando se paró para cerrar la puerta de su oficina, volvió hasta donde estaba yo para decirme:

Profe Rolando: Pone las manos en la mesa y para el culo.

Viendo que no había vuelta atrás hice lo que pedía, me acomode sobre esa mesa parando el culo en esas morbosas calzas, que me hacían ver provocadora y sexy, eso me calentó, era prohibido, ahí en el colegio con el Profe Rolando, queriendo comerme el culo, estaba nerviosa, me sentía a merced de ese hombre y eso me excitaba, el corazón me latía a mil.

De pronto sentí como se arrodillo detrás mío quedando su cabeza a la altura de mi trasero, tomo mis calzas con fuerza para comenzar a bajarlas lentamente, disfrutando de ese espectáculo, cuando mis pompis se iban revelando, como se desbordaron al salir de la prisión de las calzas para a expandirse, quedando mi enorme culo al desnudo frente al Profe Rolando.

Profe Rolando: Uhmm así te quería tener, que grande lo tienes.

Lo comenzó a oler por todos lados, aspiraba profundamente entre mis intimidades, produciendo cosquillas que me hacían estremecer al contacto lo que aprovechó para poner sus manos sobre mis desnudas pompis, las cuales masajeo suavemente unos segundos, para comenzar a apretarlas de a poco, tanteando su volumen, así me agarraba cada vez con más confianza.

Yo estaba re caliente por lo que estaba pasando, lo estaba disfrutando, no lo podía negar, sus manos me abrieron las nalgas unos segundos y sentí como se lanzó desesperado a comerme el culo, comenzó a chupar dándole golosos y desesperados besos por todas todos lados dándome besos llenos de lujuria con su lengua que babeaba toda la piel de mis glúteos, incluso intentaba morderlas, me lamía de manera desesperada, ese hombre estaba descontrolado pasando su lengua hasta que llego a mi orificio posterior, que comenzó a pasarle la lengua suavemente, lo que me hizo comenzar a mover las nalgas del placer que me hacía sentir sus pervertidos besos ahí.

El Profe Rolando siguió pasando la lengua cada vez con más ganas lamiéndome el ano, mientras sus manos no soltaban mis nalgas de sus apretones y manoseos, parando a segundos para besarme las nalgas con su pervertida lengua haciendo que comenzará a moverle la cola de manera muy sensual por el placer que me estaba dando.

Profe Rolando: Que rico comerte el culo pendeja, mansos cachetes, que te encanta mostrar culona provocadora usando estas calzas de puta.

Angie: Uhmm Profe nooo, uhmm noo es... así, no diga eso… uhmm… no es verdad... -Le pedí entre gemidos que me salían de los besos que le propinaba a mis nalgas, ese hombre estaba como loco, no se cansaba de pasar su lengua por todos lados, con sus besos apasionados. Aparte no podía reconocer algo así frente al Profe Rolando, pero siguió.

Profe Rolando: Te fascina mostrarlo, por eso te pones estas calzas así de ajustadas, como te las subes para que te marquen la concha, hoy me di cuenta como te las subiste más de la cuenta putita. - Mientras se acomodó más abajo para pasar toda su lengua por mi húmeda vagina, me la lamió absorbiendo todos mis fluidos, mientras me daba un apasionado beso con lengua en la concha que me hizo estremecer, así me la empezó a comer mientras sus manos sujetaban mis muslos, apretando muy rico.

Angie: Uhmmm Profe Rolandooo!!! si!!! -exclame de placer moviendo el culo con calentura y provocación, sacudiéndome al compás de su lengua que me estaba haciendo sentir riquísimo junto a los apretones que sus manos daban a mis muslos, ese hombre me tenía en sus manos.

Profe Rolando: Te gusta que te coman la conchita putita? - me dijo muy caliente.

Angie: Uhmmm sii Profe, siga, qué rico, ay, ay, ay que rico uhmmm - gemía mientras me sacudía sensualmente sobre su cara que me chupaba la concha como nunca lo habían hecho, ya que era primera vez que dejaba que me besasen esas partes, estaba desatada dejándome comer por el Profe Rolando.

Profe Rolando: Uhmm No eres más que una culona que le encanta que le coman las nalgas - volviendo a comerme el ano pasando su lengua muy rápido generando ricas cosquillas y sensaciones que me hacían mover el culo de manera más sensual lo que aprovecho para ponerme una nalgada haciendo vibrar mis posaderas en su cara.

Angie: Uhmmm siii, me encanta Profe, sus besos, uhmmm siga comiéndome - le pedí sintiendo como fuertes sensaciones se empezaban a aproximar.

Profe Ronaldo: Eres una nena puta que le encanta que le coman el culo? -me pregunta mientras sigue: Mira nada más mansos cachetes pegándome en la cola, sus manos se apoderaron de mis glúteos que apretó con pasión mientras volvía a comerme la concha con maestría, haciéndome suspirar y gemir del retorcido placer que me estaba llevando al orgasmo.

Angie: Uhmmm Profe… si… me encanta que me coman el culo - le dije entregada, no quise decirle al Profe Rolando que él era el primer hombre que me chupaba ahí, preferí dejarlo pasar por la pasión y gusto que sus besos le daban a mis pompis, me tenía en las nubes con su comida de culo que yo recibía sumisa parando el culo lo máximo posible para recibir sus besos en la concha, que me tenían cada vez más cerca.

Profe Rolando: Uhmmm entonces eres una pendeja que le encanta mostrar culona provocadora usando estas calzas de puta? -volvió a preguntarme mientras me pego un par de fuertes nalgadas que me hicieron gemir de placer, volvió a hacerlo, solo que estaba vez no me comía ninguna de mi partes, lo cual me desespero y ansiosa le pedí.

Angie: Uhmmm Profe Rolando, me fascina provocar, me encanta que me miren la cola - le confesé azorada y excitada de que siguiese brindándome aquellas sensaciones.

Profe Rolando: Por eso usas las calzas así de ajustadas putita, marcando todo, enterradas entre estos mansos cachetes. -Mientras volvía a comerse mi conchita.

Angie: Uhmm sii, para que me miren como usted Profe Rolando, como hoy día me miro la concha, me encanto, ay ay Profe Rolando, que rico, iu, ui, uy si si si si! - empecé a gemir sintiendo como me iba a venir sobre la boca de ese hombre.

Profe Rolando: Entonces en el examen de sentadillas disfrutaste mucho con estas calzas de puta enterradas en tu enorme culo mientras te lo mirábamos subir y bajar?

Angie: Uhmmm… Profe Rolando! ay si! ese día me excite imaginando sus caras viendo mi trasero así.

Profe Rolando: Eres una puta caliente pene que le fascina provocar con su enorme culo - Pegándome una nalgada muy fuerte en mi pompis derecha que me hizo mover la cola desesperada y llevar una mano a presionar su cabeza para que no se detuviera, me iba hacer venir.

Angie: Uhmmm si! si! que rico uhmmm Papi Rolaaando… que rico papi, me va a hacer venir Profe Rolandoo, ay, ay, así, siga!!! -le pedí suplicante muy sumisa a punto de venirme.

Profe Rolando: Responde putita - Castigando esta vez mi pompis izquierda dos veces y con más fuerza dejando de comerme mis intimidades.

Angie: Uhmmm! Papi Rolando uhmmm me fascina provocar. - le dije muy excitada para provocarlo al sentir sus manos castigándome y que siguiera dándome placer con su boca.

Profe Rolando: Uhmm provocar con que tu enorme culo? - Volviendo a pegarme en ambas pompis haciéndolas vibrar en toda su magnitud.

Angie: Uhmmm si! Papi Rolando, me fascina provocar con mi enorme culo, con estas ajustadas calzas que me marcan y se meten mucho entre las pompis, para provocar, ese día del examen vi su bulto, se veía un gran bulto mejor dicho, y no sé porque sentí satisfacción, era el primer pene que paraba consciente - Le reconocí todo para que siguiese haciéndome gozar.

El Profe Rolando se paró, me voltee a verlo y vi que estaba sacando su pene del buzo, era de unos 17cm, bastante bien, grande y con varias venas producto de su hinchazón, su cabeza se veía llena de fluidos, así comenzó a masturbarse con ganas sobre mis ofrecidas y expuestas pompis.

Profe Rolando: Eres una puta, así que te gusto ponerme bien duro el pico? por caliente pene ahora te voy a llenar tu enorme culo con leche de papi Rolando. -Mientras me volvía a nalguear las pompis lo que me hacía retorcerme de placer, me iba a hacer venir con sus nalgadas.

Angie: Uhmmm si papi Rolando!! Así que rico, pégueme, hágame venir con sus nalgadas, llene mi enorme culo de su leche caliente. - le pedí mientras le movía el culo con toda la provocación para incitarlo a que siguiese pegándome.

Profe Rolando: Quieres la leche de papi Rolando putita? - Dijo pegándome varias nalgadas alternadas entre mis pompis que me hicieron mover la cola del dolor.

Angie: Uhmmm si papi! quiero su leche papi Rolando, deme leche, déjame las pompis llenas de su espesa leche -Mientras paraba la cola para moverla sensual, buscando hacerlo acabar.

Profe Rolando: Puta de mierda, así te quería tener, moviendo las nalgas y pidiendo leche, uhmm aah ya viene, viene tu leche, menea los cachetes pendeja puta! acaso quieres que te los rompa -Pegándome descontrolado en las nalgas cuando en eso siento un fuerte golpe en la concha, el Profe Rolando disparo su caliente leche sobre en mi concha, aquello me volvió loca haciéndome venir del orgasmo que llegaba, sintiendo su segundo disparo dirigido a mi ano, los restantes los depositó sobre mis nalgas, donde terminó dándome vergazos en las pompis con su pene.

Yo que había acabado muy rico y placentero seguía moviendo la cola de manera suave y sensual para el profe Rolando que seguía dando fuertes golpes con su pene sobre mis pompis cubiertas de su semen. De pronto me agarró del pelo para ponerme de rodillas frente a su verga.

Profe Rolando, Acá hay más leche de papi Rolando

Lo mire a los ojos de manera sumisa, me acerque a su pene y me la metí en la boca sin dejar de mirarlo, se la saboree gimiendo de placer… así comencé apretar mis labios alrededor de esa verga comiéndome toda su leche, acariciaba sus piernas, así estuve chupando bien rico la verga sintiendo como caía su semen por mis nalgas.

El profe Rolando me subió tomándome del brazo, me hizo apoyar nuevamente sobre la mesa, comenzó a subir con gran dificultad mis calzas, por lo ajustadas que eran, las tomo firme para subirlas y dejar toda su leche dentro de ellas, quería que me fuese sintiendo su semen en mis pompis, aquello era tan morboso que no me pude oponer a pesar de que las pudiese manchar. Me pegó una fuerte nalgada y me dijo.

Profe Rolando: Largo, te has ganado nota máxima.

Angie: Gracias profe Rolando -dije sin poder mirarlo a su cara salí, de su oficina, dándome cuenta que en la calza tenía una mancha bastante sospechosa, me alarme cuando vi al Director acercarse, me puse muy nerviosa, ya que se había dado cuenta que venía de la oficina del profe Rolando.

Director: Señorita Angie, cómo le fue en la prueba? -me pregunté muy serio.

Angie: Bien Director, gracias. Le digo sintiendo que mi boca apestaba a la verga y leche del profe Rolando.

Director: Me alegra, nos vemos señorita Angie.

Angie: Gracias, hasta luego Director -Me voy caminando tranquila rezando porque no note la mancha sobre mis calzas, así llegó hasta el baño donde intento calmarme.

Medito acerca de lo que acaba de pasar, no puedo evitar reírme sola por mis travesuras, pero ciertamente ese día no aguantaba más, estaba en ascuas a la espera de la cita con don Facundo, andaba con ganas y me sirvió para salvar la nota, había sido una buenísima jugada, ya que el profe Rolando me había hecho gozar mucho con su actitud dominante y pervertida, deseosa de que llegase mañana volví a mi última clase.

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