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Viendo follar a mi madre: (1) Prólogo.


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Partiré por presentarme, mi nombre es Pedro, soy de Santiago de Chile, tengo 20 años y este año que recién pasó salí de la escuela, realizando distintos exámenes en diciembre para poder ser aceptado en la universidad. Soy un tipo bastante normal para mi edad, ni feo ni un adonis, mido 1.75 metros, flaco, relativamente moreno y fanático del futbol, los videojuegos y la natación. Soy un poco tímido con el sexo opuesto y bastante reservado.

Se preguntaran porque recién salí de la escuela a mi edad, pues bueno, soy bastante flojo, mi padre y madre dicen que soy bastante inmaduro para mi edad, por lo que en la escuela pasaban sacándome de líos para que no me reprobaran o expulsaran, cosa que no resulto mucho porque ya debería haber salido hace dos años. El tema es que quise esforzarme los últimos meses para poder demostrarles que no era una mierda y que si podía entrar en alguna universidad de prestigio, cosa que me resulto de mil maravillas ya que ahora entrare a estudiar arquitectura en la segunda mejor universidad privada del país.

Hablemos ahora de mi familia. Esta está conformada por mi papa, mi hermano y mi mama. Mi papa Sergio es un hombre de 45 años, es arquitecto de una compañía bastante grande de construcción de todo tipo, que van desde hoteles, centros comerciales, casas, etc. Le ha ido tan bien los últimos años que podemos vivir la gran vida como siempre quiso él, vivimos en un sector bastante bonito y tranquilo en las zonas periféricas de la ciudad. Ahora que está más viejo y sedentario, está bastante gordo, además que siempre llega a casa tarde y muy cansado, porque además realiza clases en una universidad mejor a la que entre yo, en horario vespertino. Mide más o menos lo mismo que yo, quizá un poco más alto, y salimos idénticos según la gente que nos ve, tenemos las mismas facciones y los mismos ojos, hasta el mismo pelo. Menos mal que no tenemos el mismo físico, vamos, ahí estaría cagado.

Mi hermano Rubén tiene 10 años, no hay mucho que decir de él, es la versión en miniatura de mi padre y mía, y con un poco de alegría y un poco de envidia, a este pendejo le va muy bien en todo, a pesar de su edad pinta para ser muy estudioso, cosa que enorgullece mucho a toda la familia. Solo queda esperar para ver si refleja lo que se ve hoy en unos años más. Es bastante simpático como cualquier niño de su edad, yo me llevo bastante bien con él, de hecho tenemos nuestra pieza de juego donde estamos todo el día a veces jugando Call Of Duty.

Ahora vamos a lo más importante, a la protagonista de esta historia: mi madre, Andrea. Es ama de casa y toda una MILF, tiene 44 años, un rostro hermoso, que expresa a la vez una mirada coqueta y otra dulce, como buena madre que es. Tiene los ojos color pardo, una nariz respingada que pareciera como si se la hubiera operado, unos labios carnosos sin caer en la exageración y un pelo liso color negro que le llega hasta un poco mas debajo de los hombros. Tiene un cuerpo de infarto, de verdad, siempre me he preguntado como mierda mi padre pudo conquistar a una hembra así, bueno, supongo que con personalidad, cosa que me da fe para conseguirme una igual lo más pronto posible, porque he andado a pajas los últimos 3 años.

Volvamos a lo principal, partamos por su piel, tiene un bronceado espectacular, ya que acude cuando es necesario al solárium con alguna amiga con las que también asiste al gimnasio. Tiene unas tetas bastante grandes, hace ya algunos años siempre se las veía ya que no tenía el pudor que tiene ahora que se supone que soy más hombre, pero recuerdo que tenía unos pezones rosados que con solo verlos sentía una erección… vamos chicos, puedo ser pervertido, pero unas tetas así solo se ven en películas porno o en las putas de la tele, uno no es de acero, menos a esa edad. Tiene una cintura bastante bonita y delgada, gracias a los ejercicios que realiza tres veces a la semana, para luego dar paso a unas caderas y unas piernas morenas, suaves y muy bien moldeadas. Es un lujo verla con faldas y que cruce las piernas o que camine, son de verdad una delicia de ver.

 Para el culo me tengo que detener, ya que decir que tiene un culazo es poco, ya que es de puta madre! No sé cuantas veces me he masturbado viéndolo cuando mi madre se agacha y se asoma levemente, o cuando salía de la ducha desnuda y lo veía ahí a unos metros míos, o cuando íbamos a la playa y tomaba sol con ese bikini que tanto me gusta, la verdad no sé. Para que hagan una idea lo tiene como Alexis Texas, pero supongo que más bronceado, ya que mi madre es morena y cuando va al solárium nos dice que lo toma en bolas.

Lamentablemente hoy me tengo que conformar con verlo solo a través de pantalones o faldas, ya que como dije antes, esta mas recatada y pudorosa al ser ya un “hombre”. Igual sigo manteniendo esas imágenes de cuando era más chico en mi mente, aunque ya las tengo un poco distorsionadas. Pero para suerte mía, no solo iba a volver a ver ese cuerpo, sino que lo iba a ver en acción.

Antes de comenzar a relatar los hechos, cabe destacar que mi madre siempre ha sido una mujer muy simpática y cariñosa con todos, deja que se queden mis amigos a dormir y deja que haga fiestas toda la noche a pesar de mis malas calificaciones en el colegio.

Durante el mes de Diciembre, luego de ser la gran sorpresa y haber rendido un gran examen de ingreso a la universidad, me di cuenta que un amigo de la infancia estaba en la lista de aceptados dentro de mi misma carrera. Recordé inmediatamente que el también salía este año, ya que habíamos reprobado los mismos cursos en el colegio, éramos como uña y mugre en el pasado. No me había dicho nada, porque a pesar de que nuestras familias hace tiempo no se ven, porque nosotros nos cambiamos de casa, igual sigo en contacto con el por las distintas redes sociales que existen.

Inmediatamente me contacte con él y le pregunte si era él, ya que a pesar de que Matías existen miles, su apellido era poco común, pero había que asegurarse. Resulto ser él y ambos nos reímos y nos pusimos felices por la coincidencia y porque por lo menos entraríamos conociendo a alguien. Le dije que viniera a mi casa y jugábamos a la consola, nos bañábamos en la piscina y nos tomábamos unas cervezas, para recordar viejos tiempos. Inmediatamente me dijo que si y quedamos un sábado después de almuerzo.

Finalmente llego el sábado y la verdad es que estaba entusiasmado, porque a pesar de tener contacto por computador, no es lo mismo que en persona, y a el no lo veía hace 5 años, toda una vida si se me permite exagerar.

Cuando sonó el timbre fui a abrir y ahí estaba Matías, mi amigo desde que dejamos los pañales.

“Pedro!, Ha sido mucho tiempo, me alegro de verte compadre”, dijo mi amigo, mientras me abrazaba como si fuera año nuevo.

“Bastante tiempo, ya pensé que serias un recuerdo de la niñez, jajaja” me reía yo y le correspondía el abrazo.

Lo invite a pasar y mientras caminábamos para que saludara a mi familia, nos molestábamos porque ninguno pensaba que el otro quedaría en la universidad, que por eso no nos contactamos.

Mi padre había salido ese día con mi hermano, así que solo estaba mi madre. Cuando ella apareció, con un vestido muy corto y escotado, mi amigo dejo de conversarme y quedo bastante sorprendido, pero no perdió la compostura y fue a abrazarla de inmediato, ya que a veces ella nos cuidaba a ambos cuando la mama de él no podía, y viceversa, en resumen, fuimos muy cercanos.

“Mucho gusto en verla de nuevo, mi madre le manda saludos” – se lanzo a decir mi amigo.

“El gusto es mío mi niño, mándale saludos también a Gloria, tanto tiempo sin saber de ella” – inquirió mi madre

“En su nombre” – dijo Matías, sin poder mantener fijos los ojos en los de mi madre, ya que se desviaban sin querer a sus tetazas, no lo culpo.

Pasamos a mi alcoba para conversar un rato y ponernos al día. Hablamos de qué nos paso que nos pusimos estudiosos los últimos meses, de si teníamos novia, de que ojala nos tocara en la misma clase, etc. El me comentaba que cuando se cambio de colegio cuando teníamos 15 años, se puso a hacer ejercicio y comenzó a tener muy buena relación con las chicas, de hecho ya había tenido 3 novias y según él, follaba mucho. Yo tuve que inventarle algunas cosas ya que no quería quedar como un imbécil, ya que solo había tenido una novia, me dejo en tres meses y debimos haber follado no más de cinco veces, una mierda de años al lado de él en lo relativo a lo sexual.

Llegó un momento en que nos quedamos callados y yo ya estaba listo para decirle que fuéramos a jugar a la consola, cuando de sopetón me dice:

“Amigo, no sé cómo decirte esto, pero tómalo como un halago, tu madre tiene un cuerpazo, no recordaba que lo tuviera así” – se atrevió a lanzar con un poco de vergüenza y sensación de desahogo.

Yo me quede un poco sorprendido, no porque fuera mentira, sino porque no pensé que se atrevería a decirlo, menos a los 20 minutos de verlo después de 5 años. Conste que una de mis fantasías es ver a mi madre follando, entonces este comentario no me molesto en lo más mínimo, de hecho me dio cierto morbo de inmediato. Pero bueno, todo quedaba en fantasías, era muy difícil que pasara porque yo supongo que mi madre es fiel, además es recatada a pesar de su cuerpo, sumándole que pillar el momento justo para verla es otro momento difícil.

“No te preocupes, solo estas siendo honesto, no me molesta que hagas comentarios de ella. De hecho note como se te iban los ojos hacia las tetas, la verdad es que te entiendo, a mi también se me van jajajaja” – dije lo más relajado que podía, para hacerle entrar en confianza, para que me dijera más cosas y alimentar mi morbo.

“Vaya! Que pervertido eres jajajaja, pero está bien, yo si tuviera a una madre así también la miraría. Unas tetas así no se ven todos los días, menos de una señora de cuarenta y tantos” – dijo Matías.

“No solo las tetas, también tiene un culazo, lo que pasa es que los últimos 4 años le dio por ejercitarse mucho, y así quedo. Por eso quedaste tan sorprendido” – mencioné, mientras ya olvidaba por completo que iríamos a jugar a la consola.

“Que suerte tiene tu padre al tener una mujer así, yo me la follaria todos los días, sin excepciones. Oye y dime una cosa, ¿La has visto gozar?” – dijo mi amigo, ya con toda la confianza.

“Lamentablemente no, parece que no lo hacen muy seguido, y si lo hacen es cuando no estoy yo ni mi hermano” – me lamente. El asintió con la cabeza y me dijo que fuéramos a la piscina con unas cervezas mejor, porque hacía un calor espantoso.

Estuvimos un buen rato tomando sol cuando apareció mi madre en bikini, preguntándonos si nos molestaba que tomara un rato sol con nosotros.

“Tengo que aprovechar el sol, para ahorrarme el dinero del solárium” – dijo ella mientras nosotros aun no respondíamos.

“Por supuesto que no señora Andrea, si es su casa” – dijo mi amigo mientras seguramente a través de los lentes de sol la devoraba con la mirada.

Ella se instalo al borde de la piscina un poco alejada de nosotros, porque sabe que me molesta que escuche mis conversaciones, y se puso boca abajo para tomar sol.

Le pegue un codazo a mi amigo para que la viera, pero no era necesario, ya estaba viéndola descaradamente, ya que desde el ángulo en el que estábamos era imposible que mi madre se diera cuenta.

“Pero que culo tiene tu madre, como mierda lo puede tener tan bueno” – susurraba mientras se sacaba los lentes de sol para apreciar mejor esas nalgas.

Había un ingrediente extra para esta situación, el hecho de que el bikini era muy pequeño, era más bien una tanga que se le enterraba y desaparecía en todo el culo de mama. No lo hace para llamar la atención y que la miren, al menos eso creo yo, ya que ella odia las marcas de bikini que no se broncean, por eso en el solárium lo hace desnuda. Aquí no podía obviamente porque no estaba sola en casa.

Yo y Matías no hacíamos otra cosa más que mirar la bella anatomía de mi madre, estuvimos así durante unos 5 minutos hasta que la voz de ella nos sobresalto.

“Pedrito, mi amor, me olvide echarme el bloqueador, ¿podrías esparcirme un poco?”

Yo dude un momento, porque a pesar de todas mis fantasías, yo jamás me metería con mi madre, solo me gusta verla y me gustaría verla follando, pero no conmigo. Así que preferí decirle que no, e inventarle que tenía una herida en mi mano que se podía abrir, y que la crema si se me mete en la herida me dolería más que la mierda, no se me ocurrió nada más.

En ese momento le guiñe un ojo a mi compadre para que aprovechara de ofrecerse él, porque no creo que mi madre le fuera a pedir el favor, ya que es reservada, a pesar de todo su cuerpo y su cara coqueta.

El no podía creerlo, me miro como preguntándome “¿Estás seguro?” y luego dijo:

“Si quiere yo puedo esparcirle la crema señora Andrea, si es que usted quiere claro esta” – dijo educadamente.

“Pues gracias cielo, prefiero que me eches antes que quemarme y después andar con dolores en la noche” – dijo ella con un tono normal, ya que para ella solo le estaba haciendo un favor un niño que cuido cuando era chico.

Fui por las cremas adentro de la casa mientras mi amigo se quedaba al lado de mi madre, quien seguía acostada, ahora mirando ese culo a escasos centímetros.

Volví con las cremas y se las pase a Matías, mientras yo me metía a la piscina y me alejaba un rato. Vi como le pasaba la crema por toda la espalda y hombros, haciéndolo bastante lento para que ese momento durara más de lo que debería durar. Alcance a escuchar que mi madre le decía que tenía muy buenas manos, a lo que él le decía que había hecho un curso de masajes hace un año. Me acerque un poco más para escuchar. Yo no sabía si era verdad o no, y poco me importaba, el tema es que mi madre se intereso por eso de los masajes y le pidió más detalles.

“Bueno, van un poco mas allá de lo común, pertenecen a un masaje de una cultura asiática, el cual la gran diferencia que tiene con los normales, es que son de cuerpo completo y la persona que lo recibe debe desnudarse” – dijo con una sonrisa mientras le moldeaba la cintura con las manos.

Eso sí o si era mentira, porque le causo gracia cuando lo dijo, como si se le hubiera ocurrido en el momento. Se dio cuenta que escuché, entonces me miro seriamente como buscando mi aprobación y yo le hice un gesto con las manos de que siguiera. Al parecer ya se estaba dando cuenta de que tenía un camino relativamente libre para coquetear con mi mama.

Vi que se acabaron las cervezas, entonces los interrumpí y les dije que iría al mercado con más y volvía, que me demoraría, porque a fin de año queda la cagada en todas partes.

Asintieron y me retire. La verdad era que yo tenía unas cervezas guardadas en un mini refrigerador en mi cuarto. Entonces me demore como 20 segundos en ir a buscarlas, pero en vez de volver a la piscina, me quede en la sala de estar, la que tiene una ventana con persianas, la cual daba para el patio y que me permitía ver todo lo que sucedía. Estaba a unos 2 a 3 metros de donde estaban ellos, quería saber si esa mierda que pasa en las películas porno suelen hacerse realidad, no perdía nada.

Cuando llegue, mi madre estaba platicando con el de cualquier cosa irrelevante, hasta que le hizo la siguiente pregunta:

“¿Cuánto me cobrarías por hacerme uno de esos masajes?”

“A usted gratis, le tengo mucho cariño a su familia y tengo muchos recuerdos bonitos de todos” – dijo Matías.

“Pero ese curso te tiene que haber costado caro, tienes que recuperar lo invertido, además no puedes no cobrarle a todos los conocidos, el trabajo y la amistad no van de la mano” – dijo mi madre. No sé que estaba pensando, obviamente era mucho mejor que se lo hiciera gratis, que estupidez.

“Usted no se preocupe por eso, que dinero no me falta, además para mi será un gusto realmente, para su edad se encuentra demasiado bien” – le decía mi amigo mientras sacaba la lengua y hacia el ademan de chuparle una nalga a mi madre que estaba acostada aun.

“Jajajajaja que has crecido Mati, recuerdo como si fuera ayer cuando corrías junto a Pedro en los parques. Y gracias por tu comentario, estas hecho todo un galán, te deben de llover las chicas”

“La verdad no me quejo señora, me va bien, especialmente después de estos masajes que hago” – se notaba que iba por un tubo a toda velocidad la confianza y la conversación.

“Jajajaja como eres. Bueno veamos si no eres solo palabras” – dijo mi madre mientras miraba la hora en su reloj – “Mi hijo llegara como en 15 minutos, así que tenemos tiempo. Pero ojo, no te confundas, solo quiero evitar que se enoje y haga una escena por si te ve masajeándome”

Eso lo dijo muy firmemente, cosa que no me gusto. Yo ya sabía y tenía la sensación de que era casi imposible que ella cediera a los encantos de otra persona, pero no perdia mis esperanzas.

 “No hay ningún problema, lo hare de forma seria, aprovecharé el tiempo entonces” – dijo mi amigo.

Comenzó a colocarse crema en las manos mientras mi madre esperaba. Primero comenzó por los hombros, para luego ir bajando por la espalda hasta llegar a su cintura, la cual con ambas manos la apretaba e hizo que ella se estremeciera.

“Parece que de verdad sabes lo que haces” – dijo ella.

El no respondió y siguió en su labor, pasando esta vez a las pantorrillas de mama, subiendo lentamente hasta llegar a sus piernas, las cuales estuvo más rato del necesario acariciándolas. Yo ya estaba con una erección de un burro, porque ahora venia el culo. Antes de eso mi amigo le dijo:

“Señora Andrea, como le comentaba antes, este masaje es desnuda prácticamente, además estos bloqueadores manchan la ropa. De todas formas si no quiere dígame de inmediato, pero le aseguro que todo lo que viene de aquí en adelante es el masaje que me enseñaron y trato de dar el mejor servicio posible.”

Mi madre dudo un poco, pero finalmente dijo:

“Si te creo cariño, pero tendrás que sacármela tu, porque estoy bastante relajada, no me quiero ni mover”

“Con mucho gusto” – dijo Matías. Quien se acomodo el bulto que tenia para que no se notara tanto para luego agarrar los hilos de  la cintura y comenzar a bajarlos, mi madre tuvo que poner el culo en pompa para poder quitárselos a lo que yo casi eyaculo. Ya me imagino cómo está este tipo, de seguro le vio todo el culo y parte del coño.

Después de oler el bikini, comenzó a estrujar, acariciar y apretar las nalgas de mi madre como si fuera el fin del mundo. Noté que ella emitió un pequeño pero leve gemido, diciéndole que se sentía muy bien.

“Y eso que recién estamos comenzando” – respondió mi compadre, quien estaba hipnotizado observando esas nalgas moviéndose.

Luego mientras le seguía amasando el culo, con ambos dedos pulgares, comenzó a rozar el culito de mi madre, a lo cual ella dio un respingo, para luego volver a quedarse quieta sin decirle nada. Sin lugar a dudas esto había resultado mejor de lo que esperaba, ellos ya parece que habían olvidado que yo volvería, ya que llevaba 10 minutos afuera, lo que hacía que podría regresar en cualquier momento.

Mi amigo le pego una última repasada al culo de mama, juntándole y separándole los cachetes, para luego decirle que se girara, que ya había terminado atrás. Al igual que antes partió por los hombros y luego con su abdomen.

Algo que me llamo la atención es que mi madre tuviera el coño sin ningún pelo, a lo actriz porno, seguramente era por higiene o por que le molestaban, pero di gracias al cielo por poder contemplarlo, era de verdad hermoso.

Como mi madre sabía que era de cuerpo completo, ella misma se saco la parte de arriba del bikini, dejando paso a esas tetas tan grandes, paradas y exquisitas.

“Insisto, tiene un cuerpo que ya quisiera tener una veinteañera, es de verdad increíble” – decía mi amigo mientras descaradamente le miraba el coño y las tetas.

“No seas así, que me da vergüenza, solo sigue masajeándome que no debe quedar mucho tiempo” – decía mi madre mientras volvía a acostarse, mientras se colocaba un paño en los ojos, ya que el sol estaba bastante potente.

Matías comenzó a amasar las tetas de mama con un aceite que acelera el bronceado como si estuviera amoldando una masa para hacer pan. Pude notar como él se acercaba lo más posible a las tetas, sin hacer nada obviamente, solo quería verlas de más cerca, cuando de pronto comenzó a retorcerles y tocarle los pezones rosados, que estaban erectos al máximo. Se notaba que mi madre ya no estaba relajada, sino que estaba cachonda. Este hijo de su madre lo estaba logrando, lo estaba logrando de verdad, estaba haciendo realidad una de mis fantasías, estaba en éxtasis.

Siguió unos 5 minutos más disfrutando de ese par de melones, cuando comenzó a bajar. Se tomo un solo minuto en las piernas para luego comenzar a masajear de la misma forma que las nalgas, con ambos pulgares, alrededor de ese coño tan delicioso.

Sorprendidísimo, note como mi madre se mordía el labio inferior, al mismo tiempo que abría levemente sus piernas, como invitando a mi amigo a que explorara mas. Esta señal el la capto y comenzó con toda confianza a sobarle el coño a mi madre, se podría decir que la estaba masturbando.

 Era una imagen bestial, mi madre debía sentir que estaba en el cielo, igual que Matías ya que se le notaba una gran erección. Luego de unos dos minutos, en el cual desde mi posición pude notar que el coño de mi madre estaba húmedo, y no precisamente por saliva o crema, era porque estaba lubricada de lo cachonda que se había puesto y sumándole una buena sobada al clítoris, mi amigo le dijo que ya había terminado.

Yo me quede helado, se suponía que esto tenía que terminar en una follada, yo creo que en ese estado fácilmente se la pudo haber metido un par de minutos. Que maricon, no sé porque habrá hecho eso, pero me irrito mucho. Hasta mi madre parecía decepcionada al momento en que se quitaba el paño para volver a ponerse el bikini.

“Me hubiera gustado que durara mas, eres todo un profesional” – dijo mi madre poniendo cara triste a propósito, mientras el bikini volvía a incrustarse dentro de su culo.

“Podemos repetir cuando usted quiera, solo llámeme y acordamos donde y cuando” – respondió mientras agarraba su teléfono móvil.

Mierda, al mismo tiempo que se lo puso en la oreja comenzó a vibrar el mío, y menos mal que no estaba con sonido o si no me hubieran visto con la cara de imbécil agarrándome el bulto sobre el pantalón.

Mi amigo me pregunto que donde estaba, que ya me estaba demorando mucho, yo le dije que llegaría en cinco minutos. Dijo que por mientras se tomaría una ducha, a lo que yo le dije que está bien. La razón por la cual le dije que llegaba en cinco minutos era porque aun mantenía la esperanza de que pasara algo más.

Escuche que mi amigo le dijo a mi madre que se ducharía a lo cual ella le dijo que estaría en la sala de estar por si necesitaba cualquier cosa. Tuve que salir raudo de ahí y me pase a mi alcoba, escondiéndome en el closet que está pegado a la pared, ya que tenía un buen presentimiento. Sentí como la ducha corría mientras mi amigo se bañaba, ya que mi baño es de esos a los que llegas solo mediante un determinado cuarto, en este caso había que pasar por el mío para llegar a él.

Al minuto se corta el agua y escucho a mi amigo gritarle a mi madre por la ventana si podía traerle una toalla. Ella dijo que iba de inmediato y el espero mientras se estaba tocando. Ya entendí el plan de este hijo de puta, quería que cuando mi madre le trajera la toalla lo viera desnudo y más encima empalmado al máximo.

Cuando ella llego, se asusto mucho y se puso roja como un tomate, preguntándole que que cree que está haciendo.

“Pensé que no tenía importancia señora, ya que yo además de verla desnuda la toque enterita” – decía Matías mientras miraba a los ojos a mama.

No está bien que yo lo diga, pero el pene de mi amigo tenía bastante buen tamaño, no se medir bien al ojo, pero por lo menos era más grande que el mío. Mientras mi madre seguía roja, note como se quedo mirando la pija de mi amigo.

“Bueno, eso era un masaje, es distinto, ahora tapate que mi hijo ya va a llegar” – dijo mientras desviaba la mirada con un gran esfuerzo.

“¿Está segura?” – respondió el.

Mientras ella dudo unos segundos, mirando nuevamente esa herramienta que apuntaba al cielo, respondió que sí.

Listo, todo se fue a la basura, estuvo cerca de conseguirlo, pero no pudo. En fin, mi amigo fue a esperarme a la sala de juegos y mi madre se fue a su cuarto, con lo cual pude salir y hacer como que volvía a la casa.

Estuvimos un rato jugando mientras él me decía que se entretuvo mucho con mi madre, que platicaron mucho además de colocarle bloqueador solar. Le pregunte si había sucedido algo interesante, a lo cual el mentiroso me dijo que no.

“Pero déjame decirte una cosa Pedro, jamás en mi vida había visto a una mujer como tu madre, sinceramente esta para metérsela por todos lados, todos los días”

Me reí por la sinceridad de mi querido amigo, a lo cual hicimos un salud por esa verdadera y gran frase.

Necesitaba verla follando, hoy me di cuenta que era cosa de motivarla un poquitito más y se la podían follar, estaba seguro. El tema era como encontrar el momento adecuado para eso. Y mientras yo y mi amiguito de la infancia brindábamos, me prometí a mi mismo cumplir con mi fantasía.

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NOTA DEL AUTOR: espero que les haya gustado, si les extraño no haber visto sexo, no se preocupen, esto solo era un prologo para todo lo que se viene. Cualquier recomendacion, critica o idea me la pueden hacer llegar a [email protected]

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