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La lasciva vida de una maestra de escuela (Parte 4)


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El chalet de la playa.

Salí vestida con un pantalón muy ajustado y un top negro sin sostén el cual marcaba muy bien mis pezones, me coloqué una blusa de botones encima, no quería que mi marido me viera así, él nos llevó a la estación y partimos a la gloria. Al subir al tren mi hijo se sentó en la ventana y yo en el pasillo, yo no dejaba de mirarle el paquete a mi hijo, no lo tenía erecto, pero yo deseaba vérselo durito, le dije que tenía sueño y me recosté en su hombro, al poco rato mi teta derecha rozaba su brazo, yo constantemente me movía para frotarlo en él, mis pezones estaban ya muy duros y creo sin duda que él sentía mi pezón dilatado y endurecido como se me suelen poner desde niña, excitado en su brazo, mi mano se posó en su vientre y la metí por debajo de su camiseta acariciando su barriguita… él se dejó acariciar.

¡Dios mío estaba tan cachonda que tenía ganas que ahí mismo me hiciera el amor, que digo me FOLLARA a pijo sacado! Abrí mis ojos disimuladamente y me fije en su entrepierna y ahí estaba su mástil ya dilatado, había excitado a mi hijo, se veía hermosamente duro, no pudo disimular el contacto de mi cuerpo caliente al suyo, mi plan estaba empezando a ser perfecto. Ahí estábamos los dos en un tren, rozando nuestros cuerpos, calientes deseándonos, pero al mismo tiempo estábamos nerviosos y coartados, temerosos de dar el primer paso…

Sí, lo tengo que confesar, parecía una recién casada a punto de ser desvirgada por un mostrenco ciclópeo, nerviosa al momento de llegar a su primera noche de bodas, pero también estaba nerviosa porque a pesar que mi hijo se hallaba avivado, preocupada su reacción en cada insinuación mía para que él se atreviera a follar con su madre, con la mujer que lo trajo al mundo. Sólo deseaba tener las fuerzas suficientes de poder hacer que él me follara como nunca, y haría todo lo posible porque él lo gozara y olvidara todos los estúpidos prejuicios y follara conmigo con las mismas ganas y deseos que yo…

… Volver a conectar a una madre con su hijo, ya no por el cordón umbilical sino por un acoplamiento genital, donde ahora él sería quien alimentara a la madre, dejándole entrar con su majestuoso miembro viril diseñado para inseminar a la hembra, y dado que el principal objetivo de tan prolongado conducto es aparearse con ella y fecundarla nutriendo la misma vagina que le vio nacer, no dudaría en tragarme toda su eyaculación disfrutando de ese momento tan especial y mágico para ambos en tan soberbia cópula. Carne de tu carne, sangre de tu sangre entrando en tus entrañas con el fin de verter la augusta semilla de sus preciosos y arrogantes testículos.

Al llegar a nuestro destino y antes bajar del tren entré al baño y ahí me despojé de la blusa, me veía muy sexy, esos pantalones hacían lucir mi culo y el top resaltaba mis mamas muy bien, tomé las puntas de mis pezones y me los estiré muy fuerte, me los apretaba para que se endurecieran a lo máximo. Salí del baño y ahí estaba mi hijo esperándome me acerqué a él y su vista se fue directo a mis pezones marcados escandalosamente en el top, son imposible no verlos si sobre salen dos centímetros de mi aureola, lo tomé de la mano y le dije…

-“Me he quitado la blusa por el calor que hará al salir de la estación y cogimos un taxi”, salimos y nos dirigimos al chalet a varios kilómetros de Tarragona, y ahí estábamos los dos dentro de nuestro chalet, olía a cerrado y lo ventilamos… Le dije a mi hijo que disfrutáramos todo el tiempo posible…- “Anda cariño vamos a dar una vuelta a la playa, ponte tu traje de baño”.

Saqué mi traje de baño y dejé sobre la ropa mi otro traje de tanga, quería que él lo viera y que se sorprendiera que usara uno así. Entré al baño a cambiarme, ¡Dios Santo lo mojada que estaba ya!, mis jugos sabían riquísimo, no aguanté mucho y decidí masturbarme para aliviar mis ansias de sexo momentáneo, cuando salí los ojos de mi hijo al mirarme ya no eran los mismos de antes, pese a haberme visto en traje de baño, este siempre era de una pieza… era la primera vez que delante de él usaba un traje de baño de dos piezas, prácticamente me estaba viendo con ropa interior, sin pantalones, sin blusas o vestidos, él se había puesto unas bermudas, creo que para disimular su erección, sus ojos brillaban, me fijé en mi maleta y había movido mi ropa, creo que le encantó ver el minúsculo traje de baño que le tenía preparado…

-“¿Cariño y tu bañador…?”.

-“Lo tengo puesto pero prefiero ir con bermudas”.

-“Muy bien amor a disfrutar”, le di un beso en la mejilla tan cerca de su boca como la discreción me permitía y lo tomé de la mano

-“Lo vamos a pasar de maravilla, olvídate que soy tu madre imagina que vienes con una amiga tuya, ¡No me trates como tu madre por favor!”.

-“Sí mamá no te preocupes”.

-“Además somos amigos no crees… nos será fácil ponernos en el rol de “acompañantes” con derecho…”.Se me aflojó una risa perversa que le contagio quitando hierro a mi sugerencia.

-“Sí mama, pero cómo te llamaré cuando tenga que hacerlo”.

-“Por mi segundo nombre, dime Pili cada vez que me llames, así no dirán que esa mujer no tiene un hombre que lo acompañe, y eso me haría sentir mal”.

-“Bueno Pili vamos a la playa”.

-“Así se dice amor, vamos. Perfecto no actuaríamos como madre e hijo sino como un hombre y una mujer que están de vacaciones”.

Al llegar a la playa mi hijo se quitó sus bermudas y… ¡Oh, qué vista tan deliciosa!, el cabrón de mi hijo sí que tiene buen paquete, no estaba erecto pero se le notaba lo gorda que es su tranca. Al poco rato le dije que nos debíamos broncear sin quemarnos la piel con el sol, tomé la crema, le di la vuelta y le unté la crema por su espalda, sus piernas, lo hacía despacio y procurando excitarlo. Cuando tocó el otro lado se negó, creo que su mástil duro lo impedían…

-“Entonces ponme crema a mí”, me recosté boca abajo y él empezó a untarme también, era la primera vez que me lo hacía en mucho tiempo, sentía sus manos sobándome la espalda, bajó a mis piernas, sentía muy rico, le dije que me desatara el sostén, que no quería tener marcas y así lo hizo.

-“Me molesta que me deje marcas el traje ojalá y no hubieran tantos prejuicios y pudiéramos broncearnos desnudos”.

-“Para eso están las playas nudistas”.

-“Pues no sé si aquí haya una, pero me encantaría que no me queden marcas”.

-“Sí hay alguna por aquí… hace años investigué lo que había y seguro que aún se mantienen”.

-“En serio amor, pues sería una buena idea darnos una vuelta por ahí ¡¿No crees?!”.

-“Estas loca mamá cómo vamos a ir tú y yo… me da mucho corte ponerme en bolas”.

-“Alberto, ¿en qué quedamos…? Dijimos que no me dirías mamá y además soy tu madre… ya te he visto desnudo varias veces, no tendría nada de malo verte de nuevo, ¡¿no me digas que te da vergüenza?!”.

-“No es eso Pili, es que yo a ti nunca te he visto desnuda al completo y me puede impresionar…”.

-“Ya te entiendo mi vida, pero no tengo nada que no hayas visto en otras mujeres… soy muy normal, y en esos sitios todo el mundo está en pelotas como sin nada, sin morbo y van hasta familias enteras y no pasa nada, pero en fin es sólo una idea, tal vez lo hagamos, tal vez no, a mí me encantaría sentirme libre por un momento, ¡¿a ti no?!”.

-“Sí, siempre he pensado conocer un lugar así, pero nunca pensé que lo haría contigo”.

-“Pero si eres un cabrón… te hubiera gustado hacerlo con alguna de tus amiguitas ¿Verdad?”.

-“No es eso Pili, solo que al ser una de esas fantasías de cualquier hombre…, lo de estar en pelotas con una chica todo el día en una playa paradisiaca, pues no te lo planteas en primera instancia con tu propia madre…”.

-“Bueno pues como te dije ahora no soy tu madre soy Pili tu amiga con derecho… y todo lo que hagamos será como si fuéramos “novios”, sin prejuicios, ni tabúes. Quiero que disfrutemos sin compostura ni pudor”.

-“¿Tú te despelotarías conmigo delante así sin más?”.

-“Lo dices de una manera como si fuera el fin del mundo… ¡Yo creo que ya es hora que veas a tu madre en pelotas!, no puede haber nada malo en ello, al fin y al cabo solo te queda por ver mi coño y mis tetas, bueno más bien mis pezones…Lo demás lo tienes bien visto y sobado”.

-“Bueno Pili si tú quieres y me lo pones tan fácil… por mí de acuerdo”.

-“¡¿Es que tú no quieres pasártelo bien viviendo la vida a tope?! Todo se hace muy corto si es bueno, debemos aprovecharlo ahora que se nos ofrece y podemos.”

-“Sí Pili, tienes razón vamos a vivir gozando del momento y el lugar”.

-“Anda que bien nene, así me gusta… broncéame por delante para empezar a disfrutar…”.

Me di la vuelta y por un momento quise que me viera mis tetas, pero no mejor me las tapé para no preocuparlo e ir demasiado rápido, no fuera se me escapara el ejemplar. Mi plan estaba saliendo de maravilla, ahora mi hijo actuaría como mi amante, novio o folla-amigo, y hasta estaba dispuesto a ir a una playa nudista, era perfecto el momento. Al darme la vuelta dirigí mi vista a su paquete y qué paquete a pesar que lo tenía medio oculto, lo tenía hermosamente grande, me recosté y empezó a untar mi abdomen, y todo mi cuerpo, mis muslos, piernas y brazos y mi pecho rozando las tetas a su alrededor…, la verdad lo estábamos gozando los dos, le dije que me pusiera crema en mis manos y delante de él me unté mis mamas de crema sin mostrarlas completamente, dejando solo los pezones sin cubrir de bronceador… lo hice varias veces, le insistí que si quería que yo le pondría la crema bronceadora por delante a él, se negó.

-“En un rato, quiero sentir el sol en mi espalda”, se dio la vuelta y se recostó.

Me imagino su hermoso cipote clavado en la arena de lo caliente que estaba, pasó un rato más y me hice la dormida, me moví un poco para así dejar al descubierto mi teta derecha y ahí estaba yo dormida al lado de mi hijo con la pechuga fuera, de pronto siento que mi hijo se mueve, seguí haciéndome la dormida, siento su mano intentando cubrirme la teta, y al hacerlo roza mi pezón erecto, noto sus dedos acariciarlo, jugó con él sólo unos segundos y me cubrió, fue fantástico, este fue el primer contacto directo. Al fin tomó la iniciativa de tocarme y me puso más caliente que una perra…, se marchó hacia el mar, abrí mis ojos para observar cómo caminaba rápidamente hacia el agua… ¿Tendría la necesidad de aliviar su excitación masturbándose dentro del agua?, me sentí mujer, me sentí hembra, pero sobre todo me sentí muy puta por haber excitado a su hijo que gozaba con su feliz madre. Después regresó yo ya estaba para despierta él, su traje de baño no mostraba el mástil erecto que tanto deseaba, me sonrió y en sus ojos se veía el brillo de satisfacción, me pidió que lo bronceara de frente, me senté y le pedí que me amarrara por detrás el traje de baño…

-“Amor mío no me has invitado a nadar contigo”, le dije.

-“Lo que pasa es que estabas tan bien dormida Pili, que me daba pena acabar con tus dulces sueños”.

-“Bueno es que el viaje ha sido agotador y merecía un descanso, ni siquiera sentí cuando te fuiste, recuéstate amor y deja que te broncee, así descansas un rato para ir a cenar y prepararnos para la noche”.

-“¿Dónde tienes pensado ir?”.

-“No sé tengo ganas de bailar, ¿tú no?”

-“Sí bailar es una buena idea, Sé de un antro de lujo cerca de aquí”.

-“Bueno pues iremos a pasarlo bien”

Hablábamos mientras pasaba mi mano por su cuerpo, su piel era lisa, sus vellos se erizaban en cada paso de mi mano, al llegar a sus piernas empecé a ver como su pequeño mástil empezaba a crecer, no pudo evitarlo, y yo no podía ya resistir la tentación de tocarlo, así que paré de broncearlo…

-“Me apetece nadar un rato para refrescarme el cuerpo”.

Mi hijo me vio partir, entré en el agua feliz de haber excitado a mi hijo así, nadé un poco y le grité a mi hijo que nos fuéramos, al llegar había recogido todas nuestras cosas, se puso sus bermudas y partimos al chalet, llegamos y entré a la ducha. ¡Cómo esperaba la situación que entrara a follarme pero no sucedió!, cuando salí estaba llamando por teléfono a casa, sus ojos brillaron al verme cubierta sólo con la toalla, me dijo que su padre no contestaba….

-“El muy cabrito estará seguro que estaba aprovechando para salir a divertirse”.

-“¿Mamá dime, tienes problemas con papá?

-“¿Por qué lo dices amor?

-“Bueno en primer lugar porque él no nos acompañó en este viaje, y en segundo lugar hace mucho que os veo distanciados”.

-“Sí amor tu padre me ha abandonado mucho, yo creo que tiene una amante o algo por el estilo”.

-“¿Por qué lo dices Pili, tienes sospechas fundadas?

-“Amor cuando un hombre tiene un amante la esposa es la primera que se da cuenta, simplemente ya no te hace caso, ya sabes a qué me refiero… ¡No sabes el tiempo que no le veo la polla empalmada!”.

-“Tal vez son presiones de su trabajo, el estrés influye en la potencia sexual”.

-“No lo creo cuando un hombre ya no te hace el amor pasa algo y no son presiones de trabajo, yo a tu padre le he intentado de muchas maneras excitarlo y siempre está cansado… y yo soy una mujer a la que le encanta el sexo y él ya no me lo da… bueno sí pero de una manera artificial”.

-“Hubiera sido mejor que vinieras con él en lugar de conmigo y así resolverías sus problemas… la playa nudista, esos trajes que te has traído y tu fogosidad harían el completo para volver a empezar con papá”.

-“Lo intenté cariño pero él no quiso, y aquí estoy con mi hijo. Pero me la estoy pasando muy bien contigo amor, quizás mejor que con él, pero francamente llevo esperando que tu padre me haga el amor mucho tiempo y no pudo ser…”.

-“Entonces como puedes sopórtalo mamá”.

-“Nos hemos inventado un sistema artificioso de follar…”

-” ¿A qué te refieres…?”

-“Como a tu padre no se le pone dura, compramos un consolador y… bueno tu padre me folla con el artilugio de goma atado a la cintura, hasta que consigo correrme… después se la mamo y se corre él, pero en ningún momento se le empalma, parece más bien el cuello de una gallina muerta”.

-“Pili qué te puedo decir… lo siento”, se acercó a mí y me abrazó, me dio un beso en la mejilla. “No te preocupes que la pasaremos muy bien sin papá.”

-“Tienes razón, basta de tonterías y a disfrutar, entra a la ducha que me preparare para salir a cenar y a bailar”.

Entró y me puse mi tanga negro, me perfumé el cuerpo y me coloqué mi vestido negro, me vi en el espejo y estaba orgullosa de mí, me veía muy sexy, me pinté los labios rojo “Red Rusia”, me peiné y mi hijo no salía, sospeché de otra de sus sesiones de masturbación, cuando vi que saldría de la ducha me paré enfrente de la puerta del baño, al salí se me quedó mirando.

-“Pili te ves muy hermosa, estás guapísima… ese rojo de tus labios me impresiona mucho”.

-“Gracias amor, pero no es para tanto”.

-“De verdad que lo es, te ves muy bien. Yo creo que nos van a confundir con unos recién casados”.

-“¡¿Lo dices en serio?!

-“Sí, debes tener como veinte años menos… Pili que envidia van a tener todos al verme con una mujer tan hermosa como tú”.

-“Gracias amor. Anda apúrate para salir a divertirnos”

Sus ojos apuntaban a mis tetas apenas ocultos por el vestido, me di la vuelta para que viera mi culo y no perdiera detalle de mi tanga encajado, me agaché a recoger mis zapatillas y le permití verlas, quería que viera el culo que se follaría más tarde, me las puse, él recogió su ropa del armario y allí delante de mí se puso a cambiarse… salimos del chalet.

Caminábamos por el malecón tomados de la mano sonriendo, perecíamos novios acaramelados, bueno parecía una mujer madura con su hombre, con su amante, nadie sospechaba que era madre e hijo a punto de fornicar. ¡Cómo necesitaba estar llena de su carne trémula! Entramos a cenar y la charla era amena, sonreíamos, hacíamos bromas, estábamos felices los dos, mis pezones estaban excitados y él no disimulaba ya nada al mirarlos. Yo solo pedí una ensalada, no quería tener demasiado alimento sólido en mi cuerpo, quería ir ligera porque esa noche me follaría mi hijo… y no descarto llenar el estómago de leche también.

Salimos y entramos en el antro que mi hijo quería ir, muchas luces de colores, muchas parejas, se sentía el sexo flotar con los cuerpos de los chicos con las chicas frotándose descaradamente al bailar alegremente. Nos instalamos en una mesa de pie en un rincón, pedimos unas bebidas y a bailar, me movía sexy para él, me acercaba para susurrarle al oído y así juntar nuestros cuerpos, la excitación era plena…, los dos al acercarnos sentíamos nuestros cuerpos erectos, mis tetas duras con sus dos pezones marcados en la tela del vestido, el mástil de mi hijo rígido de placer, tomados de la mano, sonriendo, deseándonos, contorneándonos al son de la música. Notaba su dureza en mi barriga y él lo sabía. Pasó el tiempo, seguíamos tomando gin tónic, seguíamos rozándonos, bailaba sexy para él y eso a él le gustaba se sentía un gigoló con su amante, se notaba la diferencia de edad pese a que él dijese que no, pero lo que sí dejaba bien claro a la gente en ese lugar, era que él era mi hombre, los jóvenes lo veían con envidia y las mujeres me criticaban por lucirme con un macho menor que yo, nos tenían envidia, se sentía en sus miradas.

De pronto sonó música romántica, más calmada y mi hijo me tomó la mano tal vez para regresar a la mesa, pero lo atraje hacia mí, juntamos aún más nuestros cuerpos, recargué mi cabeza en su hombro, nuestros pechos se juntaron y nuestros sexos de unieron sintiendo lo caliente que estábamos, su polla dura me rozaba en cada movimiento, llevaba mucho tiempo empalmado y eso no podía ser nada bueno, ya no podía disimular lo tenía enorme frotándome, nuestras respiraciones eran agitadas, sudaban nuestros cuerpos, nos juntábamos más, gozándonos sintiéndonos, acariciaba mi espalda, sentía sus manos tocándome suavemente en la cintura deslizándose a mi culo, noté toda su mano en mi nalga…eso me empezaba a gustar. Su atrevimiento me ponía súper cachonda, yo le acariciaba su nuca, parecíamos dos novios excitados disfrutando de nuestros cuerpos, él en cada paso empujaba más su pelvis contra mi cuerpo haciendo que mi coñito se humedezca de gozo, dirigí mi voz a su oído y le dije tiernamente…

-“Amor qué te pasa, te siento muy excitado”.

-“Perdón Pili pero no puedo evitarlo. Es algo superior a mis fuerzas…, esta cara dura va por su cuenta sin atender a mis súplicas ni a razones”.

-“¿Por qué crees que esta así amor? Le dije mirándole a los ojos, se veía preocupado y al mismo tiempo exasperado, se veía hermoso.

-“Está claro que es por ti. Estás tan guapa, tan atractiva…, te siento tan bien que no lo puedo evitar. No sé cómo impedirlo, pero quiero que sepas que me siento mal, tú eres mi madre…”.

-“No mi vida, esta noche y menos ahora no soy tu madre, soy Pili y es normal que un chico de tu edad se excite así al bailar tan pegados. No te preocupes amor mío recuerda que venimos a disfrutar sin prejuicios ni tabúes… tú y yo, un hombre y una mujer”. Le miré a los ojo con una mano en su mejilla de igual manera que cuando le daba un consejo de pequeño. “Si te hace sentir mejor te confieso que yo también estoy muy estimulada, hace mucho que estoy cachonda, o acaso ¡¿No te das cuenta de cómo me tienes, de cómo me has tenido excitada todo el día?! ¡Cielo, el coño de tu madre lleva mucha hambre atrasada!”

Me sonrió, nos miramos a los ojos y lentamente sin pensarlo nuestras bocas se unieron en su primer beso, un beso de pasión, de amor incestuoso, ese amor que cruza la línea roja y ya no tiene machar atrás. Duró sólo unos segundos antes que mi hijo se retirara.

-“Perdón Pili no quise hacerlo”.

-“Amor, pero si ha sido maravilloso. Me ha sabido a poco, necesito más de ti”

-“No Pili no puede ser, tú eres mi madre y deben de haber unos límites para esto que hacemos…”.

-“No, no soy tu madre, sólo soy una mujer abandonada, caliente, deseosa y falta de sexo. Quién mejor que tú, para hacerme nuevamente mujer. No veo los límites que la sociedad anquilosada nos quiere imponer. ¡Te deseo y tú me deseas, qué más necesitamos mi amor! Debemos dejarnos llevar.”.

-“Pero mi padre, qué va a decir y en qué lugar lo dejamos…, qué dirá la gente”.

-“Nada que somos dos amantes gozando del momento. Y tu padre, él estará follando con alguna puta si logra ponérsela dura. ¡¿No te apetece ponerle los cuernos a tu padre, a ese hombre que te obligó a aprender cosas que no te gustaban, que tocaras el piano en público pese a no saber hacerlo bien poniéndote en ridículo… No te gustaría follarte a su esposa?!”.

-“Pero soy tu hijo…”.

-“Lo sé mi amor, crees que no me he dado cuenta de la envergadura de nuestra relación… pero te deseo tanto y sé que tú también me deseas. He visto cómo me miras desde que llegaste a casa hace unos meses, pude sentir como tocabas mis tetas en la playa, pude ver tu polla erecta por mí y el beso que me acabas de dar lo reafirma”.

-“Pili me tienes loco, pero… no puede ser eres mi madre y está mal que piense en ti de esta manera…”.

-“No solo piensas en mí, sino que te pajeas pensando en mí…, y eso quiero que se acabe. De ahora en adelante tienes en tu madre a una hembra para desahogarte, para aliviarte y para tu ganas de follar se desfoguen liberándote de todas esa testosterona que te atenaza”.

-“Mamá yo te deseo tanto que no me puedo reprimir mucho más…”.

-“Pues no lo hagas”, le pasé la mano por sus genitales mientras le susurraba. “Mi vida la tienes a reventar, y los huevos tan duros de tanta leche que llevan dentro que no es humano aguantarlo tanto sin soltarlo.”

-“¡¿Me está pidiendo que le pongamos los cuernos a papá, que te folle y te llene de leche?!”

-“Me vas a matar de calentura…, Tú ya no eres mi hijo Alberto, eres mi hombre y yo soy Pili tu amante, tu puta, para hacerte gozar, para follar como locos, ¡Porque nos deseamos tanto! Y al cuerno la moral”. Me colgué de su cuello dándole un beso de tornillo. “Quiero que me pidas, que me grites, que me exijas follar conmigo, quiero que lo desees tanto como yo, quiero ser tu zorra, quiero que esta locura pare aquí o que me saques de este lugar y que me lleves a nuestra cama a hacerme el amor”.

–“Pili, ves cómo estoy por ti, sientes mi verga dura por ti. Y sí, te deseo, quiero hacerte el amor, quiero follarte toda la noche, eres mía y siempre lo serás”.

-”Deseo que me pidas terminar con todo esto o que me pidas a gritos que follemos como locos, sé que nuestra vida cambiara con esto, pero será un cambio lleno de placer, seremos amantes cada vez que tú quieras”.

Nos volvimos a besar, pasaba mis manos por su espalda y él por la mía. Me miro a los ojos, me tomó con sus dos manos mis nalgas y me pegó a él. No importaba la gente, mi hijo me acariciaba el culo, frotaba su maza en mi coño, levantó su mano y tocó mi teta izquierda, pellizcó mi pezón erecto y sensible a más no poder, no dejábamos de besarnos metiendo la lengua por el paladar, los dientes, entrecruzándolas vertiginosamente en la más pura lujuria… y me dijo al oído.

-“Pili, necesito que ahora tú seas quien me pida que te folle”.

-“¡Sí Alberto… FÓLLAME!, hazme tuya, te necesito, necesito de un hombre y quiero que seas tú, quiero ser tu mujer sin condiciones, quiero que cuando te dé la gana me folles y dispongas de mi cuerpo a tu antojo… ¡Quiero fornicar contigo todo el tiempo como animales salvajes!, por favor sácame de aquí y fóllame toda la noche amor mío ¡No hay que desee más que me uses como a una perra!”.

-“No he traído condones Pili”.

-“¿Acaso crees que los vas a necesitar con tu madre…? me puedes follar a pelo, necesito sentir tu polla al natural y que me llenes de leche hasta inundar mi vagina. La gran ventaja de la menopausia es que ya no me podrás preñar nunca por mucho esperma que eyacules en mi útero”.

Me besó y salimos de la pista de baile, llegamos a la mesa y me volvió a besar, dirigí mis manos a su mástil y por primera vez lo sentí en ellas, duro, gordo, no lo podía creer, ahí estaba yo con mi hijo, acariciándole su virilidad herencia de un hombre potente de magnífica compostura genital…, me sentía dichosa, realizada, estaba dispuesta a que me hiciera el amor ahí mismo. Como una zorra salida pedía a gritos, deseaba que me clavara su mástil sin compasión, que me llenara la boca de semen delante de todos.

Mi hijo se giró para ver a la gente de alrededor, todos estaban en lo suyo, unos bailando, otros besándose, no éramos los únicos excitados, habían más parejas acariciándose con descaro igual que nosotros llenos de lujuria. Me volvió a besar pero ahora deslizó su mano a una de mis tetas, la tomó, la acarició, lo apretó riquísimamente, nuestras lenguas no dejaban de jugar en lucha comiéndonos la boca, yo no dejaba de masturbarlo por encima de la tela de su pantalón. De pronto tomó mi pezón me lo pellizcó, me lo jaló fuerte y me dijo…

-“Pili ya no aguanto más salgamos de aquí”, se paró y ahí tenía el falo de mi hijo duro como un tubo de acero frente a mi cara, tenía ganas de sacarlo y chuparlo, morderlo, pero ya habíamos llegado muy lejos y decidimos salir del lugar.

Caminábamos abrazados, enamorados, está sería nuestra noche, lo sabíamos y estábamos felices, subimos a un taxi le pedimos nos llevara a la urbanización de nuestro chalet, de inmediato me apoderé de su rabo inhiesto, lo seguía masturbando, no dejábamos de besarnos en todo el trayecto, él metió nuevamente su mano por debajo dela tela amasándome las tetas con fruición…, ahora él sabía que no me hacía la dormida, lo acariciaba despacio, suavemente, con amor. Entonces deslizó su mano hacia mi entrepierna, y por primera vez me acarició mi coño, lo hizo sobre las bragas que estaban bastante mojadas, no recuerdo en toda mi vida haberla tenido tan caladas, chorreaba jugos, y no lo pude evitar. Solté un gemido del placer que me provocó cuando sus dedos frotaban mi raja hasta subir al clítoris que despejó bajo su capuchón y lo masturbo rítmicamente. Después metió dos dedos en mi conducto sobándome el botón del placer con la palma de la mano, de esa manera me dio el tiempo de llegar a la puerta del chalet, y fue suficiente porque tuve mi primer orgasmo de la noche, ahí en el taxi y sólo porque mi hijo, el muy cabrón acarició a mamá donde más lo necesitaba. No dudo que el taxista se dio cuenta de lo que hicimos y seguramente quedó excitado al igual que nosotros. Al llegar nos encontramos con una pareja que había alquilado el adosado de al lado, me puse a charlar con la chica, una chica joven acompañado de un señor mayor que ella, me llamó mucho la atención, porque estaban en la misma situación que nosotros, yo una mujer madura con un joven y ella joven con un maduro, alto fornido, guapo, con canas en el cabello, ella muy fina, bonita, delgada, con un cuerpo muy apetecible, llevaba puesto un pantalón vaquero ajustado a su cuerpo haciéndole lucir su culo respingón, tenía una blusa blanca sin sostén, en la cual se le marcaban unas tetas redondas no muy grandes pero se le notaban firmes, tal vez operadas… más bien ella parecía la pareja de mi hijo y yo la del señor…

-“Hola me llamo Jaque qué tal se lo están pasando”.

-“Muy bien, yo soy Pili, y ustedes qué tal”.

-“Regresamos de cenar”.

-“Nosotros venimos de bailar tras una cena tranquila…”.

-“Qué bien, lástima que a Jorge no le gusta bailar… y mañana noche regresamos a casa, pero a mí me encanta bailar”.

-“Nos lo pasamos muy bien, ese lugar es muy agradable, pero no todo se puede hacer allí…”.

-“Ya lo creo, se nota que regresaron a seguir la fiesta”. Me dijo sonriendo.

-“Claro la noche es joven y tenemos varios días más para no parar de divertirse”.

-“Veo que vienes muy bien acompañada”. Girándose a ver a mi hijo.

-“Tú no te puedes quejar, tu novio es muy guapo y apuesto…”.

-“Gracias, él es muy serio pero en la cama es todo pasión”.

-“Eso es lo que cuenta, que te hagan sentir bien… que te hagan sentir mujer”.

-“Creo que las dos lo pasaremos muy bien esta noche”.

-“Eso espero, es la primera noche que pasaré con Alberto”.

-“Pues suerte amiga, espero verte mañana en la piscina para seguir charlando”.

-“Claro ahí estaremos”.

Llegó su hombre que había aparcado el coche en el garaje, me sonrió, y se fueron hacia su puerta principal. Llegó mi hijo y los seguimos hacia la nuestras, pude ver el culo de Jaque, redondo y respingón, esa chica hacía girar la mirada a cualquiera para verla, no fui la única en seguir el rico movimiento de su culo, mi hijo también fijó su vista en sus nalgas. Nos dijimos el último adiós antes de entrar… mi hijo me envolvió en sus brazos, quedando pegado mi culo en su todavía erecta verga, yo no perdía detalle de los tetas de Jaque, ahora adornados con dos pezones saltaditos, nos despedimos de ellos y nos dirigimos a nuestra habitación, esa chica me había dejado más caliente y seguramente a mi hijo también….

…Cuando llegué a la altura de donde estaba mi madre y la vecina, las dos chicas hablaban amistosamente…, la tal Jaque era para morirse del gusto de lo buena que estaba, pero yo tenía a mi madre con mucho más fondo. Una vez que nos despedimos en el puerta, mamá y yo seguimos besándonos apasionadamente, sus manos me acariciaban completamente, desabrochó mi camisa nada más entrar en el chalet, beso mi cuello, mi pecho, yo siempre había querido estar con una mujer mayor y nunca lo conseguí por timidez, pero con mi madre algo me detenía, algo hacía que ella llevara las riendas del encuentro.

Deja de besarme, se para al lado de la cama y lentamente desabrocha su blusa. Mi erección en ese momento era notable. Se quita la blusa quedando solo con un sujetador negro que ocultaban unas tremendas tetas. Luego la falda sin dejar de mirarme. Una braguita negra con encajes, me vuelve a besar y mientras lo hace, me saca la camisa, los zapatos y luego los pantalones. Mi bóxer apenas ocultaba la tremenda erección. Yo tendido de espaldas, ella montándose lentamente sobre mí, besando mis piernas, mi ombligo, acariciando mi verga con sus delgadas manos, acariciando su cara contra mi dureza, suavemente mordiendo mi falo sobre la tela me hacía estremecer. Lentamente me los fue sacando, encontrándose con mi verga a 100% erecta, rígida y muy dura.

-“Mmmm que rico, estás exquisito cariño”

-“Tú también”

-“Que grande la tienes, ¡Déjame besártela y saborearte!”

Y diciendo esto, lentamente se fue tragando toda mi verga. La chupaba muy suave para mi gusto, sin embargo la situación de estar con mi madre como si fuera una completa desconocida, era increíble. Mientras me la chupaba, le desabroche el sujetador, la levanté y la besé, empecé a besar su cuello, sus tetas henchidas de carne voluptuosa suave y tierna, con unos pezones muy grandes empitonados… los mamaba fuertemente.

-“Me encanta que me besen las tetas y me mamen de los pezones…”

-“¿Te gusta cómo te lo hace tu hijo…?”

-“¡Mmmm me encanta!, es lo que más me gusta…sigue así… ¡más fuerte!”

-“¡Mmmm que ricos están tus tetas”.

-“¡Son solo tuyas… chúpamelas!”

Me excitaba mucho besar sus tetas y a ella la volvía loca. La acomodé entre mis piernas. Ella tomo mi verga y corriendo un poco su tanga la dejo en la dirección correcta. Lentamente se la fui introduciendo, al principio me costó, estaba muy estrecha aunque estaba muy mojada. La verdad incluso me dolía un poco pero estaba muy rica. Notaba en su cara algo de dolor, así que no fui muy brusco. Poco a poco sus movimientos se fueron acelerando y su coño se empezó a expandir. Mis manos la agarraban de la cintura ayudándola a moverse a mi ritmo. A diferencia de mi novia, mamá era mucho más experimentada y se movía a mi antojo, no debía de pesar más de 55 kilos. Me daba el lujo de levantarla con cada embestida que le daba. Su cara me demostraba que estaba ahondando mucho. Mientras se la metía, acerqué mi boca a sus tetas y empecé a chuparlos fuertemente.

Era obvio que eso era lo que más le ponía. Le agarré fuertemente sus nalgas y aceleré mi ritmo sin dejar de besar sus pezones succionándolos y mamando de ellos como un bebé grande. Su respiración estaba al máximo… gemía de placer… su orgasmo se acercaba. Me apretó fuertemente y gritando de placer terminó por correrse, al notar su fluido expeler la extraje y saltó un buen chorro de líquido tibio que me empapó toda la polla y huevos…

Mi polla a duras penas cabía en su mano y comenzó a acariciarlo con las dos manos. Subía y bajaba a ritmo de desesperación, yo empezaba a sentir cosquillas y calambres que me recorrían el cuerpo y me llegaban hasta la cabeza de mi soldado valiente y volvían a bajar. Veía a mi madre agachada con el movimiento de la masturbación haciendo bambolear sus grandes ubres blancas de magnos pezones en forma de cachito de luna todos inhiestos por la excitación que tenía moverse. Al fondo pude divisar su rajita pelona abultada con grandes labios rosados. A los pocos minutos le avisé a mamá que ya me venía y la reacción de ella fue introducir mi glande en su boca, pero dado su enorme tamaño apenas pudo meter una parte. La explosión fue como destapar una manguera. Trató de tragar todo el semen que pudo, pero el río era tanto que le corría mi leche por su cara, pelo, tetas. Le cubrí con mi lefa su cuerpo desnudo.

Era tal el grado de fiebre de mi madre que tomó mi mano y me arrastró hacia el centro de la cama. Me pedía a gritos que la hiciera suya, que le metiera el monstruo que tenía entre mis piernas en su vagina y que la despedazara porque ya no soportaba ni un segundo más de no tener mi verga… una polla caliente de verdad a su alcance. Ella se acostó y abrió las piernas al máximo para que la penetrara a placer. Yo, ante la visión de su hermosa vagina pretendí hincarme y chupársela, pero ella no me lo permitió, me dijo que no perdiera tiempo, que me requería dentro de su coño… Yo cogí mi recio cipote y apunté con cuidado a su vulva y le introduje de un solo golpe una parte de mi glande. Mi madre soltó un grito ensordecedor de gozo…

-“Vamos cariño rájame entera”

Yo, emocionado por sus gritos, hice mi cadera hacia atrás y de un certero golpe le metí unos más de la mitad dentro de su vulva. Nuevamente gritos desgarradores salieron de su boca. Yo me paré un poco dado que su túnel era tan estrecho para mi rabo me estaba empezando a doler. Dejé que se acostumbrara a su grosor y longitud, tras unos segundos la saqué hacia atrás. Esta vez, ya repuesto, cogí más impulso y la hundí otros centímetros más, aun así, no la tenía toda embutida en su estuche. Ella, enloquecida, gritaba y se revolcaba.

Cruzó sus piernas sobre mi cintura y ella misma hacía movimientos coitales hundiéndose cada vez más y más mi tranca, hasta que ya no pude entrar dado que topé con una especie de pared. Pero yo en mi euforia viendo la gran cantidad de polla que ese coño era capaz de tragar, retomé el impulso con furia, notando como mi verga se deslizaba por un túnel estrecho e ingresaba en otra cavidad. Mi madre lloró, grito y bufó diciendo…

-“Hijo me has partido en dos… ahora está en lo más íntimo de mi ser donde solo has estado tú, al nacer y ahora…”.

Se retorcía como una serpiente y lloraba a lágrima viva, de dolor placentero… no dejaba de decirme que le metiera más verga… -¡Fóllame Hijo de puta, me vas a matar de gusto!”, pedía que la partiera toda, que ella era mía y que la matara a pollazos. Yo viendo el daño que le causaba cesé mis acometidas y esperé que ella se rehiciera. Cuando ya la vi más tranquila le pregunté si estaba bien y entre jadeos. -“Sigue sin miedo cariño, puedes metérmela hasta los huevos, mi coño puede con toda, aunque la sienta en el mismo estómago”.

Empecé a moverme a un ritmo moderado en el mete y saca pero siempre metiendo a profundidad. Ella solo levantaba su culo, y mordía mi hombro mientras sus manos se agarraban a mi espalda como a una tabla de salvamente… Mi miembro es tan grueso que se veía cómo sus labios vaginales se abrían ante el intruso y cómo mi miembro se enterraba en sus profundidades. Jugaba pretendiendo meter más y más con metidas largas lentamente, combinadas con otras más cortas y rápidas, y entonces al cabo de cinco minutos logré meter hasta la raíz, los gritos de mamá eran ensordecedores.

-“No me la metas tanto, ¡Sácala un poco cabrón…! ¡¿Es que me quieres matar a pollazos?!”.

Entretanto, mamá se corría una y otra vez, sus piernas ya no la sostenían, tenía que sostenerlas con mis manos. Me hallaba encima de ella al estilo misionero, con sus brazos abrazándome la espalda y sus piernas sujetándome sobre mis muslos…, yo le rodeaba su cabeza con mis brazos hincados de codos sobre el colchón, nuestras bocas a pocos centímetros inhalando el aliento del otro, jadeando de gozo y besándose. De repente, veo que los ojos de mamá se entornan y se ponen blancos, echa su cabeza hacia atrás y luego la deja caer de lado. Solo oí un resoplido y cayó inconsciente del orgasmo tan tremendo que tuvo, lo que se llama la “dulce muerte”.

Sus piernas se aflojaron, pero yo aún sentía su coño caliente que abrazaba mi maza, noté la presión y le extraje la polla a modo de tapón expeliendo un chorro tibio de flujo regándome… acabé mojando hasta mi estómago. Me estuve quieto e intranquilo besándola dulcemente hasta que volvió en sí. Tenía una cara de felicidad increíble y me pidió que siguiéramos para lograr correrme dentro en su raja. Esta vez hice las cosas más pausadamente. Ella asió mi cipote y se lo enfiló a su coño, entró fácil pero lo hacía en salidas largas y en entradas profundas hasta que sentí que nuevamente mamá se desvanecía de gozo. Solo habían pasado cinco minutos de la última corrida y volvió a correrse… no paré, sentía la testosterona circular por mi cuerpo a torrentes.

Noté electrizar mi cuerpo, un subidón que me conmocionaba todo el cuerpo y de pronto un gran chorro de leche salió a presión sobre el fondo uterino de mi madre…, mi madre al notarlo me atrajo a sus labios besándome con lujuria desproporcionada, y así comiéndonos la boca se concatenaron otros dos y hasta tres lechazos más que me aflojaban las piernas de deleite punzándome la cabeza con los fuertes latidos de mi corazón bombeando a todo tren a más de 150 ppm, me sentí en la gloria besando la humedad de su boca y lengua al tiempo que eyaculaba en la misma matriz de mi progenitora, recibiéndome abierta y consentidora… totalmente complaciente de ser llenada de la semilla de su hijo más querido. Los siguientes aldabonazos fueron remitiendo cada vez más débiles atorándole toda la cérvix a la señora. Me quedé rendido y exhausto instalado en su vagina profunda tras la batalla. Al rato, recobramos la conciencia paulatinamente, mi polla seguía metida en su vagina y totalmente endurecida.

Tras dos eyaculaciones y más de media hora, yo mantenía la rigidez plena… era tal la dureza que mi madre asombrada me dijo que la sacara, nunca había sentido así de dura la polla de un hombre y deseaba medirla para saber cuánto podría darle su hijo de nabo. Ella midió con una cinta de Ikea del cajón y divisó unos 24 cm, algunos más de lo que había especulado y un diámetro de 155 cm de perímetro en la base del tronco. -“¡Es un verdadero badajo de caballo!” Espetó mamá que quedó enloquecida, la besaba y la mamaba… -“Este cipote es solo mío, yo lo he parido para que vuelva una y otra vez a donde nació. No te quiero compartir con nadie”.

Me hizo jurarle que yo sería su amante por siempre y que solo con el consentimiento de ella me traería a alguna amiga para follármela. A cambio le pedí que ella sería solamente mía y de nadie más y que no toleraría jamás compartirla con ningún hombre, que si lo hacía tuviera por seguro que ese tipo lo pasaría realmente mal y ella no se olvidaría de ello. Mi madre comprendió que no era una broma, sino que hablaba en serio y juró que eso nunca se daría.

-“Mi amor, a partir de ahora somos amantes en todo el sentido de la palabra”.

Continuamos jugando a todo tipo de juegos sexuales, estuvimos de acuerdo en jugar casi sin reglas de ninguna especie. Ella me adora, me idolatra y por mí está dispuesta a lo que sea que yo desee. Mi polla la tiene enloquecida, cada mañana se me pega como un cachorro a beber su leche directo de mi glande. Una vez se trajo la taza del café y en vez de ponerle leche corriente usó mi lefa… la cantidad fue sustancial y no tuvo el menor recato de beberse su cafecito enloquecida de placer de saber que la leche de su hijo le estaba llegando el estómago.

Los siguientes días continuamos follando solo con sexo oral y vaginal, la etapa anal está en proceso, dado que en los adosados la mayoría son vecinos conocidos y mi madre es muy ruidosa en sus expresiones, decidimos aparcar tal práctica para cuando estuviéramos en la casa en el campo retirada de toda comunicación donde ella pueda desahogar sin miedo su lujuria y gritar lo que se le antoje. La situación se había puesto tan tensa que los vecinos… nos miraban como si fuéramos delincuentes. Eso nos impulsó a ser más comedidos y ahogar los gritos en la almohada.

Nada más entrar al chalet después de una larga sesión de masajes con barro en el spa, despojé a mi madre de su ropa y la puse a cuatro patas sobre la cama y yo en el suelo. No tardé un segundo en enfilar mi polla y atravesarla abriéndole el coño en dos partes, veía mi troco incrustarse a través de la gran raja que forman sus nalgas y en cuatro clavas, mis pelotas están golpeando su vulva…

-“Me gustas amor ¡Que rica la tienes…!”

-“La sientes como entra Pili…”

-“¡Mmmm me encanta…! ¡Me tienes muy caliente!

-“Mira en el espejo, ¿Ves cómo te la meto?”

-¡Uy madre mía que cipote me estás metiendo! ¡Sí me encanta verte como me follas! Parecemos dos actores haciendo una peli porno… ¡¡Mmmm quiero ver tu cara mientras te corres dentro de mamá!! ¡Quiero ver esa cara de placer eyaculando leche en mi útero!”.

-¡Mmm! ¡No me digas eso, me vas a correr demasiado rápido!

-“Vamos nene no te preocupes, tu puedes follarme varias veces en un solo día ¡Venga Dámelo! ¡Dáselo todo a mami! Te quiero dejar secos esos cojones tan hermosos que tienes fabricando leche para mí”

-“Mmmm ¡Voy a correrme! mmmmm ¡Mira cómo me estás corriendo de nuevo! ¡¿La sientes?!”.

-“Oh sí, que rápido esta vez… esa masajista es muy buena haciendo su trabajo por lo que veo…”.

Le hundí la polla a fondo y con los ojos como platos mi madre me miraba percibiendo cada uno de mis aldabonazos de tiros blancos sobre su útero…, me iba deslechando desovando toda mi lefa espesa en lo más profundo de su intimidad. Cuando la extraje, ella se dio vuelta y montado sobre ella, empecé a lamer los pezones… eso realmente la volvía loca. Baje entre sus piernas, ella me decía que no, pero no le hice caso y corriendo su tanga a un lado comencé a chuparle el coño.

-“No por favor no lo hagas”

-“¡¿Mmm dime que no te gusta?!”

-“¡Aaahhh! Nunca me lo habían hecho así… nunca me lo habían chupado como tú lo haces con todo el coño recién follado repleto de leche”.

-“¡Mira en el espejo como te lo chupo!

-“Te veo y me estimula mucho verte… ¡Déjame ver como entra tu lengua en mi coño!”

-“¡Mira como lo hago mamá! ¡¿Dime si te gusta cómo te come el coño tu hijo pequeño?!”

-“Sí sigue… sigue. ¡Mmmm como me tienes Alberto… estoy toda mojada y aun me calientas como a una perra”.

-“¡Mmmmm! Siente como te como el clítoris, como te chupo tu conejo… Sabe delicioso ¡No me canso de comérmelo de lo bueno que está!”

-“Me pone cachonda solo escucharte hablar… tu padre nunca lo hace, nunca lo hizo como tú… él no me hace sentir como tú… ¡Uumm! ¡Cómo me haces gozar…!

-“Quiero que te corras otra vez… comiéndote el coño”. Me arrecié en sus labios, en su conducto metiendo mi lengua y lengüeteando su clítoris.

-“No me digas más que me vuelves loca”

-“Vamos mamá ¡Dámelo en la boca…! Quiero saborearte entera… quiero que acabes corriéndote para mí”

-“Si continuas un poco más ¡Mmmm, lo vas a lograr!”

-“¡¡¡ Eso quiero!!!! Smmmllll… ¡Dámelo en la boca…!” Le hacía sentir mi lengua dentro de su conejo.

-¡MMMM! ¡¡Más rápido!! ¡¡Mas!! ¡¿Más?! ¡¡Asíii!! ¡Me corro otra vez!”

Nunca una mujer había acabado en mi boca tantas veces, era una sensación extraña aguantando las ganas de correrme tras quince minutos comiéndole el sabroso coño a mamá. Me puse a su altura y le di mi polla empalmada que no dudó en mamarme el glande y pajar el resto del tronco con la pelotas agarradas con la otra mano, y en nada terminé corriéndome bañándola entera de lo que restaba de mi lefa licuada. Ella con la boca cerrada gemía de placer.

Luego recogiendo un poco con sus dedos, lo llevo a su boca y probó mi semen. Ciertamente aquellas vacaciones improvisadas se acabarían, pero mientras tanto, nuestras relaciones sexuales se mantuvieron con ciertos límites pero llegando a extremos increíbles. Lo hacíamos por lo menos unas cuatro veces al día. Sin nadie en casa, solíamos ir ligeros de ropa o directamente andamos desnudos, apenas la encuentro, la alzo y le meto mi cipote entre sus piernas. Es tan grande que aun así sale un pedazo más allá de donde terminan sus hermosas nalgas, ella echa la mano para atrás entre sus nalgas y me acaricia el glande con dos dedos, mis pezones los estira con boca o con los dedos los pellizca… en plena cópula me agarra de los huevos y nos los suelta hasta que acabo llenándola de lefa….

Eso me llena de pasión e inmediatamente la tiro sobre el sofá, le abro las piernas a lo salvaje y la hundo sin misericordia en los cojines. Ella ya se ha acostumbrado a este jueguito y ya no le molesta tanto como al principio que la folle a lo salvaje.

Siempre que hago eso siento que mi rabo se me parte en dos. Ella llora y grita de placer, el solo hecho de tenérsela metida es suficiente para correrse regándome una y otra vez, pues tiene la capacidad de ser multiorgásmica. Tras un buen baño con agua tibia nos recuperamos un poco y aún en esa condición ella me pide que le dé mi leche en su boca cuando está con la más exultante fiebre sexual, mi madre es peor que una ninfomaníaca. Como pudo se metió una parte de mi tronco en su boca y lo mamaba como loca. Yo veía su boca toda distendida blanqueando sus comisuras de lo estiradas que estaban, pensaba que no debía de ser muy agradable sentir la boca tan ensanchada como ella la tenía, pero en su calentura por obtener mi leche eso no le importaba. Mamó y mamó como desesperada por espacio de más de 20 minutos para lograr darle mi leche.

Cuando se la di, le tiré un chorro de lefa gigantesco por su boca, su cara, sus pechos y ella bebía y bebía como loca. Quería que la volviera a rajar su vagina, pero cuando intenté metérsela estaba tan resentida que tuvo que llegar a la conclusión que no era posible y que debía descansar. Nos fuimos directamente a cenar y a acostamos abrazados como dos amantes apasionados. Dormimos como benditos…, nada más despuntar el sol que entraba por la ventana me despertó, apenas nos quedaban dos días de vacaciones, e iba a ser todo inolvidable.

-“Es muy agradable pasar el día con alguien dulce, tierna e inteligente, y es perfecto si además es bonita”.

-“¡¡¡Guau!!! ¿Y cuándo vas a ir al oculista? Gracias de todos modos, siempre es agradable oír esa clase de piropos aunque no sean ciertos”

-“Me conoces lo suficiente para saber que no te mentiría, en todo caso cualquier calificativo que use no alcanzaría para describirte….bonita, preciosa, divina, bella, hermosa, espectacular, en realidad ninguna ni siquiera todas juntas alcanzar para describirte”

-“¿Qué me dices…?”

-“Lo que siempre desee y soñé pero que jamás me atreví a decirte mamá”. Aproveché su quedo, tomé muy suavemente su cintura entre mis manos y dije… -“Estoy loco por ti. Te adoro como persona, amo cada milímetro de tu cuerpo. No puedo pasar un segundo de mi vida sin pensar en ti, no puedo estar con otra chica porque siempre surge la comparación y todas pierden contigo. Eres lo mejor que me ha pasa en la vida y te amo como jamás amé a otra mujer”.

Ella quedó inmóvil en mis brazos como asimilando lo que acababa de decirle a esas horas de la mañana recién despertar de un largo y reparador sueño, entonces la acerqué a mí y fui en busca de su boca besando sus labios por unos 15 segundos, separé mi boca de la suya, la miré y dijo…

-“Es una locura… soy tu madre y me haces sentir como una novia en con su primer hombre… creo que he superado el nivel de mejor amiga… jamás imaginé algo así, pero ahora que ha sucedido quiero envolverme en esa locura porque yo también siento por ti que eres algo demasiado especial… ¡Bésame mi vida!”

La tomé fuertemente por la cintura, ella llevó sus manos a mi cuello y nos besamos envueltos en un deseo irrefrenable. A medida que el beso se fue prolongando todo fue convirtiéndose en vorágine, la sujetaba por sus nalgas, ella movía su cuerpo contra el mío, haciendo que mi polla se endureciese cada vez más, cada segundo que pasaba la pasión y el deseo se hacía más ardiente e incontrolable. El beso se prolongó… no sé tal vez durante una eternidad, luego dijo con voz entrecortada en la respiración…

-“Mi amor… me siento tan distinta en tus brazos… quisiera que este instante fuese eterno… no puedo creer que esté así contigo… te deseo… quiero sentirme nuevamente mujer en tus brazos…quiero ser tuya aunque solo sea una sola vez más”.

Volvimos a besarnos con violenta pasión, y en medio de ese acalorado encuentro matinal sin dejar de besarnos, de acariciarnos nos revolcamos sobre la cama, hasta quedar con ella sobre mí. Sus manos hacía rato habían moldeaban mi anatomía como un ciego queriendo ver sin mirar, mientras continuaba su boca besaba mi cuello, su lengua comenzó a recorrer mi pecho, a lamer mis tetillas, a besarla provocando en mí una excitación inigualable.

Ella incorporó su tórax quedando sentada con parte de mi cuerpo en medio y con su culo apoyada sobre mi miembro viril erecto por demás…, mis manos acariciaban su tórax amasando sus flamantes tetazas cuyos pezones se manifestaban erguidos y hermosos… ella jugueteaba con su caballera en medio de gemidos…, sus tetas son maravillosas, más duras de lo que pude imaginar, redondas, con sus pezones erguidos rodeado de dos enormes aureolas rosadas que casi cubre todo su globo.

La llevé hacia mí, ahora ella quedó sobre la cama y mi boca deseosa fue en busca de sus tetas, las lamí, las besé, las succione con mi boca ansiosa, mis manos gozaron acariciándolos mientras ella gemía y daba gritos de placer. Varios minutos pasamos así, hasta incorporarnos y ver sus nalgas apenas descubiertas…, habíamos dormidos juntos y desnudos por primera vez, eso me hizo comprender que tenía delante mí a una mujer esplendorosa y que era más perfecta de lo que mi mente jamás imaginó a una mujer. La tomé en mis brazos por la cintura y dije…

-“Sabes que… eres más bonita de lo que siempre te imaginé”.

Mientras volvíamos a besarnos pegando nuestros cuerpos anhelante del otro. Cuando sintió mi erecto trabuco contra su cuerpo, un profundo gemido ahogado por mi beso se apoderó de ella, se colocó a horcajadas hasta ubicar mi estoque en las puertas de su vagina. Ella se movía para poder sentirlo más en posición, entonces dijo…

-“Mi amor quiero tenerlo dentro mí por siempre, no aguanto más, quiero que me tengas como nadie jamás lo hizo y quiero volver a sentirme penetrada por un macho como tú… ¡Te deseo como una loba en celo… no me hagas sufrir más!”

Caímos en la cama pero no cumplí inmediatamente su deseo, quise seguir disfrutándola, sentirla vibrar bajo mi cuerpo, que mis manos y mi boca continuasen disfrutando su cuerpo, su piel aterciopelada y juguetear con mi verga en las puertas de su depilada vagina entonces su voz dijo…

-“Mi amor no puedo más vas a hacer que me corra sin tenerte dentro…”

Llevé mi mano sobre su coño… -“¡Hazlo mi amor!”, mi mano jugueteo friccionándola, ella me tomó en sus brazos, buscó mi boca con desesperación y su cuerpo comenzó a sacudirse en un interminable orgasmo y mi mano sobre su vagina sentía las contracciones de ese sublime instante. Siguieron los besos las caricias y tras unos instantes comencé a penetrarla lentamente pero de manera continua fui ingresando en ella hasta entregárselo por completo, y comencé a deslizarlo muy lentamente dentro de su vagina sin dejar de moverme me recosté sobre ella y busque su boca volviendo a saborear el placer del sabor de sus labios. Nos besamos con desesperación y ella luego dijo…

-“No te lo podrás creer mi vida… nadie Jamás me hizo sentir algo igual, eres maravilloso mi vida”.

Ambos comenzamos a movernos haciendo sentir que ese instante fuera el más inolvidable de nuestras vidas, mi polla endurecida la percibía deslizándose vigorosamente dentro de su vagina abriendo sus carnes, sus paredes me envolvía en su húmeda calidez… No sé cuánto tiempo permanecimos así percibiendo cada terminación nerviosa excitarse a su paso, varias veces nos contuvimos para prolongar ese encuentro sincronizado de corrernos a la vez, hasta que no pudimos más. Notaba sus caricias, sus manos cálidas tocar cada centímetro de mi piel a su alcance me excitaba poniéndome la carne de gallina, todo ello combinado con el aroma dulce a hembra en celo que desprendía cada poro de su piel.

De vez en cuando la atravesaba con un fuerte envión de todo mi cipote hasta sus entrañas, ella se arqueaba apretando su dedos sobre mi piel, hincándome sus uñas a la par que me atenazaba con sus piernas sobre mis muslos como una tarántula devorando a su víctima. Elevaba su cintura en busca de mayor profundidad y del golpeteo de mis pelotas en su vulva y perineo. Me enervaba sentir mis huevos estrellarse en su entrepierna una y otra vez, eso agitaba más el contenido haciéndolo hervir para producir una explosión de semen semejante a un geiser. Me besaba, me comía la boca y luego con nuestras caras pegadas su boca se fijaba a mi oreja lamiéndola y mordisqueándome el lóbulo oyendo sus jadeos soltando el aire a cada incursión del invasor que la perforaba sin pausa. Le extraía el falo y se lo volvía a enterrar notando cada pliegue de sus paredes vaginales, notando como se dividían sus carnes al introducir el estoque endurecido con el glande tan inflamado que me daban escalofríos de placer al roce de su vagina con mi sensible ariete.

Las sensaciones era increíbles, nada que ver con la follada salvaje de otros días, en esos momentos hacíamos el amor, lástima que no fuera fértil aún porque en esos instantes solo me faltaba saber que la preñaría, para ser el hombre más feliz del planeta. Aguanté hasta que mi madre estuvo a punto y yo arrecié las embestidas hasta lograr la sincronización de nuestros orgasmos…, nuestros cuerpos explotaron al mismo tiempo, su cuerpo volvió a sacudirse de manera interminable, nos abrazamos y nos besamos con desesperación, su cuerpo se agitaba bajo el mío, mientras mi falo hinchado y duro como pocas veces le entregaba a sus entrañas la calidez de ese semen tan deseado. La leche se desencadenaba en largos y espesos chorros de esperma que llenaban una vez más el útero de mi madre… sumisa, entregada y caliente sin pudor alguno gemía al notar como depositaba cada chorretón de lefa filial, mientras ella se contorneaba débilmente masajeando mi maza con sus músculos vaginales apretando y soltando. Pasó un largo tiempo hasta que llegó la quietud…, en breve ambos volvimos a buscarnos con caricias, con besos, no podíamos contenernos…

Mi madre es espectacular en la cama, más la tenía y más la deseaba, y así llegamos a otro coito antes de desayunar, donde me apoderé de todo su cuerpo desde el instante en que ella me entregó su culo para follarla desde atrás. Pasamos la mañana en la playa y después de almorzar, ella volvió a provocarme y a gozarme saboreando el semen que entregue a su boca.

-“Cariño, ahora quiero que seas el único semental que ocupe la cama conyugal, y duermas conmigo cuando tu padre no esté, para mi será algo muy especial. Eres quien merece estar, nadie mejor que el hombre que ha venido a suplir muchas de las falencias en mi vida”.

Volvimos a casa y continuamos con nuestra rutina intercalando nuestros escarceos incestuosos, tres o cuatro veces a la semana, más cuando estábamos solos sin mi “padre”. Este era otro tema a tratar, mi verdadero progenitor no era su marido, sino un tal Ramón, solo había que comparar los genitales que había heredado, la forma física tan distinta a la de mi hermano Emiliano y a mi “padre”. Esta confesión de mamá provino de la forma tan dispar a como trataba yo a su esposo después de volver del chalet… no se pudo resistir ante mi manifiesta poca mano izquierda, de esta forma ella creyó conveniente, que no siendo mi padre biológico me sería más fácil ponerlo los cuernos.

En cierto modo sí, pero mamá no era la única mujer que yo necesitaba para el resto de vida. A los dos meses de volver del chalet me contrataron en un puesto que encajaba con mi perfil a la perfección…, fui ahorrando dinero me emancipé definidamente en un piso de mi absoluta propiedad. Durante tres años no descuidé las necesidades sexuales de mamá, combinadas con la de mi novia y después esposa… me casé. Todo cambió entre mi madre y yo en el aspecto íntimo a la muerte de mi “padre”, quedándose viuda a los 60. Su vida volvió a dar un nuevo giro teniéndome a mí lejos, o al menos no tan accesible a un polvo semanal y sin su marido, que si bien no la penetraba con su polla por impotencia, si lo hacía con el badajo de goma llamado Alex... no era sexo completo pero algo era. No tardaría mucho tiempo en buscar una alternativa al mazo de goma negra.

CONTINÚA...

(9,59)

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