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Viaje al Carnaval de Gualeguaychu con amigas.


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Esta historia tiene ya algunos años. Alrededor de diez.

 

Con mis amigas estábamos organizando escaparnos unos días a la costa aprovechando el verano. El problema era que no lográbamos ponernos de acuerdo a donde viajar, cuantos días y en donde parar. Yo había propuesto ir a Mar del Plata, ciudad en la que no te podes aburrir, y menos en verano. Éramos varias y siempre se presentaba algún impedimento a cualquier propuesta.

Estaba un día en la oficina y un compañero me comento que había estado en el carnaval de Gualeguaychu. Me comento lo divertido que era el carnaval en sí, pero también la fiesta que había en los alrededores durante el día y sobre todo durante la noche. Así que después de indagar un poco más les envié el mail a mis amigas con la nueva propuesta.

Enseguida comenzaron a llegar las respuestas. Había de todo tipo, pero en su gran mayoría rechazaban u objetaban el nuevo destino. Los motivos eran varios. Pero hubo un grupo menor, de tres amigas que respondieron que la idea les gustaba. La verdad es que entre pasar una semana en la costa o dos días en Gualeguaychu, yo prefería ir a la costa. Pero era evidente de que siendo tantas, a la costa no íbamos a ir nunca. Era imposible ponerse de acuerdo.

Así que las cuatro decidimos comenzar a planificar nuestro viaje, total para ir a Mar del Plata o a la costa siempre iba a haber otra oportunidad.

Mis amigas que decidieron ir al carnaval son tal vez las que en ese momento más se asemejaban a mí. Por lo general hacíamos todo juntas, y compartíamos los gustos en casi todo. Hoy, diez años después con una me sigo viendo muy seguido, y con las otras ya no tanto. Pero en ese momento nos divertíamos de la misma manera y éramos confidentes en todo o casi todo.

Decidimos ir el tercer fin de semana de febrero. No había que llevar mucha ropa, tampoco demasiada plata. Decidimos salir el sábado a eso de las 10 de la mañana y volveríamos el domingo cuando nos levantáramos. Mi compañero de trabajo me había dicho que lo mejor era ir y alquilar una casa o cabaña ahí, ya que ni bien llegabas a la ciudad te las comenzaban a ofrecer. Además como nosotros éramos chicas seguramente no íbamos a tener inconvenientes en conseguir.

El sábado me levante temprano, desayune con mi novio, me arme la mochila y me fui a buscar a mis amigas. Como de todas yo era la única que tenía auto propio, decidimos viajar con el mío.

La verdad es que no me había llevado mucha ropa. La bikini puesta, una musculosa, un short de jean y unas ojotas era lo que vestía cuando salí de mi casa. En la mochila llevaba otra musculosa, una pollerita de jean, una calza, un buzo por si refrescaba a la noche, una tanga y unas sandalias; además de los efectos de higiene personal y maquillajes. Es decir, lo justo y necesario para dos días.

El viaje fue tranquilo, en la ruta no había nadie por lo que llegamos alrededor del mediodía.

Ni bien entramos en la ciudad era como mi compañero me había advertido, había una importante oferta de alojamiento. Decidimos estacionar y empezar a buscar que había. El calor era insoportable, y el contraste con el aire acondicionado del auto nos hizo peor. Queríamos alquilar cuanto antes e irnos a la playita que nos habían contado se ponía muy buena durante la tarde.

La idea era encontrar algo cerca de la playa y/o del lugar donde por la noche se llevaba a cabo el carnaval. Si bien esta todo cerca, la idea era no tener que usar el auto y poder movernos a pie.

No tuvimos que buscar mucho, y después de conversar con dos personas conseguimos una casita de dos habitaciones casi en medio de la ciudad. Estaríamos a 6 cuadras de la playa y a unas 10 del lugar del carnaval.

La casa era antigua pero bien cuidada. Tenía dos habitaciones donde una tenía una cama matrimonial y una cama individual. La otra habitación contaba con dos camas individuales.

Un baño completo, una cocina, y un patio interno bastante grande.

Igualmente no estuvimos mucho en la casa, dejamos las mochilas, algunas se cambiaron y nos fuimos a la playa.

Cuando llegamos a la playa era todo bastante diferente a lo que nos habíamos imaginado. Obviamente no había mar, sino playa de rio, y la misma no era muy amplia por lo que estábamos todos muy cerca uno del otro.

El ambiente era como quienes no habían viajado nos habían advertido. Toda gente joven, ni un solo adulto. Muy poco control, y mucho pero mucho alcohol, marihuana, etc.

Nosotras tratamos de ubicarnos donde vimos un grupo de chicas similar al nuestro. La gran mayoría de los presentes eran hombres, por lo que ni bien ingresamos toda la playa de dio vuelta para mirarnos. Nos acomodamos y comenzamos a tratar de tomar sol, conversar entre nosotras, etc.

Lamentablemente la música estaba muy fuerte. Es más, había varios grupos y cada cual tenía su música, por lo que el ambiente era hasta en cierto sentido molesto. Igualmente nosotras lo pasábamos bien y estábamos en nuestro mundo.

Cada tanto nos metíamos en el agua para refrescarnos, y volvíamos a tomar sol. Cada vez que alguna de nosotras se levantaba las miradas empezaban a seguirla.

De todos los grupos había uno que era el que más nos interesaba. Se notaba que nosotras a ellos también. Estarían a unos cuatro metros de donde estábamos nosotras. Ellos eran 10 aproximadamente y no tardaron en acercarse a conversar con nosotras. Primero se acercó uno, con la excusa de buscar la pelota que había caído cerca de nosotras. Al rato se acercó otro con la misma excusa. Un rato después se acercó otro a pedirnos un cigarrillo y de paso a quedarse a charlar con nosotras.

La verdad es que era buena onda, era lindo y los amigos también. Tendrían unos 27 años y estaban paradón cerca de donde vivíamos nosotras. Aparentemente a la vuelta. Nosotras tomábamos mate y ellos cerveza. Enseguida se acercaron un par más y en poco tiempo se había armado una ronda bastante grande donde charlábamos entre todos.

Con mis amigas no perdíamos el tiempo. Siempre que nos gustaba o interesaba algún chico encontrábamos la manera de hacérselo saber. Ya sea con una mirada, comentario, o gesto, de una forma u otra se lo hacíamos notar. Si el chico era piola seguramente se daba cuenta. En este caso comenzamos ese jueguito. Nos reíamos, nos acercábamos, hacíamos chistes, etc. Era evidente de que todos estábamos en la misma. La excusa era el carnaval, pero lo que buscábamos era diversión. A mí me gustaba uno en particular. Se llamaba Gonzalo y tenía 29 años. Jugaba al handball y tenía un cuerpo muy trabajado. Así que me puse como objetivo seducirlo. Ellos tenían cervezas en una heladerita, por lo que pronto el mate quedo de lado y empezamos a tomar cerveza. Cada vez que se acababan las de la heladerita, alguno de los chicos se iba hasta una camioneta donde la recargaban. Así que después de un par de horas habíamos tomado bastante.

Nosotras ya estábamos pensando en irnos a la casa para prepararnos para la noche. La idea era ir al carnaval a eso de las 23hs, así que nos fuimos. Serían las 5 de la tarde pero el ambiente en la playa se estaba poniendo medio tenso ya que al haber tantos hombres y la gran mayoría alcoholizado, no faltaban las peleas o discusiones habituales. Antes de irme, me quede rezagada a propósito mientras mis amigas salían de la playa, para ver si Gonzalo se animaba a decirme algo. Lamentablemente ni se me acerco, por lo que me fui de la playa convencida de que por la noche iba a tener que buscar otro objetivo…

Camino a la casa pasamos por un almacén para comprar algunas cosas. Nos compramos unas gaseosas, cervezas, unas papas y queso para armarnos una picada. Teníamos pensado ir a cenar afuera por lo que no necesitábamos nada más.

Nos sentamos en el patio a tomar algo. Todavía hacía calor y el patio estaba fresco. Con las chicas estábamos bastante alegres y comenzamos a fantasear con quien pasaría cada una la noche. Yo les confesé que me gustaba Gonzalo, pero que no me había dado bola por lo que seguramente iba a buscar otro candidato.

Como todavía había sol, Jimena se tiro en el piso del patio para aprovechar lo que quedaba. Como en la playa se había sacado el corpiño mojado de la bikini (un poco por que le molestaba, otro poco para calentar a los chicos) quedándose solo con la musculosa, aprovechando la intimidad del patio decidió hacer topless.

No sé si producto del alcohol o de la excitación, la realidad es que si bien nosotras éramos muy amigas, éramos bastante retraídas entre nosotras de mostrarnos o vernos desnudas. La osadía de Jime nos sorprendió y provoco bastante alboroto entre nosotras.

Enseguida, y ante la presión de Jime, Adriana la acompaño. Yo que era la más lanzada, y esto dicho por mis amigas, no quise quedarme atrás y también me saque la musculosa y como aun lo tenía puesto, el corpiño de la bikini.

La única que no se animo fue Laura, que se excusó y aprovecho a tirarse en una de las camas a dormir un poco.

Nosotras nos quedamos ahí tomando sol, charlando de la vida como si nada.

Al rato Adri decide irse también adentro, por lo que solo quedamos en el patio Jime y yo. La sensación de estar en tetas conversando con una amiga era un poco rara. Yo no soy pudorosa para nada, pero con los hombres. Es más, me considero exhibicionista. Pero la verdad que esa situación se sentía rara, en cierto modo excitante.

Nos habremos tomado dos cervezas mientras charlábamos y donde al estar tan desinhibidas comenzamos a hablar cosas de las que nunca hubiésemos hablado.

En eso escuchamos ruido dentro de la casa, y sin darnos tiempo a nada vemos que entran caminando al patio Adri, Mica y más atrás dos de los chicos de la playa. A nosotras no nos dieron las manos para taparnos, ya que lo único que teníamos a mano era un toallon y las musculosas. Ni bien nos vieron así los chicos abrieron los ojos como dos huevos duros. Las chicas no paraban de reírse y nosotras, después de unos segundos, comenzamos a reírnos también. Las muy guachas los habían hecho entrar a propósito. Ellas sabían que nosotras estábamos en tetas y los hicieron entrar directo al patio. Los chicos, después de unos segundos de asombro, solo atinaron a decir que no habían visto nada. Pero era mentira. Habían tenido una buena visión de las tetas de ambas antes de que llegásemos a taparnos. Los chicos venían con su famosa heladerita y una propuesta. Nos invitaban a cenar a su casa y nos proponían ir al carnaval todos juntos.

Se sentaron con nosotras en el patio a tomar unas cervezas. La charla fue divertida y amena, pero de a poco fue girando para el lado sexual. Era evidente y se sentía en el aire el deseo de ambas partes. Tal vez el alcohol y también el clima de fiesta que se respiraba en la ciudad ayudaban a generar un ambiente sexual.

Al rato cayeron cuatro amigos más, entre los que estaba Gonzalo. Por lo que de pronto éramos nosotras cuatro con seis de los chicos. Traían unas cervezas más y unas botellas de coca cola cortadas donde adentro tenían fernet preparado. La charla siguió y enseguida terminamos hablando de nuestros novios y novias. Nosotras estábamos todas de novias y ellos, según nos dijeron, solo uno lo estaba. Así que empezaron a jodernos con que estábamos en ese lugar de “trampa”. En eso uno de los chicos saco un porro y pregunto si nos molestaba que fumara delante nuestro y en nuestra casa. La verdad es que no éramos santas, pero no estábamos acostumbradas. De todos modos no nos opusimos.

Enseguida vino la pregunta del rigor, si queríamos fumar nosotras también. Jimena acepto y yo la seguí. Éramos las únicas que fumábamos así que no tuvimos problemas. Adri y Lau no se animaron.

Ya se había hecho tarde y la conversación era cada vez más animada. Cuando se terminaba la bebida alguno de los chicos se disculpaba, se iba y volvía a los 10´ con nuevas provisiones. En un momento ya estábamos todas muy alegres y los chicos también. Me sentía totalmente desinhibida y eso era peligroso en mí. A Jime se la notaba igual. En eso la veo hablando ya muy cerca de uno de los chicos, riéndose constantemente. Adri y Lau no se quedaban atrás. Lau estaba coqueteando con Gonzalo, y en el fondo me molesto mucho. Además parecía que Gonzalo ya había decidido y la había elegido a Laura.

Comenzamos a hacer un juego de prendas, una especie de verdad consecuencia. Al principio, quien no se animara a confesar, tenía que tomar un vaso de fernet. Los chicos parecían no querer perder el tiempo, y enseguida empezaron a hacer preguntas bastantes lanzadas. Yo estaba decidida a ganar el protagonismo y las respondía todas. Al notar esto los chicos parecían doblar la apuesta e ir avanzando en el tipo de preguntas. Después de haber pasado algunas como, edad del debut, si me gustaba chupar, si entregaba la cola, etc.; llegaron algunas como si era una mujer fiel, si alguna vez había estado con más de un hombre a la vez, y la última, si alguna vez había estado con alguna mujer. A todas las respondí afirmativamente, generando cierto alboroto, incluso, en mis amigas. Todas sabían que sexualmente yo era muy abierta, que usualmente era infiel, pero ninguna sabía que había estado con más de un hombre y mucho menos que había tenido alguna experiencia bisexual. Se imaginaran la cara de mis amigas. Directamente no me creían. Los chicos me aplaudían. Había acaparado la atención y era lo que quería.

Para culminarla, y con la excusa de que me iba a bañar para prepararme para la noche, me levante, me puse de espaldas en la puerta del patio, me saque la musculosa, me tape con un brazo y mientras la revoleaba al grupo, me di una vuelta y me metí en la casa. Mientras caminaba podía escuchar los aullidos y risas de todos. Me metí en el baño y comencé a bañarme. Quería salir rápido y sumarme a ese grupo. Me estaba divirtiendo y sabía que la noche se iba a poner aún mejor. Me vestí rápido. Me puse una pollerita de jean, una musculosa amarilla y unas sandalias. En ese momento me di cuenta de que con esa musculosa y sin corpiño se me notaba bastante. Por un instante dude en ponerme el corpiño de la bikini, ya que no tenía otro, pero estaba tirado en el patio. Lo único que tenía para taparme era el buzo. Pero iba a parecer una ridícula con 30 grados y un buzo puesto. Dude unos instantes y me decidí a ir en busca de mi corpiño. Mientras salía del baño me cruce con uno de los chicos, quien sin disimular mucho me miro de arriba abajo, en especial mis tetas. Nos sonreímos y mientras el entraba en el baño, yo me cruce de brazos y me fui al patio.

Disimuladamente trate de buscar mi corpiño, pero no lo encontré por ningún lado. No quería preguntar para no avivar a nadie, pero no veía y ya me estaba poniendo nerviosa. En eso veo que lo tiene Gonzalo entre sus piernas. Estaba sentado en el piso con las piernas cruzadas y en el medio mi corpiño. No me anime a pedírselo así que me senté tratando de taparme o de pasar desapercibida.

Serían las 21hs ya. Los chicos se iban de a uno a bañarse. Durante mi ausencia habían arreglado que cenaríamos en nuestra casa ya que el patio era el lugar ideal. Habían traído un equipo de música por lo que el ambiente era el ideal. Mis amigas también se fueron turnando para bañarse. Alrededor de las 22hs dos de los chicos cayeron con varias cajas de pizza, más cerveza y fernet. Como no había lugar para sentarnos, comimos sentados en el piso. Yo me tapaba como podía, no solo por la mini, sino por la falta de corpiño. Después de comer, los chicos prendieron un nuevo porro y nuevamente fume. Me sentía muy bien. Me estaba divirtiendo. A Jime hacia un rato que la había perdido de vista. Aparentemente había “acompañado” a uno de los chicos a comprar algunas bebidas más. Lau seguía cada vez más cerca de Gonzalo, y Adri estaba charlando muy alegremente con dos de los chicos. Yo hablaba con Sebastian y Gabriel de cualquier cosa, hasta que en un momento Gabriel se va al baño y me quedo sola con Sebastian. Seba no perdió el tiempo y enseguida empezó a encararme. Fue de menor a mayor, hasta que sin ningún tipo de inhibición me dijo que mis tetas lo volvían loco. Seba era uno de los chicos que habían entrado en el patio cuando estábamos en topless. Ahí me empecé a reír y lo increpe diciéndole que no había visto nada. “Las bolas”, me dijo. “Te las vimos a la perfección, y ahora también. Tenes unos pezones marrones muy lindos”, me dijo. Nos empezamos a reír y tapándome un poco le dije que todo era culpa de su amigo que tenía mi corpiño. Se me acerco como para darme un beso, pero yo me disculpe diciéndole que iba al baño.

Cuando entre en la casa, todavía sin estar segura de lo que había hecho, no pude entrar al baño porque estaba ocupado. Probablemente estaría Gabriel. Me dirigí a la cocina y ahí la vi a Jime matándose a besos con uno de los chicos. Ya habían vuelto de comprar las bebidas. Arriba de la mesa había dos botellas de fernet y unas cuantas cocas. En el piso, un cajón de cervezas. Jime estaba sentada sobre el chico que a su vez estaba sentado en una de las sillas. Las manos iban y venían por todos lados, así que disimuladamente entre, agarre una cerveza y me fui. En el pasillo me cruce con Seba, que no me quería dejar pasar. Me agarro de la cintura y trato de acercarme a él. Logre zafarme de nuevo y como la puerta del baño estaba abierta me metí adentro. La verdad es que Seba mucho no me gustaba. Era divertido pero no me atraía del todo. Me gustaba Gonzalo o a lo sumo Gabriel.

Al salir del baño, siempre con mi cerveza en la mano, me dirigí al patio. Lo que vi me llamo un poco la atención.

Laura estaba a los besos con Gonzalo, lo que me confirmo que había perdido la batalla. Adri estaba también a los besos con uno de los chicos. Gabriel estaba sentado donde estábamos antes fumando y con su vaso de cerveza. Me senté al lado de él y le pedí un cigarrillo a cambio de cerveza. Nos reímos y me dijo que me daba un cigarrillo pero a cambio de un beso. Yo ya estaba casi entregada, además mis amigas también estaban entregadas y eso me dio más libertad aun. Comenzamos a besarnos de manera apasionada. La música tapaba mis jadeos, pero me sentía muy excitada. No tardo en empezar a manosearme las tetas y en pellizcarme los pezones. Se sorprendió al notar que no llevaba corpiño, y me pregunto si siempre andaba así por la calle. Le comente que trataba de no usar corpiño, pero que justamente hoy era porque me lo había olvidado. Nos reímos y seguimos besándonos. Además de que esto pareció gustarle porque me los pellizcaba con más fuerza. Al ratito apareció Sebastian, que había estado en la cocina preparando unos fernets. En broma le dijo a Gabriel que lo había “cagado”.

Detrás de Seba entraron Jime y Alejandro de la mano. Parecían novios!!!. Era hora de ir al carnaval. El resto del grupo de los chicos ya se habían ido. Al parecer, y según escuchamos, habían conocido a otro grupo de chicas, lo que los había dividido en dos.

Ahí fue cuando nos percatamos de que nadie tenía entradas. Según nos habían dicho, al parecer en la puerta y con algún contacto, podíamos llegar a conseguir.

Jime nos dijo que ella y Ale no iban a ir. No hubo que explicar nada. Todas entendimos que se quería quedar con Alejandro, por lo que nos empezamos a reír como unas estúpidas. Ella ponía su mejor cara, pero era evidente de que ni bien cerráramos la puerta iba a terminar acostándose con Alejandro. Jime hacia un tiempo que venía de pelea en pelea con su novio. Tal vez una aventura la haría entender que era el momento de cortarlo. Así que como amigas la incentivamos a que lo pasara bien y prometimos no molestarla ni decirle nada al otro día.

Lau se había ido con Gonzalo y Adri la siguió junto con su chico. Supuestamente irían en el auto de uno de ellos. Yo me quede con Gabriel y el pesado de Sebastian dando vueltas. Mientras nos fumábamos un cigarrillo tratamos de ordenar un poco la casa. Era un depósito de latas, vasos, botellas, etc. De todos modos, y por el estado en que estábamos, era más del desorden que hacíamos que lo que ordenábamos. Jime y Ale ya habían desaparecido, y una de las habitaciones estaba cerrada, por lo que supuse que estarían ahí dentro. En un momento estaba en la cocina, tratando de lavar algunos vasos, y siento que se me para alguien detrás. Me empieza a besar el cuello y a tocarme la panza. Me apoyaba con ganas y yo me dejaba. Como tenía las maños mojadas y con detergente no podía tocarlo, pero me entregaba a sus manos. No tardaron en llegar a mis tetas, y a pellizcar nuevamente mis duros pezones. En eso escucho la voz de Gabriel que decía desde la puerta de la cocina, “hijo de puta, ahora me estas cagando vos”. Ni bien escucho esto abro los ojos y veo que quien me estaba manoseando era Sebastian. La verdad es que no me molesto, pero lo insulte un poco. Al notar que mis insultos estaban acompañados de una sonrisa, los tres nos reímos juntos.

Ya estábamos listos para ir al carnaval. La verdad es que no tenía muchas ganas pero decidimos ir. Como ellos estaban sin auto fuimos en el mío. Yo no sé cómo llegue, porque realmente veía nublado. Dejamos el auto a unas cuadras y fuimos caminando. Yo iba abrazada de los dos, y esto provocaba que la gente nos mirara. Además, el frio, la excitación, y la falta de corpiño, daban una magnifica visión de mis tetas a quienes venían delante nuestro. Cada tanto una mano se posaba cobre mi cola sin saber muy bien de quien era, pero yo no me quejaba. Llegamos a la puerta en donde nos teníamos que encontrar con el resto, pero no había nadie. Me quede un rato sola con Gabriel mientras Seba daba una vuelta para ver si encontraba a alguien pero volvió al rato sin novedades. Fuimos a averiguar si había posibilidad de entrar o de conseguir unas entradas ahí, pero no hubo manera. Habremos estado una hora dando vueltas hasta que decidimos volver.

Yo ya había decidido acostarme con Gabriel, pero Sebastian no se nos despegaba. Yo no tenía intención de hacer algo con él y en cierto modo ya me estaba pareciendo pesado.

En la casa todavía quedaban algunas bebidas, así que llegamos y nos fuimos al patio de nuevo. La puerta de la habitación seguía cerrada. No sé si los chicos sabían que su amigo Alejandro estaba ahí dentro con Jimena.

Nos sentamos en el patio con una cerveza y seguimos charlando. Enseguida empezamos a hablar de sexo y Seba sin vueltas me pregunto si era verdad que había estado con dos hombres a la vez. Ahí, y a pesar de mi estado de ebriedad, entendí el motivo porque no me dejaba sola con Gabriel. Estaba viendo si había alguna chance de que estuviese con ellos dos esa noche. Como estaba desinhibida le conté con lujo de detalles mis experiencias, tanto en tríos como en intercambios, así como también cuando había estado con alguna chica. En un momento de la charla, Seba se para y sin ningún tipo de vergüenza me dice, “mira como me la hiciste parar”, mientras se agarra el bulto. Era evidente que tenía una buena erección. Yo me reí y le conteste sin quedarme atrás, “me encanta generar eso en los hombres”. Al escuchar esto Gabi también agarrándose el bulto me dice, “yo estoy igual”. No sé qué se me cruzo por la cabeza en ese momento, pero como Gabi estaba sentado al lado mío estire mi brazo y lo apoye en su bulto. Estaba realmente duro, y suavemente comencé a masajearlo. Gabi me empezó a besar y enseguida sus manos volvieron a mis tetas. Como no había música, se podía escuchar mis jadeos y el ruido de nuestras bocas. Después de un rato una de sus manos aprovecho mi posición y la ventaja de que estuviese con minifalda, y comenzó a tocarme la concha. Lo que al principio era torpe, enseguida se transformó en algo rítmico. Podía sentir como me mojaba. Estaba muy excitada. En eso recuerdo que Sebastian estaba ahí, por lo que abro los ojos para buscarlo. Lo veo parado en la misma posición que cuando se había agarrado el bulto, solo que ahora estaba con su pene al aire masturbándose. Al verme me guiña un ojo como esperando aprobación. Yo no le prestó atención y vuelvo a entregarme a Gabriel. Este ya había aprovechado y me había corrido la tanga. Varios de sus dedos entraban y salían de dentro mío. Podía escuchar el ruido que hacían en conjunto con mis fluidos.

Gabi tenía unas bermudas, por lo que rápidamente logre desabrocharlas, bajarle el cierre y dejar su pija al aire. No llevaba bóxer, así que fue más fácil todavía. Ni bien lo deje afuera, baje mi cabeza y comencé a chuparla. No era ni grande ni chica. Era normal. La chupaba con ganas. Al comenzar a chuparla escuche una exclamación, “hija de puta”, que no se si vino de Gabriel o de Sebastian. Mientras se la chupaba masajeaba sus huevos y eventualmente se los chupaba también. En un momento abro los ojos lo veo a Seba en la misma posición que antes. Seguía masturbándose mientras miraba la escena. Yo seguí chupándosela a Gabi mientras miraba a Sebas. Esto realmente lo debe haber excitado mucho ya que comenzó a acabar. Gabi se ve que lo vio porque se empezó a reír. Seba mientras se reía se fue para adentro a limpiarse. Yo seguí chupándosela a Gabi. Mientras se la chupaba el me masturbaba con su mano. Podía sentir mi minifalda totalmente levantada. Después de unos instantes Gabi se levanta y me ayuda a levantarme. Me lleva para adentro y amaga a abrir la puerta de la habitación donde estaba Jime con Ale. Lo freno y tomándolo de la mano lo llevo para la cocina. Le indico que se siente en una de las sillas y yo hago lo mismo sobre él. Me saco la musculosa dejando mis tetas al aire casi a la altura de su cara. Gabi no pierde tiempo y comienza a chupármelas y a morder mis pezones. Con una mano rodeando mi espalda logra volver a introducirme varios dedos en la vagina. Yo estoy que exploto. Siento su pene casi rozando mi vagina. Sé que con la lubricación que tengo no va a ser difícil que me penetre. Solo un movimiento y entra. Con mi mano empiezo a masturbarlo. Estoy incomoda y se me dificulta. Pongo mis dos manos en sus hombros acercando aún más mis tetas a su cara. De un movimiento logro que la cabeza de su pene quede en la entrada de mi vagina. Empiezo a moverme de manera de que no logre penetrarme. Quiero dejarme caer y sentir como entra de una hasta el fondo, pero sé que no tiene preservativo. Estoy borracha pero no tanto. De todos modos la excitación es más fuerte y me dejo caer. Siento como ese pene entra dentro de mí. Lo necesitaba. No me quiero mover mucho. Solo sentirlo. Sé que tengo que salir porque es una locura lo que estoy haciendo. Gabriel no se resiste y trata de comenzar a moverse rítmicamente. Yo me muevo una, dos, tres veces hasta que sin salir le pregunto si tiene preservativos. Me dice que sí, que los tiene en la billetera. La billetera está en el patio…….

Me levanto así como esto. En tetas y con la pollera totalmente levantada. En el camino me cruzo a Seba que estaba saliendo del baño. Balbucea algo al verme pero no le doy importancia. En el piso veo las bermudas de Gabriel y en un bolsillo su billetera.

La agarro y vuelvo a la cocina. Gabriel sigue en la silla y Seba apoyado en la mesada. No me importa. Le alcanzo la billetera y enseguida saca un preservativo. Me arrodillo y comienzo a chupársela para endurecerla aún más. Lo escucho gemir. Seba comienza a alabarme, no solo por como lo hago, sino porque desde donde esta dice que tengo una cuerpo hermoso. Cuando la siento bien dura me la saco de la boca y mirándolo a los ojos le pregunto a Gabriel si él pensaba lo mismo que Seba. Gabi sin dudar afirma con la cabeza mientras se pone el preservativo. Yo me levanto y me siento arriba de él. Enseguida me penetra y volvemos a repetir la secuencia anterior. Yo no tardó mucho en acabar. Mientras acabo apretó las piernas como no queriendo dejarlo escapar. Sé que grito porque lo hago siempre que estoy excitada. Aparentemente Gabriel quería durar más, porque cuando sintió que yo acabe, el comenzó a bajar el ritmo. Seba se acercó, como a la espera de ganar algo, pero yo no le di bola. Seguí moviéndome con Gabi dentro mío. En eso Seba empezó a tocarme una de las tetas. Yo no dije nada, solo me deje. Lo mire como dándole a entender de que ese era su “premio”. En eso Gabi me indica que me pare, haciendo que salga de dentro de él. Me acomoda de frente a la mesa y con sus brazos me inclina sobre ella. Con una mano me saca la tanga y levanta un poco más la minifalda. Se arrodilla en el piso y comienza a chupármela absorbiendo todos mis jugos. Su lengua recorre tanto mi vagina como mi culito. Usa sus manos para abrirme los cachetes enseguida recupero el clímax. En eso siento que se para, y sin demorar me penetra. Cada vez que me penetra siendo que mis muslos chochan con la mesa. A su vez la mesa golpea la pared. Me penetra con fuerza y yo trato de levantar la cola para que pueda penetrarme mejor y más adentro.

En eso veo que en la puerta se asoma Alejandro. Se ve que había salido al baño y los ruidos le llamaron la atención. Se quedó mirando la escena y yo no le di importancia.

Seba se sienta en la silla al costado de la mesa. Estira una de sus manos y como puede toca uno de los costados de mi teta. Es que al estar aplastadas con la mesa salen para los costados. Estiro mi mano en busca de su bulto. Se volvió a poner sus pantalones, por lo que empiezo a masajearlo por arriba de ellos.

En eso se para, se acerca a mi cara, que está mirando para el costado que esta el, y comienza a besarme. No me resisto y enseguida saco mi lengua para acompañar y aprobar el beso. Esto parece calentar aún más a Gabi, que apura su ritmo y en pocos segundos comienza a acabar. Gabi se aleja y se apoya contra la mesada. Desde donde esto lo veo con su pene semi rígido y el preservativo colgando por el peso del semen.

Seba trata de acomodarse detrás mío, pero yo me reincorporo y siento en otra de las sillas. Así me quedo unos instantes. No me importa ni me da vergüenza mi desnudez. Gabi se va al baño a limpiarse y me quedo sola con Seba. Seba me habla, me quiere convencer para que me acueste con él. Yo me niego. Dentro mío no sé porque me niego, tal vez tenga ganas..

En eso vuelve Gabi. Se acerca y se sienta en otra silla. Se hace un silencio de unos segundos. Yo dudo si vestirme. En realidad quiero un poco más..

Me acomodo la minifalda y le pido a Seba que me tire la musculosa que quedo tirada cerca de él. Gruñe un poco pero me la alcanza. Seba sigue con su pene al aire, y en un momento me dice, “no seas hija de puta, no me podes dejar así”. Gabriel y yo nos reímos. En el fondo me daba lastima.

Con un gesto le indico que se me acerque. Queda parado delante mío. Agarrándolo de la cola lo acerco y empiezo a chupársela. No trata en endurecerse nuevamente. Siento como se agranda en mi boca. Era bastante más grande que la de Gabi. No tardo en comenzar a chuparla con ganas. No me cuesta nada. Seba empieza a gemir. Desde donde estoy no lo puedo ver a Gabi, pero estiro mi mano como para que se acerque también. Parece entender el mensaje y se acerca, también con su pija al aire. La de Gabi está muy flácida, pero me pongo como meta endurecerla rápidamente.

Alterno mi boca con una y otra, ayudándome con mis manos. Ellos me agarran de la cabeza tratando de no dejarme escapar. Como si pensara escaparme….

Cuando noto que Seba está a punto de acabar me alejo y me dedico a Gabi, quien ya está nuevamente rígido. Así alterno un rato que no sé cuánto tiempo será. Escucho ruido en la puerta, alguien habla. Es una de mis amigas, pero como estoy de espaldas a la puerta de la cocina no puedo ver quién es. Supongo que es Jime, pero no estoy segura. No me interesa, mi objetivo ya está casi cumplido. En eso siento que Seba trata de alejarse, está por acabar. Siento el primer chorro de semen en mi boca y enseguida me alejo. Por suerte no es mucho lo que sale. Lo que no quedo en mi boca termino en el piso y un poco en mi rodilla. Me la vuelvo a meter en la boca mientras lo miro a los ojos. Cuando siento que está totalmente blanca vuelvo hacia la de Gabi. Me dedico 100 % a él. Lo chupo con ganas. Quiero que acabe pronto. Pasan unos minutos y siento como se pone rígido. Enseguida siento su leche en mi boca. Dudo por un instante en sacarla pero me agarra con fuerza la cabeza sin dejarme salir. Sigo chupándola y tragando. Por suerte tampoco es mucho, pero si es lo suficiente para inundar mis dientes y dejarme ese sabor amargo y los dientes pegoteados.

Me reincorporo contra el respaldo de la silla y lo veo a Seba apoyado contra la mesada. Gabi hace lo mismo.

“No se pueden quejar”, es lo primero que se me ocurre decirles. Seba en broma me pregunta si estoy buscando novio. Gabi lo interrumpe y le dice, “primero estoy yo”.

En broma les aclaro que no me querían de novia, porque si así fuese serian cornudos. Se quedan pensando un rato y entre los tres nos reímos. Yo me tomo un vaso de coca cola tratando de sacarme el gusto de la boca, pero entre el alcohol, el cigarrillo, y el semen, parece imposible.

Nos vamos al patio, cuando paso por la puerta de la habitación veo que está abierta pero no están ni Jime ni Ale.

En el patio nos quedamos charlando un rato. Obviamente que insistían con volvernos a ver.

Yo no decía ni sí ni no. Pero por lo general soy mujer de una sola cita.

 

Al poco tiempo comenzaron a llegar las chicas. Todas teníamos algo para contarnos pero eso sería recién al otro día.

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